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Propaganda contra la historia


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Justo Morao

Máster en Ciencia Política. Docente e Investigador especializado en Publicidad Electoral. Productor audiovisual de spots y música electoral.


Escrito el 21 de julio de 2014 a las 8:06 | Clasificado en Latinoamérica

El presidente de Costa Rica ha prohibido la exaltación de la figura presidencial: ni fotos, ni inauguraciones con su nombre.

Los fallecidos Néstor Kirchner y Hugo Chávez (Fuente: Wikipedia)
Los fallecidos Néstor Kirchner y Hugo Chávez (Fuente: Wikipedia)

A través de la historia latinoamericana ha imperado, en la mayoría de sus países, el esquema presidencialista como sistema electoral y político, el que, a su vez, ha servido de herramienta principal para implantar hegemonías de camarillas y partidos que se han renovado cíclicamente a través del tiempo, no sin antes haber provocado revueltas sociales y económicas.

Países como Chile, República Dominicana, Panamá, Argentina y Venezuela, entre otros, han vivido sus propios episodios de caída y resurgimiento a través de procesos de “restauración democrática” que, en ocasiones, han conllevado a una adoración excesiva de ciertos líderes políticos cuyas consecuencias han propiciado el apoderamiento de las instituciones del Estado, convirtiendo la vida política en un gran círculo vicioso de corrupción que se extiende a diversas instancias del poder.

Ha sido una constante que muchos de los que gobiernan estos países se han querido apropiar de su historia, de los hechos importantes, o simplemente, han tratado de vincular los beneficios sociales que proveen sus gobiernos a las comunidades a su imagen política particular. La mayoría de ellos han tenido como prioridad construir un aparato mediático unitario que sirva de plataforma comunicacional para tales propósitos.

Esta modalidad propagandística de bautizar obras exponiendo en cada una de ellas el nombre e imagen de las figuras políticas que sólo pudieron estar en esos cargos gracias a la elección popular no solamente tienen el propósito de hacer homenaje a su gestión política propia, sino también poder crear una conexión en un plano emocional con el pueblo que los eligió. Es decir, La idea de estar presente en el corazón del contribuyente comprende también tener el corazón del elector a largo plazo.

Es por ello que la significación de un logro comunitario como un gran evento para ser celebrado por todos queda reducido a un logro personal de quien estaba administrando en el momento.

Otra manera de hacer propaganda es a través de la exaltación exagerada de una figura política promovida desde el gobierno y utilizando recursos económicos del Estado. Tal idolatría mediática fabrica condiciones especiales en tal individuo, le rebusca y le atribuye ciertas características basadas en su personalidad que nada tienen que ver con su gestión netamente política. Esto ha generado grandes dividendos políticos y económicos entre líderes y sus camarillas, pero la historia puede dar fe que sus ganancias son efímeras comparadas con sus secuelas devastadoras y desmoralizantes para cualquier sociedad.

Recientemente, el presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, ha logrado un avance inusual en la región latinoamericana como ha sido el prohibir en su país el culto de la figura presidencial para fines políticos. Tal medida también prohíbe la exhibición en oficinas públicas de la imagen del presidente o su nombre, e igualmente en obras de infraestructura debido a que se considera que pertenecen a toda la comunidad y no al funcionario a cargo de la administración de una región o un país.

Esto es definitivamente un avance sin parangón en una Latinoamérica donde en los últimos años muchos de sus países siguen siendo gobernados por líderes que fueron elegidos a través del voto popular en primera instancia, pero que han pretendido eternizarse en sus cargos mediante el uso de artilugios políticos para adecuar y modificar sus constituciones nacionales, logrando hacer invisible toda la continuidad gubernamental de sus predecesores.

Modificación de la historia

Entre tales estrategias de apropiación de imagen para eternizarse en el poder a través de logros ajenos se encuentran la apropiación y distorsión de la historia nacional de un país. Ésta fue implementada a mediados del siglo pasado por los gobiernos fascistas -y posteriormente el nazi a través de su aparato propagandístico- para crear mitos que planteaban los nacimientos de líderes mesiánicos que surgían de las necesidades sociales basadas en leyendas y profecías históricas.

Igualmente fue utilizada la apropiación de símbolos patrios por parte del partido de gobierno, el cual vinculaba sus celebraciones nacionales con sus rituales y simbolismos propios.

Un fenómeno social que arrastró la Primera Guerra Mundial como consecuencia de la desesperanza, la indigencia, el dolor de la pérdida de familiares, la decadencia de la fe cristiana durante el conflicto y el intercambio de diferentes culturas de los soldados que convivían en el frente de batalla, fue la introducción a la cotidianidad ciudadana de nuevas creencias y costumbres, letanías y rituales paganos, los que posteriormente se utilizarían para exaltar a los líderes de los movimientos o partidos que llegarían al poder.

También se practicó la alteración sistemática de la literatura y la historia, la modificación del diseño de la moneda como otros tantos cambios significativos para la población que tenían como fin alterar el sentido de pertenencia del individuo en una colectividad, como sucedió en Italia y Alemania, que justificaban una guerra de clases a través de la venganza. Todo esto sustentado en la repetición de información propagandística y con la complicidad de todos los organismos del Estado y sus poderes públicos que mantenían convencida a su población a través del resentimiento, el terror y la persecución, lo que al final degeneraría en la Segunda Guerra Mundial y sus terribles consecuencias para sus sobrevivientes.

Este tipo de estrategias propagandísticas se viven hoy en Latinoamérica, todavía en mucha menor proporción en cuanto a sus consecuencias, pero no por ello deja de ser una condición alarmante y peligrosa en sociedades cansadas del abuso de poder y en situaciones económicas cada vez más preocupantes.

Por mencionar algunos ejemplos ocurridos en los últimos tiempos sobre este tipo de propaganda que pretende sacar provecho de una imagen con fines políticos, se puede mencionar el de la Planta Nuclear de Atucha II en Argentina, renombrada “Néstor Kirchner” como otras tantas obras de infraestructura en ese país que pasan a ser imagen de vinculación emotiva entre la población y el propio gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Igualmente se observa la utilización desmedida en Venezuela de la imagen del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, que a más de un año de su desaparición física sus “herederos” políticos la exponen por ley en todas las dependencias, oficinas y organismos públicos.

Con dicha imagen se ha rebautizado una de las mayores reservas petrolíferas del planeta ubicada en Venezuela, antes llamada Faja Petrolífera del Orinoco, ahora Faja Hugo Chávez, la misma imagen que también aparece junto al Libertador Simón Bolívar en la Constitución y en los textos y útiles escolares repartidos gratuitamente por el gobierno en la educación pública a nivel nacional, y la que hace apenas pocas semanas, durante los actos conmemorativos del 5 de julio, celebración de la Independencia de Venezuela, se ha podido observar de manera heroica en diferentes mini-documentales y promocionales de los principales canales de televisión del Estado.

La figura de Chávez se ha podido apreciar en los actos oficiales transmitidos por el Estado junto a los próceres que libertaron al país hace 203 años. Es decir, que increíblemente el gobierno de Nicolás Maduro ha metido a la fuerza a Chávez en la historia nacional al punto de convertirlo no solamente en una consecuencia histórica de aquellas acciones independentistas, sino que también pretende integrar al gobierno actual dentro de esa ilusión mesiánica prescrita y delineada por el destino que, según ellos, aún le falta por vivir a Venezuela.

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