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Uruguay quiere a María


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Pablo Manuel Méndez

Periodista uruguayo. Escribo en Montevideo Portal y Revista Martes . Escribí en Alto Voltaje, Semanario Rumbosur, Crítica de la Argentina y publiqué las investigaciones periodísticas 'Temprana impostura' (2007) y 'En cuanto venga Julio' (2012), ambas de editorial Fin de Siglo.


Escrito el 18 de noviembre de 2012 a las 16:48 | Clasificado en Uruguay

El proyecto de ley para legalizar la marihuana en Uruguay no cuenta con la anuencia de todo el partido del Gobierno, por lo que podría quedar en nada. La batalla la darán las nuevas generaciones de legisladores.

El proyecto permite la legalización del autocultivo de marihuana de hasta seis plantas y la producción de no más de 480 gramos anuales.
El proyecto permite la legalización del autocultivo de marihuana de hasta seis plantas y la producción de no más de 480 gramos anuales.

Uruguay comenzó el jueves pasado la discusión formal de la legalización de la marihuana con un proyecto que está siendo discutido a la interna de los tres principales partidos del país, el Partido Nacional, el Partido Colorado y el gobernante Frente Amplio.

La iniciativa fue impulsada desde varios sectores de políticos jóvenes del Frente Amplio hace varios años y se fue extendiendo paulatinamente hacia toda la coalición de izquierda, aunque para muchos de la vieja guardia izquierdista el reclamo no era más que una “reivindicación pequeño burguesa”. Al inicio de este gobierno -en marzo de 2010- surgieron expresiones a favor de la legalización de la marihuana por parte de jóvenes de la oposición, encabezados por el nacionalista Luis Lacalle Pou, hijo del ex presidente Lacalle, y el colorado Fernando Amado, principal representante de la renovación del partido.

A partir de allí, los jóvenes diputados comenzaron a trabajar en conjunto y si bien no llegaron a un proyecto común entre todos los partidos, por diferencias menores relacionadas con los criterios para definir las cantidades de marihuana permitidas, quedó la experiencia de un equipo interpartidario en torno al tema.

Volver a empezar

Ante la falta de avances, el presidente José Mujica anunció en junio de este año a través de su ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, la legalización de la marihuana y el control estatal de la sustancia, y dos meses después, el Poder Ejecutivo envió un proyecto de un solo artículo que si bien logró poner a Uruguay en todos los diarios del mundo, no significó nada desde el punto de vista legislativo, por su vaguedad y falta de claridad en asuntos claves en el debate.

En definitiva, había que volver a empezar y crear un nuevo proyecto desde el Poder Legislativo que contara con el aval de todo el Frente Amplio que tiene mayorías en el Parlamento, una tarea que no parecía muy difícil contando con el apoyo del presidente. Luego de tratarlo durante largos meses en los organismos internos del Frente Amplio, los impulsores del proyecto, los diputados Julio Bango, Sebastián Sabini y Nicolás Nuñez, decidieron presentarlo en el Parlamento y se encontraron con la sorpresa de que dos legisladores ‘frenteamplistas’ no están muy convencidos del planteamiento, denuncian no haber sido adecuadamente informados durante la discusión del mismo y podrían negar su voto.

Todas las miradas se centran ahora en los legisladores Lacalle Pou y Fernando Amado quienes podrían alcanzar un acuerdo con el FA y aprobar el proyecto, con algunas modificaciones, lo que significaría una victoria monumental de las nuevas generaciones de legisladores. La pregunta es si dentro de sus propios partidos podrán eludir la disciplina partidaria.

El proyecto

El proyecto permite la legalización del autocultivo de marihuana de hasta seis plantas y la producción de no más de 480 gramos anuales sólo para consumo personal o familiar, quedando en manos exclusivas del Estado la producción de marihuana para su venta y distribución.

También se habilita la creación de grupos de membresía, de no más de 15 miembros que podrán tener hasta 90 plantas y producir 7.200 gramos anuales. La parte más controversial del proyecto es la creación de un Instituto del Cannabis que llevará un registro de todos los uruguayos que produzcan o consuman marihuana.

Si bien se aclara en el proyecto que estarán protegidos por las leyes de privacidad de datos, hay quienes entienden que el registro atenta contra las libertades individuales. Este punto puede ser el talón de alquiles de la marihuana legal en Uruguay.

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