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Unasur entre bambalinas


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Martín Hidalgo

Periodista. La Encuesta del Poder en el Perú (2012) me pone como uno de los hombres de prensa con mayor influencia en la Red en Perú. Desde hace cuatro años en La República, primero en la web y ahora en la sección Política. Especializado en temas congresales.


Escrito el 24 de abril de 2013 a las 17:59 | Clasificado en Perú

El presidente peruano Ollanta Humala decidió llevar a casa el análisis de la crisis política que atraviesa Venezuela. Allí, en medio de una oposición que buscaba impedir su viaje a la investidura de Nicolás Maduro, sacaron un comunicado con sabor a nada.

El Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de Unasur, reunido en Lima. (Unasur)
El Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de Unasur, reunido en Lima. (Unasur)

La mañana del pasado jueves, el presidente peruano Ollanta Humala hacía los preparativos para recibir a los ocho mandatarios de la región, tras la convocatoria de emergencia que realizó el día anterior como cabeza pro témpore de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

A unas cuadras, en el Congreso de la República, la oposición se mostraba dispuesta a, con sus votos, negar la autorización de viajar a la investidura de Nicolás Maduro un día después. Consideraban su elección como ilegítima, basados en las denuncias de fraude electoral y la falta transparencia de los comicios.

Pero en medio de todos los preparativos, Humala se daba tiempo de convocar a tres de sus congresistas a Palacio de Gobierno: Daniel Abugattás, Jaime Delgado y Freddy Otárola. Mientras que en el hemiciclo, su vocera de la bancada, Ana María Solózano, y el titular del Parlamento, el también oficialista Víctor Isla, sondeaban los votos para la autorización del viaje de Humala.

Según las normas peruanas, cada vez que viaja el presidente, el Poder Ejecutivo envía una resolución legislativa al Congreso para su aprobación. El último gran debate que se dio en el Legislativo peruano por un viaje presidencial fue cuando Ollanta Humala pidió permiso para unas actividades en Cuba.

Las suspicacias surgieron porque dicho viaje coincidía con el tratamiento a su cáncer que recibía Hugo Chávez en la isla de Fidel Castro. Por aquel entonces, al igual que ahora, se recordó la vinculación de financiamiento electoral Chávez-Humala en las campañas electorales peruanas de 2006 y 2011.

Los vínculos del nacionalismo con el chavismo tuvieron su apogeo en el 2005. Al actual presidente del Congreso peruano, Víctor Isla, se le investigó por aquel entonces por la instalación de las Casas del Alba como fachada para conectarse con el régimen de Chávez y lograr su presencia en el Perú a través de la denominada ‘Operación Milagro’.

La negociación

Víctor Isla, desde su sillón en la presidencia del hemiciclo, cogió el teléfono en pleno debate parlamentario para llamar a los líderes de la bancada de la oposición y sondear si era posible dar el brazo a torcer respecto al viaje de Humala. Su vocera y compañera de bancada, Solórzano, hacía lo propio con las bancadas aliadas.

Ninguno de ellos tenía éxito. Abugattás, Delgado y Otárola regresaban de Palacio con los argumentos de defensa preparados que debían esbozar ante la bancada para el debate que se produjera cuando llegue la resolución del viaje al Congreso.

Aunque antes del debate, en Palacio intentarían presionar a las bancadas enviando al canciller peruano para una reunión de emergencia. Fue al mediodía que Rafael Roncagliolo llegaría a las instalaciones legislativas para juntarse con los portavoces parlamentarios.

Allí esbozaría que la posición peruana sería por impulsar un llamado de auditoría a los votos venezolanos. Pero que el Congreso debía aprobar el viaje supeditado a la decisión del Presidente, pues el “triunfo” de Maduro había sido aceptado por otros países como Francia, México e incluso reconocido por la Organización de Estados Americanos (OEA).

Sin embargo, estos últimos no eran argumentos de peso, pues la OEA también reconoció la segunda reelección fraudulenta de Alberto Fujimori en Perú. Además, la oposición le recalcó que Humala había “traído de manera innecesaria la crisis política de Venezuela a casa”. Su calidad de presidente pro tempore de Unasur no les parecía razón válida para haber convocado a la reunión de emergencia, pues consideraban era solo una forma de extenderle la mano a Maduro.

Fue entonces cuando el canciller prometió que esperarían a la Declaración que iban a emitir los mandatarios latinoamericanos tras la reunión que recién empezaría a las 8 de la noche. Incluso reveló los tres planteamientos que llevaría el presidente Humala a la cumbre Unasur: una mesa de diálogo, una auditoría electrónica de los votos y una comisión de seguimiento.

La idea era que después de la cumbre, la oposición quedara convencida de la auditoría de la elección, y después convocar a una Comisión Permanente en la madrugada para la aprobación del viaje y que esta saliera publicada en una separata especial en las normas legales del diario oficial El Peruano.

Pero el canciller sabía que, a pesar de sus promesas, la reunión no había sido fructífera y guardó la resolución legislativa del viaje presidencial que debía presentar si es que lograba el consenso. Especialmente en los voceros de la oposición: Fujimorismo, Apra, Alianza por el Gran Cambio y Solidaridad Nacional.

Los resultados nada alentadores también llevarían a Víctor Isla a suspender la sesión del Pleno hasta las 5 de la tarde, pues necesitaban tiempo para asegurar los votos, tanto en su bancada como en los aliados de Perú Posible y Acción Popular, quienes también se mostraban en contra del viaje.

“Humala no está pagando la factura, sino la hipoteca al chavismo”, se escucharía en boca de uno de sus supuestos aliados, el vocero de Perú Posible, José León.

En la bancada oficialista, por su parte, aseguraban todos sus votos. Hicieron viajar de emergencia, desde la provincia de Chimbote hasta la capital de Lima, al congresista Martin Rivas Texeira. También impidieron que su parlamentaria Natalie Condori partiera hacia la India para actos protocolares. Y, además, convocaron a la congresista-ministra Ana Jara y a la congresista-vicepresidenta Marisol Espinoza. Cada voto valía.

Con Acción Popular apelaron al ámbito ideológico, pues estos veían con cierto recelo que sus enemigos políticos del fujimorismo enarbolaran las banderas democráticas cuando su gobierno no fue precisamente un ejemplo de ello. El líder opositor venezolano, Henrique Capriles, diría días después que la situación de Venezuela le recordaba a Alberto Fujimori.

Mientras que en Perú Posible usaron hasta la amistad. Víctor Isla, por ejemplo, conversó con Norman Lewis prometiendo un mayor accionar conjunto en la región de Loreto, a la cual ambos representan.

La votación

Nada estaba asegurado a las 5 de la tarde cuando se reinició el Pleno del Congreso. Salvo por el tuit del ex mandatario peruano y líder de Perú Posible, Alejandro Toledo, quien aseguraba que debían autorizar el viaje de Humala, pues este después tendría que asumir las consecuencias de su decisión.

La resolución legislativa llegaría al Congreso recién al promediar las 7 de la noche, una hora antes de iniciar la cumbre de Unasur en Palacio de Gobierno. “La intención era aguantarla un poco más y ejercer así presión sobre el Parlamento”, aseguraron fuentes del oficialismo a Sesión de Control. Pero ninguno de ellos contaba con que el documento se filtraría a un medio televisivo, por lo que se vieron obligados a adelantar el debate.

Tras más de dos horas de debate, la votación para el viaje de Humala salió airosa con 53 votos a favor, 36 en contra y 2 abstenciones. Los nacionalistas habían ganado asegurando los votos de sus aliados, pero en gran parte también por las ausencias de la oposición.

De Acción Popular, 7 (de 10) parlamentarios votaron a su favor y dos se abstuvieron. Mientras que en Perú Posible, 5 (de 15) legisladores votaron a su favor y otros dos prefirieron abandonar la votación ante las discrepancias con el viaje. Uno de estos últimos, Daniel Mora, reveló que su líder, Alejandro Toledo, los llamó por teléfono para instarlos a que votaran a favor del polémico viaje.

Los apenas 36 votos de la oposición se dividieron en 25 (de 36) del fujimorismo, 1 (de 6) del Apra, 7 (de 12) de Alianza por el Gran Cambio, y 3 (de 8) de Solidaridad Nacional.

Sin contar con el hecho de que el solidario Heriberto Benitez decidió traicionar la postura de su bancada y votar a favor del viaje, el bloque opositor perdió 24 votos en ausencias, que sumados a los 36 presentes hubieran alcanzado 60 votos. Es decir, su postura se habría impuesto y Humala no habría podido viajar a la investidura de Maduro.

Una derrota fácil teniendo en cuenta que opositores como Luciana León estaban en la capital de representación y otros como Renzo Reggiardo prefirieron, en lugar de votar, estar en una entrevista en un set de televisión.

La cumbre

Una vez superado la batalla política en el Congreso, las miradas se trasladarían a Palacio de Gobierno, donde los ocho representantes de la Unasur se reunían para definir la postura que tomarían frente a la situación que vive Venezuela.

Allí también se formarían bandos. Mientras que Juan Manuel Santos (Colombia), y Sebastián Piñera (Chile) mostraban la necesidad de aceptar una auditoría sobre los resultados electorales en Venezuela, sus homólogos Cristina Fernández (Argentina) y Evo Morales (Bolivia) esbozaban una defensa cerrada del triunfo del sucesor de Hugo Chávez.

Nicolás Maduro también tendría su espacio para expresar su particular punto de vista, respecto a su propio triunfo. Pero la balanza la inclinaría Dilma Rousseff, la jefa de Estado de Brasil, quien junto a Santos, logró que Maduro aceptara el nuevo conteo de un porcentaje de los votos.

Aunque Maduro también tendría una carta bajo la manga, mandando a que el Consejo Nacional Electoral (CNE) de su país anunciara la auditoría antes de conocerse la decisión de la Unasur. No quería que la declaración de sus homólogos se viera como una exhortación.

El resto tan solo fue redacción. La mencionada declaración sería leída a la 1 de la madrugada por Humala y constaría de cinco puntos, donde se reconocería el triunfo de Maduro y se pediría la auditoría.

Maduro partiría así con una gran sonrisa de Lima para su toma de mando. Poco le importarían las críticas que arreciaron en los días siguientes, pues los ‘pajaritos’ de Unasur cantaron a su favor. Al menos por ahora. Muchos auguran que su caída es solo cuestión de tiempo.

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