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Fútbol israelí al estilo 15M


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Álvaro Hernández

Soy diplomado en Turismo, pero siempre he querido ser periodista, y por fin me he puesto manos a la obra con ello. Colaboro de vez en cuando con la Ser de Almería y con el periódico local La voz de Almería.


Escrito el 2 de junio de 2013 a las 11:31 | Clasificado en Deportes, Oriente Medio

El pasado 3 de mayo el Hapoel Katamon Jerusalén F. C. conseguía una victoria histórica. Al ganar 9-1 al colista de la Tercera División israelí se aseguraba el ascenso a la Liga Leumit, equivalente a nuestra Segunda División. ¿Un ascenso más?

El Hapoel Katamon nació hace tan sólo seis años (Fuente: Wikipedia)
El Hapoel Katamon nació hace tan sólo seis años (Fuente: Wikipedia)

La liga israelí no es precisamente una de las competiciones futbolísticas más prestigiosas del mundo. El actual campeón de la liga, el Maccabi de Tel Aviv, ocupa el puesto número 176 en el ranking de la UEFA y su mayor éxito en Europa fue llegar en la temporada 2004/2005 a la fase de grupos de la Champions League. Si las comparaciones son odiosas, con la primera división, imagina cómo son las categorías inferiores.

En una de esas divisiones inferiores, en concreto en la liga Alef –la Tercera División-, juega el Hapoel Katamon  Jerusalén, que ha conseguido el ascenso y la próxima temporada jugará en Segunda División. Lo inusual es todo lo que rodea a este humilde club israelí: es propiedad de sus dueños y hace apología de la integración en una tierra especialmente convulsa.

El Hapoel Katamon Jerusalén F.C. nace hace tan sólo seis años. Fue fundado por un grupo de aficionados de uno de los dos equipos que ya existían en Jerusalén, el Hapoel Jerusalén. Este club sufrió en 2007 uno de los peores momentos de su historia. Mientras el rival de la ciudad, el Beitar Jerusalén, vencía en la Premier League israelí, el Hapoel descendía a Tercera División. Además, las continuas disputas entre los propietarios del club, Yossi Sassi y Victor Yona, arrastraron al Hapoel a una grave crisis económica.

Un grupo de aficionados del Hapoel, hartos de la gestión realizada por los dueños del club, intentaron convertirse en los dueños del equipo. Sin embargo, los propietarios pusieron un precio demasiado alto por sus acciones. El Hapoel seguiría en sus manos.

En lugar de conformarse, los aficionados plantearon una alternativa. Decidieron separarse del que siempre había sido su equipo y crear uno nuevo. La diferencia esencial de este nuevo proyecto fue la propiedad. Todos los seguidores que lo desearan podían ser propietarios del club. Se crearon acciones que fueron vendidas a 1.000 shékels –unos 200 euros- cada una. Desde que fuera creado en 2007, el Hapoel Katamon cuenta con unos 400 seguidores que pagan sus cuotas anuales. Esto les da derecho a asistir a la asamblea general que se celebra anualmente y a elegir al comité directivo del club.

 Un club único

Años después las diferencias entre ambos clubes, que junto al antiguo Hapoel Jerusalén –ligado desde su fundación en 1926 a la Federación General del Trabajo de Israel, sindicato socialista israelí-, comparten el estadio Teddy de Jerusalén tienen su sede los tres equipos de la ciudad son sólo de gestión o de la división en la que juegan.

El Beitar de Jerusalén es el único club de Israel en el que no juega ningún jugador árabe. Sus seguidores, los más peligrosos del fútbol israelí según el canal norteamericano de deportes ESPN, se oponen al fichaje de cualquier jugador árabe o musulmán. En cada partido jugado por el Beitar se pueden escuchar cánticos de “Muerte al musulmán” o leer pancartas que rezan “Beitar siempre puro”. Con esta afición, fichar jugadores musulmanes parece imposible.

Por suerte, este es un caso aislado, y el Hapoel Katamon representa valores totalmente contrarios. El club recién ascendido es, desde sus inicios, un equipo movido por la integración de musulmanes en la vida de la comunidad israelí. La convivencia entre judíos y árabes es uno de los principales objetivos del club, que además persigue el activismo a través de programas sociales reunidos en lo que llaman “la iniciativa social”.

A día de hoy el racismo sigue siendo un problema en los terrenos de juego. No hay que irse muy lejos. En España son demasiados los casos existentes en pleno siglo XXI. En Israel el conflicto árabe-israelí fomenta aún más el racismo.

Esta iniciativa se refleja en numerosas actividades organizadas por el Hapoel Katamon que van más allá del fútbol. Sin embargo, de entre todas ellas destaca la liga infantil en la que el club participa, organizada para que equipos de los distintos barrios de Jerusalén compitan y, a la vez, aprendan a convivir.

Cierto es que éste no es el único club que intenta luchar contra la lacra del racismo. El primer equipo de la liga israelí, el Maccabi de Tel Aviv, persigue el final de los gritos racistas con campañas como ésta. Pero la combinación de principios y funcionamiento interno hacen del club algo único.

Un modelo diferente de gestión

El día a día del club está dirigido por esté comité directivo, pero son los aficionados los que votan y toman decisiones sobre los asuntos más importantes del equipo. En principio esta estructura no difiere mucho de la de clubs como Real Madrid o Fútbol Club Barcelona, pero con matices.

En primer lugar, el tamaño del club es una diferencia más que obvia. En el Real Madrid, por ejemplo, la asamblea general está formada por socios compromisarios. Estos son elegidos para representar al gran número de socios que forman el Real Madrid. Por cada mil socios habrá un máximo de treintaitrés compromisarios. En el Barcelona la proporción es similar, aunque los representantes no son elegidos democráticamente, sino por sorteo.

Pero la diferencia más importante entre las asambleas generales de los clubes españoles y la del Hapoel Katamon es su función. Mientras que la asamblea general del club merengue tiene como función aprobar la memoria, la cuenta de pérdidas y ganancias y el balance del ejercicio anterior, la asamblea del club israelí toma todas las decisiones claves para el funcionamiento de su actividad.

Esta función de aprobar las decisiones tomadas por el presidente y la junta directiva crea situaciones tan disparatadas como la vivida en el Fútbol Club Barcelona hace dos temporadas. La Junta Directiva, con Sandro Rosell a la cabeza, firmó un polémico contrato de publicidad con Qatar Foundation. La camiseta blaugrana llevaría publicidad por primera vez en su historia a cambio de 171 millones de euros. La aprobación por parte de la asamblea general culé llegó en septiembre, un mes después de que comenzara la temporada y con miles de camisetas vendidas.

La próxima temporada el Hapoel Katamon de Jerusalén, el primer club israelí propiedad de sus aficionados, jugará en Segunda División llevando el antirracismo por bandera. Y tan sólo seis años después de su creación.

Los votantes dicen...
  1. […] prácticamente sentenciada la eliminatoria. El egipcio, que había sido abucheado e insultado por la hinchada del Maccabi cada vez que tocaba el balón, celebró el gol mirando a la grada y realizando un rezo musulmán […]

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