Arrow

Lo que está en juego en Siria


Jesús M. Pérez

Analista de seguridad y defensa especializado en la transformación de los conflictos armados.


Escrito el 27 de mayo de 2014 a las 13:00 | Clasificado en Oriente Medio

Irak y Afganistán han hecho que EEUU cambie su estrategia de intervención directa en Oriente Medio, lo que ha hecho que en Siria se libre mucho más que una guerra al uso.

Los ángeles viven en las tumbas de Siria (fuente: @NMSyria en Twitter).
Los ángeles viven en las tumbas de Siria (fuente: @NMSyria en Twitter).

El 31 de agosto de 2013 los aviones de la fuerza aérea francesa estaban listos para el ataque a Siria. Cazabombarderos Rafale cruzarían el Mediterráneo aquella noche, reabasteciéndose en vuelo por el camino, para disparar cada uno dos misiles de crucero SCALP EG contra instalaciones vinculadas con el programa sirio de armas de destrucción masiva, en concreto puestos de mando y lanzaderas de cohetes. El ataque iba a tener lugar a las 03:00 de la mañana, hora local de Damasco.

Con un alcance de 250 kilómetros, los misiles SCALP EG permitirían a los aviones franceses disparar desde una distancia segura, lejos de las defensas antiaéreas sirias. Los acontecimientos se habían precipitado aquella mañana cuando en el Palacio del Elíseo se recibió un mensaje desde la Casa Blanca en el que se informaba que aquella tarde el presidente Obama llamaría al presidente Hollande. El gabinete presidencial francés interpretó que en la llamada Obama iba a anunciar el inicio de las operaciones militares estadounidense contra el régimen de Assad.

Obama había expresado en una conferencia de prensa el 20 de agosto de 2012 que el uso e incluso el traslado de armas químicas en Siria constituía una “línea roja” que cambiaría sus “cálculos” sobre el conflicto, sin llegar a especificar las medidas a tomar. Pero aquellos días la armada de los Estados Unidos había acumulado fuerzas en el Mediterráneo Oriental. Finalmente, después de las seis de la tarde, el presidente Hollande mantuvo una conversación telefónica con el presidente Obama. Este último le comunicó que sometería la decisión de emprender un ataque contra Siria a una votación del Congreso estadounidense.

Quizás en el futuro veamos esa intervención cancelada a última hora como el punto de no retorno en la política estadounidense para Oriente Medio y Norte de África. Obama pagó las consecuencias de que las intervenciones en Afganistán e Irak han predispuesto a la opinión pública estadounidense en contra de aventuras militares unilaterales que impliquen desplegar tropas sin fecha de salida en un país por reconstruir. Ya la intervención en Libia marcó una excepción dentro de la regla. Existió autorización de Naciones Unidas, Washington contó el apoyo de varios países árabes, se cedió el mando militar a la OTAN a las pocas semanas y no hubo tropas sobre el terreno.

El “Giro hacia Asia” anunciado por el presidente Obama en la cumbre del foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico de noviembre de 2011 y el autoabastecimiento en hidrocarburos que Estados Unidos podría ir camino de lograr mediante yacimientos no convencionales podrían ser dos razones poderosas para llevar a Estados Unidos a prestar menos atención a Oriente Medio. Un resultado positivo de las negociaciones nucleares con Irán podría definitivamente permitir a Washington dirigir sus energías hacia otras regiones del planeta.

Pero quien crea que un hipotético fin de la ‘Doctrina Carter’, la disposición de Estados Unidos a usar la fuerza para defender sus intereses en la región, supondrá una nueva era de paz, se equivoca.

La decisión de Estados Unidos a no intervenir abierta y directamente en Siria simplemente ha hecho más visibles los intereses geoestratégicos del resto de actores implicados. Lo que está sucediendo es una pugna por la hegemonía en el Oriente Medio surgido de la Primavera Árabe, donde Siria es el tablero de juego en el que las principales fuerzas están chocando. El debate sobre el concepto de ‘Choque de Civilizaciones’ propuesto por Samuel P. Huntington captó tanta atención tras el 11S que hizo perder de vista la enorme fractura interna que recorre el mundo musulmán.

La divisoria entre musulmanes sunníes y chiitas comprende una larga lista de conflictos sociales y escenarios de violencia sectaria que van desde las reivindicaciones de la minoría aleví en Turquía a la lucha contra los talibán del pueblo hazara en Afganistán. Pero sin duda, el conflicto central es el que enfrenta las monarquías sunníes del Consejo de Cooperación del Golfo con la Irán chiita y sus aliados por la hegemonía en Oriente Medio.

Tras la caída de los regímenes en Túnez y Egipto, Qatar y Emiratos Árabes Unidos decidieron estar en primera línea de los acontecimientos para moldearlos. Ambos países participaron de la coalición militar vertebrada por la OTAN para intervenir en Libia y apoyaron a los rebeldes. Aunque el mandato oficial de Naciones Unidas establecía una zona de exclusión aérea sobre Libia, los aviones de transporte de Qatar descargaban sin tapujos material militar en Bengazi ante las cámaras de la cadena Al Yazira. El estallido de la guerra civil en Siria llevó a la repetición de la misma fórmula.

Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Arabia Saudí no han tenido reparos en apoyar a los rebeldes sirios enviando al frente armamento ligero croatamisiles tierra-aire portátiles chinos y misiles anticarro rusos. Mientras, Turquía y varios países occidentales, entre ellos Estados Unidos y Reino Unido, se han limitado a ofrecer ayuda humanitaria y “material no letal”. Los reparos occidentales a que su intervención en Siria lleve a la derrota final del régimen de Assad provienen de las experiencias de Irak y Libia, donde la caída de un régimen dictatorial fue seguida de caos y violencia sectaria que aún perduran. Sin olvidar el temor de que suministrar  a los rebeldes armamento avanzado, como misiles tierra-aire portátiles, supone el riesgo de que que puedan terminar en cualquier otra parte.

La diferencia de compromiso con la oposición siria entre los países occidentales y las monarquías del Golfo Pérsico ha hecho que los grupos islamistas apoyados por las segundas lograran mayores victorias militares, atrajeran más voluntarios y alcanzaran, por tanto, mayor poder. Pero la falta de un criterio común entre los países que apoyan a los rebeldes ha contribuido a la atomización de la resistencia contra el régimen y a las luchas intestinas que no dejan de ser un reflejo de las divisiones entre los países patrocinadores, tal como hemos visto en el reciente conflicto diplomático entre Qatar y el resto de miembros del Consejo de Cooperación del Golfo.

Para colmo, el grupo Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS en sus siglas en inglés) dedicó más energía a combatir al resto de grupos e islamizar la retaguardia rebelde que a combatir al régimen de Assad, levantando serias sospechas cuando las fuerzas gubernamentales dejaron de atacar sus posiciones. Todo estos factores ha dado la vuelta al curso de la guerra civil siria.

A finales del año 2012 los rebeldes avanzaban desde varios ejes sobre Homs, ciudad que constituye un nudo de comunicaciones en el centro del país y conecta Damasco por autopista con la costa y el norte del país. Pero el invierno y la falta de suministros les paralizó. Con el régimen de Assad muy debilitado militarmente, Irán intervino de forma decisiva.

La alianza entre los dos regímenes no se basa en las afinidades religiosas -el alawismo que profesa Assad es una rama del chiismo- sino que se sustenta en intereses geoestratégicos. Irán, Siria y Hezbolá forman el “Eje de la Resistencia” una alianza contraria a los intereses de EEUU e Israel en la región. Siria sirve a Irán como la plataforma logística desde la que apoyar a Hezbolá. Fue el puente aéreo Teherán-Damasco el que permitió a Irán reponer los arsenales de Hezbolá tras la guerra con Israel en julio de 2006. Pero el apoyo de Teherán a la organización libanesa ha tenido su precio. La participación de combatientes de Hezbolá fue decisiva en las ofensivas gubernamentales en el área entre Damasco y Homs por dos veces, tomando Al Qusayr en mayo de 2013 y Yabrud en marzo de 2014.

Hasta la fecha, más de 350 miembros de Hezbolá han muerto combatiendo en Siria. El ejército sirio quedó bastante debilitado en los dos primeros años de guerra por las deserciones, las bajas en combate y la baja moral. Así que desde Teherán llegaron asesores del cuerpo de Guardianes de la Revolución para comandar las operaciones sobre el terreno e instruir a la milicia reservista de la Fuerza de Defensa Nacional, mucho más comprometida con el régimen que el ejército. Los Guardianes de la Revolución también se han encargado de la instrucción de los voluntarios reclutados entre organizaciones chiitas iraquíes que ya cumplieron el papel de peones iraníes durante la ocupación estadounidense de Irak.

Así que, dada la aportación en número de combatientes de organizaciones financiados, armadas e instruidas por Irán, en la práctica las operaciones militares del bando gubernamental las dirigen cuadros de mando de los Guardianes de la Revolución. Y eso no es todo, porque el régimen sirio se sostiene no sólo militarmente gracias a Teherán: en julio de 2013 los gobiernos de Irán y Siri afirmaron un acuerdo por el que la primera proporcionaría petróleo a la segunda por valor de 3.600 millones de dólares.

Los mensajes desde Damasco son optimistas después de consolidar sus avances en la frontera con el Líbano y tomar la ciudad de Homs. Pero a la vez ha sucedido un debilitamiento de sus posiciones en otros lugares, en lo que es ya recurrente en este conflicto. Los avances de un bando y otro se suceden según cada bando pierde fuelle y el contrario recupera el terreno. Ningún bando parece en condiciones de ganar la guerra de forma definitiva, pero quizás haya que plantear la cuestión de otra manera: cuál es el bando que puede correr antes el riesgo de perder. Esto es en la práctica, preguntarse qué bando puede encontrarse antes sin apoyo económico exterior y sin voluntarios extranjeros. Y en ese sentido, el reciente bloqueo chino y ruso en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a que se investiguen los crímenes de guerra cometidos por el régimen de Assad es otro síntoma del fin de Estados Unidos como solitaria “hiperpotencia”

Los votantes dicen...
  1. […] colaboración de esta semana para Sesión de Control se titula “Lo que está en juego en Siria”. En ella explico como la guerra civil que sufre el país se ha convertido en el terreno de juego de […]

  2. Mann Nicht dice:

    La sectarización del conflicto sirio solo demuestra la intensificación de las operaciones de castigo provocadas por uno u otro bando en esta guerra atroz. Un guerra civil es la prueba más fehaciente del fracaso político de un Estado, el momento cuanto el mismo tejido del poder se deshace y es incapaz de contener las fuerzas centrifugas que se forman a su alrededor. Como si no fuera poco, en una guerra civil no se trata de tomar posiciones o de avanzar hacia objetivos prefigurados, se trata de mantener la integridad territorial bajo control, por lo tanto, las fronteras se hacen porosas y la lucha está determinada por ataques y contraataques constantes donde un bando huye mientras el otro avanza y viceversa. A la larga, Bashar Al-Assad dejara un país en ruinas, mientras los escombros se acumulan unos sobre otros.
    Siria será una tierra calcinada por el enfrentamiento entre diferentes células, pero una guerra es violenta y sería demasiado ingenuo decir que en ellas no morirá nadie. Por la forma en que se comporta el régimen sirio, yo diría que está calcando la estrategia colonial francesa de 1920, que termino en un fracaso. No estoy seguro si esta vez funcionará, pero lo que sí sé es que el gobierno Sirio tendrá que reformarse a sí mismo si pretende continuar gobernando un territorio que se ha roto por completo, despedazado por todos lados.

  3. […] crisis internacional provocada por el uso de armas químicas por parte del régimen sirio puso en cuestión el ‘pivot to Asia’, algo que la crisis ucraniana sólo terminó de […]

  4. […] el control de sus protectores en las monarquías petroleras de la Península Arábiga.  Como ya se vio hace tiempo tras la caída de los regímenes de Túnez y Egipto, los gobiernos de los países del Consejo de […]

  5. […] presidente Obama dudó tras haber fijado previamente una “línea roja” con el uso de armas químicas. Y la situación fue aprovechada por Rusia, que acudió al rescate de su único aliado en el […]

  6. […] a la poca atención que se le había estado prestando en la prensa occidental a la guerra civil de Siria y sus consecuencias en Irak. Así, pareció que el Emirato Islámico […]

  7. […] Esta Nueva Guerra Fría tiene episodios “calientes”, como la guerra en Ucrania y la guerra en Siria. También tiene elementos que recuerda a la vieja Guerra Fría, como los vuelos de la aviación […]

  8. […] es el país central del Eje de la Resistencia. Su ayuda económica y militar ha sido fundamental para la supervivencia del régimen de Assad. Irán es también el principal apoyo económico y militar de la organización libanesa Hezbolá, […]

  9. […] Lo que está en juego en Siria (Sesión de Control, 27 mayo 2014) ¿Y si fuéramos hacia una nueva Guerra Fría con Irán? (6 abril 2006) ¿Se posicionará Grecia en la Nueva Guerra Fría? (27 enero 2015) La muerte del fiscal argentino Nisman en el contexto de la geopolítica de la Nueva Guerra Fría (19 enero 2015) Mientras tanto, en Rusia… (2 febrero 2015) […]

  10. […] desde Europa al desierto de Siria. Pero también la fractura sunní-chií en Oriente Medio. Ya en su momento vimos que hay una larga lista de conflictos sociales y escenarios de violencia sectaria que van […]

  11. […] es la región más desatendida en mis recopilaciones de noticias. Recomiendo leer mi artículo “Lo que está en juego en Siria” para entender el contexto de la fractura sunní-chií en Oriente Medio y la rivalidad entre las […]

  12. […] Siria La guerra en Siria es junto con Ucrania uno de los tableros geopolíticos de la Nueva Guerra Fría. Véase al respecto mi artículo “Lo que está en juego en Siria”. […]

  13. […] Medio. El punto de inflexión en el orden internacional posterior al 11-S fue para mí la negativa de Estados Unidos a intervenir en Siria en agosto de 2013. Rusia ocupó rápidamente aquel vacío. Ahora que se habla de la posibilidad de que Turquía y […]

Comparte tu punto de vista

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>