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Expulsados por el Mundial


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Global Voices

Este artículo se publicó originalmente en Global Voices, un portal que busca agrupar, conservar y amplificar la conversación global en línea arrojando luz a los lugares y gente que otros medios de comunicación a menudo ignoran. Trabajamos para desarrollar herramientas, instituciones y relaciones que ayuden a todas las voces, en todas partes, a ser oídas.


Escrito el 7 de abril de 2013 a las 19:55 | Clasificado en Latinoamérica

Un asentamiento de indígenas fue desalojado a la fuerza en Brasil para poder continuar con la construcción de infraestructuras del Mundial de Fútbol del año que viene.

Una manifestante es arrastrada por la policía anti-disturbios (Fuente: Artur Romeu | Global Voices)
Una manifestante es arrastrada por la policía anti-disturbios (Fuente: Artur Romeu | Global Voices)

La policía militar antidisturbios brasileña expulsó un grupo de indígenas de un antiguo Museo del Indio que ellos habían ocupado en Río de Janeiro, para dejar espacio a una construcción de la Copa mundial de fútbol 2014.

Los agentes policiales irrumpieron armados con varas en el que fue el Museo del indio, el 22 de marzo 2013, lanzando gases lacrimógenos y forcejeando con los indígenas y quienes los apoyaban, que habían construido barricadas durante la noche para repeler la invasión.

El edificio está junto al famoso Estadio Maracaná y será convertido en un museo del deporte para la Copa mundial de fútbol 2014 y los Juegos olímpicos 2016.

Las autoridades brasileñas intentaron previamente expulsar a los indígenas residentes de la que era conocida como la Aldea Maracaná y ocupaban el lugar vacío desde hacía 6 años en enero. La Aldea Maracaná ahora se transforma en la última de una serie de expulsiones que han provocado críticas de los defensores de derechos humanos en Brasil, que se prepara para ser la sede de la Copa del mundo.

La activista Paula Kossatz incluyó un video en Facebook que muestra a la policía arrestando a los manifestantes durante la madrugada antes de la invasión policial.

El ‘Diário Liberdade’ (Diario Libertad) informó que cerca de cien policías equipados con “balas de caucho, gas pimienta y varas” forzó la expulsión:

Parece, según las primeras informaciones, que hubo residentes de la aldea Maracaná que fueron heridos como resultado de la invasión. Entre ellos un niño de cuatro años que sufrió las consecuencias del gas pimienta usado por la policía. También una mujer embarazada que fue reprimida violentamente y apresada.

Texto (Fuente: Texto)

El 12 de enero del 2013 Global Voices cubrió el primer intento de sacar a las 23 familias que vivían en el histórico edificio. En ese incidente la policía militar, con la ayuda de la policía anti-disturbios, sitiaron el “museo viviente” de los pueblos indígenas, como la Aldea Maracaná es llamada por muchos hoy en día, sin aviso previo u orden judicial. El intento movilizó a los pueblos indígenas y los manifestantes, quienes exitosamente evitaron la planificada demolición.

Poco menos de un mes mas tarde el Gobernador del Estado de Río de Janeiro anunció que el edificio sería convertido en el Museo del Comité olímpico brasileño. Eliomar Coelho, un concejal de la ciudad de Rio de Janeiro del partido Socialismo y Libertadpropuso que el lugar fuera declarado patrimonio nacional, pero la propuesta fue rechazada el 14 de marzo del 2013.

Solo 12 de los exhabitantes de la Aldea Maracaná (el comunicado de prensa oficial dice 22) aceptaron la propuesta del gobierno del Estado de permanecer temporalmente en un asentamiento de contenedores en el patio de un antiguo hospital de leprosos en Jacarepaguá, donde un Centro cultural de pueblos indígenas espera ser construido. El lugar alberga más de dos mil personas y fue rechazado por la mayoría de los indígenas porque es un lugar aislado y no ofrece perspectivas de trabajo.

Indignados por la decisión de desalojarlos del recinto, los 75 indígenas residentes en la Aldea Maracaná, decidieron resistir y no lo hicieron por su cuenta como lo informa la profesora Fernanda Sánchez de la Universidad Federal Fluminense e informado en el Blog de Raquel Rolnik:

Los líderes indígenas son apoyados por diversos medios sociales, estudiantes, investigadores, universidades, comités populares, organizaciones nacionales e internacionales de defensa de Derechos humanos, redes internacionales y otras organizaciones de la sociedad civil. La lucha indígena y el conflicto entre el gobierno y el movimiento resultaron en una importante retirada (abandono) del gobierno cuando frente a la presión social desistió de la demolición del lugar y pasó a defender su “preservación”. La desocupación forzada del lugar fue decretada con una hora determinada.

Manifestantes en un lugar cercano a la avenida Radia Oeste luego que la policía militar entrara en la aldea Maracaná (Fuente: Artur Romeu | Global Voices)

Y ella concluye:

Los manifestantes, en absoluta condición de desigualdad frente a la fuerza policial y su aparato de violencia, recurrieron a instrumentos muy diferentes a los usados por la fuerza anti-disturbios: ocuparon el lugar con el objeto de dar apoyo al grupo indígena; resistieron la expulsión y protestaron en el espacio público, en las calles y avenidas dentro del complejo de Maracaná para mostrar su reprobación e indignación frente a la puesta en práctica de esta política.

Durante la expulsión, los periodistas, que trataban de hacer su trabajo, al igual que los activistas, fueron atacados con gas pimienta y algunos fueron heridos por la policía. El caricaturista Caros Latuff grabó las imágenes de la brutalidad policial y las subió a YouTube:

Mientras criticaba la violencia policial en una videoentrevista, el congresista federal Marcelo Freixo, quien es el presidente del Comité de derechos humanos de la Asamblea legislativa de Río de Janeiro, fue tomado por sorpresa cuando la policía tiraba gas lacrimógeno en la cercanía. El colectivo Juntos reproduce sus palabras en Facebook:

La policía militar actuó de manera arbitraria. No era necesario utilizar la fuerza. Era un grupo pequeño que estaba allí cuando el batallón anti-disturbios entró. Aún en el caso de resistencia de algunos de ellos era posible sacar a las personas sin violencia. A pesar de ello usaron gas pimienta contra el congresista, el fiscal y el defensor público.

El activista Bruno Guimarães escribe un amplio informe en Facebook sobre el violento proceso de expulsión del que fue testigo:

Todos los que estábamos allí, más de 500 personas, recibimos gas lacrimógeno, luego fuimos cercados por más de una hora con policías de un lado y de otro, nos atacaban, imposible salir. La gente de la prensa reclamaba al igual que los manifestantes objeto de una violencia desproporcionada. La hora siguiente fue un campo de batalla. Y el sadismo, los policías que gritaban “vuelvan a la selva ustedes los indios” o que se reían de nosotros por no tener máscaras para protegernos del gas. Me acerqué a uno de ellos, pedí salir de allí, dije que no era de Río, que era turista, cuestioné la razón para tanta violencia y me dijo “estamos haciendo esto para ustedes turistas. Solo estamos cumpliendo órdenes”.

La ‘Agência de Notícias das Favelas’ (Agencia de noticias de las favelas) subió Youtube un vídeo que muestra cómo el gas lacrimógeno es lanzado a los manifestantes:

Guilherme Pimentel, del colectivo de la revista ‘Vírus Planetário’, escribió un breve informe sobre los errores cometidos durante la expulsión:

  1.  El gobierno (Secretaría de Servicio social y derechos humanos del Estado) rechazó negociar en el sitio y dijo que solo negociaría después que todos los indígenas fueran expulsados. Esta actitud generó un gran impase.
  2.  Los funcionarios de justicia prefirieron la rapidez sobre la calidad del cumplimiento de la “orden” de expulsión, dejando fuera propuestas que tomarían mucho tiempo e ignorando incluso las condiciones expresamente impuestas por el juez de no utilizar ninguna forma de violencia.
  3. La policía militar no cumplió con su palabra de no actuar con violencia en la expulsión del lugar aún cuando los manifestantes estaban cediendo y saliendo por su propia voluntad, ya con las puertas abiertas y sin candados …

El activista Pedro Rios Leão grabó varias escenas de violencia contra los manifestantes al igual que el usuario de You Tube Aquilante Leonel:

Hay incluso una denuncia de que una arma sónica, potencialmente letal, habría sido usada por primera vez en el país contra los manifestantes.

El diputado federal Chico Alencar, miembro del partido Socialista y Libertad (PSOL) afirmó que la lucha continuará:

Marx escribió que ‘la historia se repite como tragedia o como farsa’. Esto es: Cabral invade la Aldea Maracaná con sus cruzados y expulsa a sus nativos. ¡Pero la lucha continuará y los ‘conquistadores’ contemporáneos, mercaderes de los espacios urbanos encontrarán resistencia!

FuenteBrasil: Expulsan campamento indígena por obras del Mundial 2014

Autor: Raphael Tsavkko Garcia | TraductoraMaría Angélica Marín

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