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El adiós de un congresista


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Martín Hidalgo

Periodista. La Encuesta del Poder en el Perú (2012) me pone como uno de los hombres de prensa con mayor influencia en la Red en Perú. Desde hace cuatro años en La República, primero en la web y ahora en la sección Política. Especializado en temas congresales.


Escrito el 9 de mayo de 2013 a las 10:41 | Clasificado en Perú

Luego de casi tres meses de dolor en una clínica, el congresista peruano Javier Diez Canseco ha fallecido. Su pronta partida deja un gran vacío en la izquierda de su país, pero también un compromiso de unidad.

Javier Diez Canseco, durante la sesión matinal efectuada por el Pleno en marzo de 2012. (Flickr: Congreso de la Republica del Perú)
Javier Diez Canseco, durante la sesión matinal efectuada por el Pleno en marzo de 2012. (Flickr: Congreso de la Republica del Perú)

Entre danzantes de tijeras y juramentos de unidad, el congresista Javier Diez Canseco ha sido despedido por todo aquel que creyó en su honestidad, tenacidad y transparencia. A los 65 años, el hombre de izquierda perdió la única batalla de su vida, contra un cáncer.

La noticia se dio a conocer el último sábado a las 10:22 de la noche. Desde horas de la tarde ya se sabía de lo complicado de su situación, y sus más cercanos familiares y amigos lo acompañaron en lo que significaron sus últimas horas de vida.

El velatorio público comenzaría a las 17:00 del domingo, pero los seguidores no esperarían y aparecerían desde las 15:00 horas. Allí, en la casona de la Universidad Mayor de San Marcos, miles hacían cola para despedirse de quien fuera el último líder histórico de la izquierda peruana.

Los homenajes póstumos seguirían el lunes con una medalla otorgada por la Alcaldesa de Lima, Susana Villarán; y el martes en el Congreso de la República. Sin embargo, el féretro -a disposición de la familia- no entró al Parlamento, sino que recibió el homenaje en las afueras de la llamada Plaza Bolívar.

El Congreso peruano rechazó acatar la resolución judicial que ordenaba declarar nula la suspensión de 90 días contra Javier Diez Canseco dictada por la Comisión de Ética.

Esto no había sido olvidado por la familia que en el velorio de la Casona de San Marcos, lista de votación en mano, se mostraron dispuestos a no dejar entrar a los congresistas que votaron a favor de la suspensión de Diez Canseco. Incluso rechazaron una corona funeraria del presidente del Poder Legislativo, Víctor Isla.

Del Congreso para el pueblo

“Han dinamitado mi casa, han ametrallado mi auto, han intentado secuestrar a mis hijos, y aquí estoy… Aquí estoy”, fue una de la frases dichas por Javier durante su última intervención en el hemiciclo parlamentario.

Ingresó al Congreso como diputado en 1978. Y tras más de 25 años, solo se tomó un respiro en el 2006 para formar su Partido Socialista (PS) y postular a la Presidencia de la República, aunque sin éxito alguno.

Aun cuando había nacido en la burguesía limeña, Javier Diez Canseco prefirió ponerse del lado de las clases oprimidas, renunciando a los privilegios que tenía.

Javier abandonó los lujos de una familia adinerada para emprender distintos viajes al interior del país, donde promovió paros de trabajadores y estudiantes. En la provincia de La Oroya incluso llegó a desarrollar un frente minero.

La poliomelitis que lo persiguió desde niño no fue impedimento para ninguna de sus actividades. “Entré a la política por la náusea que me producía el poder, que yo vi en acción en mi práctica en un estudio de abogados”, contaría en una de sus entrevistas.

Con alma de Sherlock Holmes

Diez Canseco también ha sido una especie de Sherlock Holmes del congreso peruano. Conocedores de su función fiscalizadora han sido los ex presidentes peruanos Alberto Fujimori y Alan García. Incluso, en el actual Parlamento Nacional, los apristas lograron presionar a los nacionalistas para que no lo colocaran como titular de la denominada “Megacomisión”.

El líder del Partido Socialista ha presidido la Comisión Investigadora de los Delitos Económicos y Financieros. Logró que tres miembros del Banco Central de Reserva (BCR) fueran a la cárcel por haber colocado dinero del Perú en el BCCI.

Realizó una denuncia contra cinco ministros de estado, logrando el encarcelamiento de uno de ellos por el caso del Dólar MUC. También denunció al hoy director de un periódico peruano, Fritz Du Bois, por 400 millones de soles del salvataje del Banco Latino.

“Aquí, señor, no hay un pesetero, aquí hay una persona de principios”, afirmó Javier en el debate de su suspensión. Una frase que representa su legado para la historia de la izquierda en el Perú, que hoy ha juramentado por la unidad tan anhelada ante una derecha que cada vez va ganando más terreno político.

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