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Hacia el bipartidismo mexicano


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Luis Miguel Santibáñez

Politólogo mexicano con formación variada en políticas públicas y campaña, ha ocupado cargos en los gobiernos estatal y municipal en Oaxaca. En la vertiente política ha trabajado en comunicación de campaña tanto con el PAN como con el PRI, los dos grandes partidos mexicanos.


Escrito el 11 de marzo de 2014 a las 10:06 | Clasificado en México

Con su nuevo partido, Morena, Andrés Manuel López Obrador, más que unificar la izquierda, puede facilitar que triunfe el bipartidismo en México.

Andrés Manuel López Obrador en la Asamblea Nacional de Morena. (amlo.org.mx)
Andrés Manuel López Obrador en la Asamblea Nacional de Morena. (amlo.org.mx)

El excandidato presidencial por los partidos de izquierda Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC) podrá, a partir de las elecciones del próximo 2015, postular candidatos a través de un nuevo partido denominado Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Este partido, que será aprobado a más tardar en agosto próximo, permitirá al candidato perdedor de las elecciones presidenciales de 2006 y 2012 postular a candidatos afines a su movimiento y “rabasar” por la izquierda a sus anteriores partidos, el PRD, PT y MC. Actualmente, el PRD es tercera fuerza nacional y gobierna la Ciudad de México.

El Código Electoral establece que los partidos de reciente creación no podrán coaligarse de manera inmediata, sólo podrán hacerlo una vez obtengan en unas elecciones el 3% de los sufragios. Esto lleva a que Andrés Manuel López Obrador y su partido tendrían que obtener 2,5 millones de votos.

La disyuntiva está en saber de dónde saldrán esos votos. Analistas que se especializan en comportamiento electoral afirman que este nuevo partido podría costarle el registro al PT y MC, y dar por perdida al menos un 20% del voto duro del PRD. El escenario está, pues, en que el naciente Morena podría no sólo mantener el registro como partido con 2,5 millones de votos, sino aspirar a 5 millones de sufragios y convertirse en una fuerza donde, a primer cuadro, pueda conglomerar a por lo menos 6 millones de mexicanos.

Sin duda alguna, lejos de buscar unificar a la izquierda, López Obrador encontró en su fuerza electoral un arma para institucionalizar su lucha y acceder a los privilegios que le ofrece el contar con un partido político, sin importarle realmente la consolidación de la izquierda mexicana.

Entonces, el escenario pinta interesante para los partidos Acción Nacional (PAN) y Revolucionario Institucional (PRI), debido a que el debilitamiento de la izquierda pondrá en la mesa un sistema bipartidista en México, donde la izquierda aparecerá dilapidada, precisamente por los intereses particulares de sus actores.

 

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