A estas alturas parece claro que la principal noticia generada por Wikileaks es Wikileaks. Por el momento, el mensajero se ha comido el mensaje a pesar de los esfuerzos de un grupo de periódicos por dar, entre los miles de cables robados a la diplomacia estadounidense, con citas reveladoras que tambaleen gobiernos.

En un mundo dominado por la tiranía de lo nuevo y la dictadura de la inmediatez, hasta Wikileaks se expone a caducar antes de tiempo. Su excesivo protagonismo informativo tiene el potencial de cansar pronto a una audiencia impaciente y la retahíla de cotilleos políticos filtrados devalúan el espíritu de servicio a la sociedad con el que se creó la organización.

La opinión pública tiene derecho a saber, pero puede que no necesite saberlo todo.

Publicado por Fernando Mexía

Periodista afincado en EEUU que se gana la vida como corresponsal de lo divino y de lo humano.

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