En septiembre de 2013 el think-tank C4ADS, con sede en Washington D.C., publicó un informe elaborado por Thomas Wallace y Farley Mesko en el que trazaban las conexiones de una compleja red de exportación de armas rusas y ucranianas a través de un puerto ucraniano. En la investigación se empleó el procesamiento masivo de datos sobre tráfico marítimo que los barcos proporcionan a través del sistema Automatic Identification System (AIS) junto con el cotejo de fuentes locales abiertas para obtener un listado de los buques, armadores y destino.

Parte de los contratos de ventas de las armas transportados por la red fueron acuerdos legítimos entre Rusia y Ucrania con gobiernos como el de Vietnam o Corea del Sur, pero una parte de los envíos tuvieron como destino países en conflicto, como Siria. Un ejemplo de la actividad de la red es el caso del buque MV Faina, secuestrado por piratas somalíes en 2008 y en el que se descubrieron armas con destino a Sudán del Sur cuanto todavía luchaba por su independencia. También se conecta con la red el buque Nour M, interceptado por la guardia costera griega en noviembre de 2013 cuando navegaba rumbo a Siria con el sistema AIS apagado y en el que se encontró armamento.

[do action=”documento-a-todo-el-ancho-2″ url=”http://media.wix.com/ugd/e16b55_ab72c94c85c6e6c8e88865e93a1a0150.pdf” tipo=”605″/]

El informe señala al puerto ucraniano de Oktyabrsk, en el estuario del río Bug Meridional y cerca de  la ciudad de Mykolaiv, como puerto de salida de la mayoría de los envíos de armas. Es el mismo del que partieron hacia Cuba los misiles que dieron lugar a la famosa crisis de 1962. Pero los investigadores  bautizaron como “Red Odesa” al entramado porque es en ese otro puerto ucraniano donde tienen su sede las empresas implicadas. Es un hecho curioso que siendo Rusia el origen principal de las armas, el puerto de salida se encuentre en la costa ucraniana del Mar Negro. Quizás sus responsables han buscado alejar la atención de los puertos rusos, pero la investigación identifica a empresas y ciudadanos rusos como parte de una trama cuyas ramificaciones llegan directamente al Kremlin.

La existencia de todo ese entramado de empresas intermediarias es una prueba de que, al igual que en el caso de las empresas estatales rusas de hidrocarburos, los contratos públicos son un fuente de enriquecimiento para directivos y oligarcas de Rusia y Ucrania. Para imaginar el volumen del negocio, recordemos que, según el think-tank sueco SIPRI, Rusia ocupó el segundo lugar y Ucrania el octavo entre los diez mayores exportadores de armas en el período 2009-2013.

Conocer el apoyo del gobierno ruso al régimen de Assad en Siria no es una novedad. Aunque es interesante encontrar que ese apoyo no se basa únicamente en los intereses geoestratégicos de contar con el puerto de Tartus, la base de apoyo logístico para su marina de guerra en el Mediterráneo Oriental, sino en negocios de los que se benefician personas del círculo del Kremlin.

Quizás sea conveniente tener en cuenta cómo habrá afectado la caída del gobierno pro-ruso de Víktor Yanukóvich en Ucrania a los negocios de esta red para entender los intereses de Putin en el país. Puede que el interés del Kremlin de absorber Novorossiya (“Nueva Rusia”), la región histórica que la zarina Catalina II incorporó a su imperio que incluye la zona costera de Ucrania, se deba a algo más que solidaridad con sus habitantes rusófonos.

[do action=”video-a-todo-el-ancho-2″ tipo=”http://www.youtube.com/embed/” id=”z0ZRv1RIQqY” tipo2=”600″/]

 

Publicado por Jesús M. Pérez

Analista de seguridad y defensa especializado en la transformación de los conflictos armados.

Únete a la conversación

5 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.