El Babel de los signos

El lenguaje de signos se distingue del oral porque usa la parte superior del cuerpo como medio de producción y la vista como medio de recepción. Conviene, no obstante, distinguir entre “lenguaje de signos” (sistema de comunicación) y “lengua de signos” (sistema de comunicación verbal o, en este caso, gestual; es decir, una lengua o idioma en concreto).

Y es que, contrariamente a lo que muchos pueden creer, cada comunidad lingüística establece su propia lengua de signos: así pues, existe una lengua de signos española, otra inglesa, otra francesa, etc. Cada una posee su propia gramática y léxico, que evolucionan igual que las orales, ampliando o reduciendo su léxico, e incluso distintas variantes dialectales. Se cree que su origen podría ser incluso más antiguo que el de las lenguas orales.

En la web de Ethnologue, un valioso recurso para traductores y lingüistas, figura una lista de las lenguas de signos de todo el mundo junto a su código ISO 639-3. En España contamos únicamente con las lenguas de signos española y catalana, mientras que a nivel internacional, destacan el lenguaje de signos internacional o Gestuno (una especie de esperanto), mientras que, por volver a mencionar el funeral de Mandela, no consta que exista lengua de signos de xhosa, la etnia de Madiba, su sobrenombre en xhosa (que, por cierto, como recomienda Fundéu, debe escribirse con inicial mayúscula y sin comillas ni cursiva, excepto cuando se escribe entre el nombre y el apellido).

[do action=”ladillo”]El lenguaje de signos en los parlamentos[/do]

En España existen varias leyes que reconocen y regulan el uso de las lenguas de signos: la Ley 27/2007, de 23 de octubre, por la que se reconocen las lenguas de signos españolas y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas, la Ley 17/2010, de 3 de junio, de la lengua de signos catalana, y la Ley 11/2011, de 5 de diciembre, por la que se regula el uso de la lengua de signos española y los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y con sordoceguera en Andalucía. Asimismo, existen referencias a la lengua de signos española en los Estatutos de algunas Comunidades Autónomas (Andalucía, Aragón, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Extremadura, Islas Baleares y Cataluña).

Mientras que en el Senado solo se interpretan a lenguaje de signos las sesiones sobre temas de relacionados con las personas con discapacidad auditiva, el Congreso hace ya tiempo que interpreta a lenguaje de signos los debates de investidura y los de estado de la Nación. Para ello cuentan con intérpretes de la CNSE (Confederación Estatal de Personas Sordas). Para ampliar la colaboración y evitar que quedaran fuera, por ejemplo, los que tienen lugar en la Comisión de Discapacidad, se ha firmado recientemente un convenio que permitirá que todos los debates parlamentarios que afecten a estos discapacitados sean subtitulados o traducidos al lenguaje de signos.

Los intérpretes suelen ir vestidos de negro, para que destaquen más los movimientos de las manos y hacen turnos de 20 minutos, como los intérpretes en cabina, para evitar saturación.

Lucía Guerrero

Licenciada en Traducción y Humanidades, posgraduada en Edición. Gestiona proyectos de traducción para instituciones nacionales e internacionales en CPSL. Analiza la actividad de políticos en redes sociales desde un punto de vista cualitativo a través de su blog.

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