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Snowden divide a los rusos


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Global Voices

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Escrito el 18 de julio de 2013 a las 17:12 | Clasificado en Internacional, Rusia

Cuando el antiguo agente de la NSA Edward Snowden dejó Hong Kong para dirigirse al aeropuerto Sheremétievo de Moscú, puso a Rusia en el meollo de lo que en principio había sido una crisis estadonidense.

«Edward Snowden encontrado». Fotomontaje de Rob Tom, 26 de junio de 2013, CC 2.0.
«Edward Snowden encontrado». Fotomontaje de Rob Tom, 26 de junio de 2013, CC 2.0.

Según una declaración [en] emitida por el grupo Wikileaks [en] el 23 de junio de 2013, Snowden «se dirigía a la República de Ecuador por una ruta segura con el propósito de pedir asilo político, y se encuentra acompañado por diplomáticos y consejeros legales de WikiLeaks».

Los periodistas moscovitas se agolparon en el aeropuerto para intentar localizar a Snowden, mientras que la presencia de coches con placas diplomáticas ecuatorianas desencadenaba rumores de que el destino último de Snowden era Ecuador. Aunque Snowden tenía billete para dos vuelos de Aeroflot, no pudo tomar ninguno de ellos (dando plantón a numerosos periodistas que esperanzados habían comprado billetes para un vuelo de 11 horas a La Habana).

No se ha visto a Snowden en Sheremétievo desde que llegó, aunque el ministro de exteriores ruso, Sergei Lavrov, afirma que todavía se encuentra en la zona de tránsito, y por tanto «no ha cruzado la frontera rusa». Snowden ha presentado numerosas solicitudes de asilo, pero hasta ahora la mayor parte de los países las ha rechazado o ignorado. El presidente Vladimir Putin ha ofrecido asilo a Snowden con la condición de que deje de revelar secretos estadounidenses, pero Snowden se negó a cumplir este requisito. Su situación se complica por el hecho de que su pasaporte ha sido revocado por EE.UU., que lo consideran un fugitivo y lo han acusado de espionaje.

En Estados Unidos, Snowden ha sido una figura muy controvertida desde las filtraciones. Hay quien cree que sus revelaciones merecen elogios, mientras que otros lo consideran un traidor que ha puesto en peligro a civiles. Para los rusos, su prolongada estancia en Sheremétievo (el 4 de julio seguía allí) plantea la cuestión de qué debe hacerse con él, desde el punto de vista académico al práctico, pues su destino está ahora en manos de Rusia.

Ciertos comentaristas simpatizantes con el Kremlin consideran el trato de Snowden indicativo de la hipocresía americana. La bloguera Kristina Potupchik, antigua secretaria de prensa de las juventudes Nashi, partidarias del Kremlin, fue especialmente crítica:

EE.UU. acusó a Snowden en rebeldía de robo de propiedad gubernamental, revelación de informaciones sobre la defensa nacional y transmisión voluntaria de información secreta a terceros. También le han despojado de su nacionalidad americana «in absentia». ¿Democracia? ¿Libertad? ¿«Derechos humanos»? ¿«Proteger y servir»? No tienen ni idea de qué es todo eso. A pesar del hecho evidente de que la posición oficial de EE.UU. no coincide con los hechos descubiertos por Snowden, los EE.UU. lo han etiquetado de delincuente a escala nacional, a pesar de que en realidad, ha revelado a los ciudadanos los auténticos peligros que les amenazan estando a merced de su propio gobierno.

No todos los que simpatizan con Putin comparten este punto de vista. Aleksei Filatov, experto en seguridad y vicepresidente de la Asociación Internacional de Veteranos Antiterroristas Alpha Group, cree que devolver a Snowden a América sería un beneficio añadido a las relaciones ruso–americanas y «forzaría a EE.UU. a mirarse en el espejo» y a reconsiderar sus relaciones con Rusia. El antiguo miembro de los servicios de seguridad, Filatov, recela de la ética profesional de Snowden:

Desde un punto de vista profesional, Snowden no es ningún defensor de los derechos humanos. Este hombre, que voluntariamente eligió su profesión, firmó un acuerdo de confidencialidad y recibió un sueldo, pero al final traicionó a su país y a su profesión.

Irónicamente, comparte su opinión el activista contra Putin Akram Makhmutov, que utilizó Facebook para hacer pública su frustración por la supuesta colaboración de Snowden con regímenes poco recomendables:

Que me aspen si este Snowden es un «cruzado de los derechos humanos». Lo que no entiendo es por qué ha decidido luchar por estos derechos con ayuda de regímenes (China, Rusia, Ecuador, Cuba) donde estos derechos no existen. Este comportamiento es un signo de un poco desarrollado sentido del humanitarianismo y de una falta de convicción. No, no es un defensor de los derechos humanos, sino un típico traidor.

Oleg Kozyrev no está de acuerdo. Aunque el apoyo de las autoridades a Snowden es hipócrita, dados sus antecedentes en cuestión de derechos humanos, argumenta que Snowden sigue mereciendo su protección:

No entiendo por qué las organizaciones líderes de derechos humanos en Rusia no se han pronunciado a favor de Edward Snowden. Personalmente creo que en el mundo actual, los militares y agentes de la inteligencia que desvelan delitos del gobierno merecen que se les defienda tanto como los civiles. Si un militar o agente de la inteligencia se encuentra con una evidente violación de los derechos humanos básicos, yo querría que esa persona pudiera sacarlo a la luz, sin temor y protegido por las leyes de su propio país y por las internacionales.

Algunos veían humor negro en la kafkiana estancia de Snowden en la «zona neutral». Un tuit  del usuario yasvidirov fue retuiteado 140 veces:

“Bueno, ahora soy el alcalde del aeropuerto de Sheremetyevo”, se consolaba Snowden, facturando por centésima vez.

Otros usuarios estaban simplemente cansados de la historia, que ya sobrepasa la semana y media. La modelo Tanya Stychinskaya, por ejemplo, tuiteó recientemente:

Ya estoy harta de oír el nombre de Snowden

En Rusia, al igual que en su país natal, Snowden es una figura que divide a la gente, sacando a la palestra el conflicto intrínseco entre la necesidad de transparencia gubernamental, el derecho individual a la privacidad y la necesidad de que los servicios de seguridad realicen ciertas labores en secreto. En el debate sobre Snowden y su destino final, muchos usuarios de la RuNet parecen haber pasado por alto lo que realmente representan los programas que desveló. Y lo que quizás sorprenda más, pocos han notado la similitud de esos detalles con el propio programa ruso de vigilancia, SORM, que (a diferencia de PRISM) no es un secreto de estado.

Fuente: Edward Snowden divide a los rusos

Autor: Daniel Alan Kennedy | TraductoraLourdes Sada

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