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Mujica no quería ver a Obama


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Pablo Manuel Méndez

Periodista uruguayo. Escribo en Montevideo Portal y Revista Martes . Escribí en Alto Voltaje, Semanario Rumbosur, Crítica de la Argentina y publiqué las investigaciones periodísticas 'Temprana impostura' (2007) y 'En cuanto venga Julio' (2012), ambas de editorial Fin de Siglo.


Escrito el 12 de mayo de 2014 a las 8:35 | Clasificado en Uruguay

El presidente José Mujica visita a su par estadounidense Barack Obama en un viaje oficial en el que el gobierno sudamericano lleva a la mitad de sus ministros. Estas fueron las intrincadas peripecias del gobierno uruguayo para concretar la reunión.

El presidente José Mujica. (Presidencia de la República de Uruguay)
El presidente José Mujica. (Presidencia de la República de Uruguay)

El presidente uruguayo José Mujica viajó este sábado en la noche rumbo a Washington para encontrarse el lunes con su par estadounidense, Barack Obama , con quien nunca había tenido una cita bilateral.

El presidente estadounidense concedió una hora y diez minutos de su agenda al presidente Mujica, lo que fue considerado como todo un gesto por parte del  gobierno norteamericano teniendo en cuenta el tamaño del país sudamericano y su peso en la economía mundial, independiente de la relativa fama que ha ganado Mujica en los últimos tiempos.

Pero más allá del tiempo dado, lo que resultó conmovedor en la esfera diplomática uruguaya fue la sutileza con la que Obama ignoró los dichos del presidente José Mujica, que luego de haber obtenido la cita dijo a la prensa local que estaba pensando en no concurrir porque podía perjudicarlo electoralmente.

“Tengo fecha para hablar (con Obama), pero dado el clima electoral que hay en Uruguay no sé si lo haré. No voy a EEUU a hablar de bueyes perdidos. Y lo más probable es que no vaya por la situación interna de mi país. Yo cené dos veces con el presidente de Estados Unidos, tuve una larga conversación, dije algunas cosas. Pienso que por lo menos le resulto un personaje exótico. Yo no voy a adularlo y tampoco con una piedra en cada mano: voy a decirle lo que pienso. Acá todo se entrevera y creo que este asunto tomó difusión por la campaña electoral”, dijo el ex mandatario en marzo en una entrevista a la radio uruguaya El Espectador.

Ante los dichos, el vicepresidente y exministro de Economía Danilo Astori planteó públicamente que intentaría convencer a José Mujica para que concurriera al encuentro:

“Respeto la opinión del presidente pero estoy a favor de que esa entrevista se realice. Voy a conversar con el presidente acerca de este tema y mi posición es a favor del encuentro. Es una entrevista demasiado importante como para no hacerla”.

Paralelamente la embajadora estadounidense en Uruguay, Julissa Reynoso, jugó sus cartas para que el presidente y aspirante a Premio Nobel de la paz asistiera al encuentro. Cuando Mujica confirmó que finalmente se reuniría con Barak Obama mencionó las gestiones de la embajadora, pero también aprovechó para criticar a sus antecesores.

“Nosotros tenemos un problema que es la embajadora norteamericana que se ha comportado como ningún otro embajador, el problema que me mueve el piso es que si le digo que no voy para ella sería una actitud ingrata y nunca tuvimos un embajador que atendiera al Uruguay como ella: nos arregló el problema de la naranja, estuvimos 18 años sin poder vender una tanjarina y ahora lo hacemos porque vino esta señora. A los otros embajadores ni en fotos los veíamos. Si no hubiéramos tenido embajadores habría sido lo mismo”, dijo Mujica.

Si bien la agenda es abierta, por los temas que han venido trabajando las delegaciones y los asuntos que han surgido entre ambos gobiernos se estima que en el encuentro se hable sobre la liberación de seis prisioneros de la cárcel de Guantánamo que serán recibidos por Uruguay, los avances en materia de cooperación para la investigación e innovación tecnológica, acuerdos aduaneros y aspectos específicos del intercambio comercial, particularmente en el sector agrícola ganadero.

Estados Unidos y Uruguay mantienen entre sí un Acuerdo Marco de Comercio e Inversiones (TIFA) que en 2006 se intentó llevar en el marco del ALCA a un Tratado de Libre Comercio que fue rechazado por el gobierno uruguayo.

Aquel episodio provocó una de las mayores crisis a la interna del gobierno del entonces presidente Tabaré Vázquez, quien debió enfrentar la negativa de su canciller, el socialista Reinaldo Gargano. Durante los días en que se discutió la decisión, Vázquez -que contaba con el apoyo de su ministro de Economía Danilo Astori- advirtió la oportunidad que podía significar para el país firmar el Tratado señalando que “hay veces en la vida que el tren pasa solo una vez”.

A modo de respuesta, el canciller Gargano respondió: “El tren pasa una sola vez, pero hay gente que se pone delante el tren y el tren se la lleva por delante”.

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