Arrow

Chávez, todo un jugador


0
Álvaro Hernández

Soy diplomado en Turismo, pero siempre he querido ser periodista, y por fin me he puesto manos a la obra con ello. Colaboro de vez en cuando con la Ser de Almería y con el periódico local La voz de Almería.


Escrito el 25 de marzo de 2013 a las 13:24 | Clasificado en Deportes, Venezuela

Tras la muerte del presidente de Venezuela, son muchos los perfiles que se han publicado en los medios analizando distintos aspectos de su vida y su labor como político. El deporte era uno de sus pilares y, como todo lo hecho por el difunto dirigente, siempre hubo un toque polémico en sus decisiones.

Chávez, durante la campaña de las últimas elecciones (Fuente: Flickr Chávez)
Chávez, durante la campaña de las últimas elecciones (Fuente: Flickr Chávez)

Desde el inicio de su presidencia, en 1999, Chávez se convirtió en toda una figura mundial, amada y odiada a partes iguales en todo el mundo. Por un lado, con su proyecto socialista y sus discursos sin pelos en la lengua se ganó el apoyo de la mayoría de venezolanos, que lo han mantenido en la presidencia hasta su muerte.

Por otra parte, sus continuos ataques verbales a otros países, su apoyo a gobiernos como Corea del Norte, Cuba o Irán y sus polémicas decisiones dentro del territorio de Venezuela, le granjearon numerosos enemigos, tanto dentro como fuera del país. Para el fallecido presidente siempre hubo alabanzas y críticas; seguidores que lo amaron con devoción y opositores que lo odiaron. Nunca hubo un punto intermedio, nunca hubo matices.

El deporte en los Gobiernos de Chávez

El deporte forma parte de la ideología chavista, que afirma perseguir el “socialismo del siglo XXI”: “El deporte en Venezuela se ha convertido en una verdadera alternativa de realización nacional”. Con estas palabras, pronunciadas por Hugo Chávez en marzo de 2010, el mandatario ponía de manifiesto el apoyo que el Gobierno venezolano buscó desde sus inicios en el deporte como representante de las ideas de la Revolución Bolivariana.

Para el dirigente venezolano el deporte era algo más que una forma de realización personal o nacional. Era el vehículo a través del cual se podían mostrar al mundo los beneficios y éxitos de la revolución que encabezaba y que comenzó en la década de los años ochenta con la creación del grupo militar rebelde MBR 200.

Tal es la importancia del deporte para el chavismo que cuenta en la actualidad con un Ministerio propio en Venezuela: el Ministerio del Poder Popular para el Deporte, cuyo objetivo es coordinar, planificar y fomentar la realización de actividades deportivas. Este Ministerio fue creado en 2006, tras separarlo del de Educación y Cultura, y actualmente está encabezado por Héctor Rodríguez Castro, que defiende la idea de construir una sociedad más justa a través del ejercicio físico y las competiciones deportivas.

Los antecedentes de este Ministerio no están exentos de polémica. Durante los dos primeros años de su gobierno, el presidente puso a la deportista Francis Terán al frente del Instituto Nacional del Deporte. En 2011, la ya expresidenta del organismo público escribía el libro “Sin nada que ocultar”, en el que denunciaba casos de corrupción ligados al Instituto Nacional del Deporte y al Gobierno de Venezuela. En esta entrevista concedida a la CNN, Terán habla de algunos de estos casos (a partir del minuto 2:00).

Una cuestión de imagen

Uno de los ejemplos más claros para ilustrar la fuerza del deporte en en el chavismo es el béisbol, deporte mayoritario en Venezuela. Chávez lo ha usado para transmitir una determinada imagen en dos ocasiones: en el año 2000 pudimos verle jugando junto a Fidel Castro, días antes de que se enfrentaran las selecciones nacionales de ambos países, exhibiendo así la estrecha relación entre ambos dirigentes. Años más tarde, en 2011, aparecería de nuevo practicando este deporte, esta vez con Nicolás Maduro, para acallar los rumores sobre su estado de salud.

Sus buenas relaciones con Cuba también le sirvieron para ganarse la admiración de astros del deporte como Diego Armando Maradona, cuya admiración por Castro es de sobra conocida. El futbolista, que compartió algunos momentos con Chávez, se deshizo en elogios con el venezolano: “Es un orgullo poder estar al lado del presidente, porque lucha por la gente, lucha por su país, lucha por sus ideales y estoy con él a muerte, permanentemente, escuchándolo cómo defiende todas sus posturas. Me parece fantástico”. De esta forma, el argentino mostró su apoyo al mandatario y sus políticas, muy cercanas a la ideología del ‘Pelusa’.

En el mundo del deporte, Maradona no es el único que admiró a Chávez. Si estableciéramos una lista de deportistas adeptos al mandatario venezolano, el primer clasificado sería el boxeador Edwin Valero, campeón del mundo en las categorías superpluma y peso ligero. El púgil se tatuó en 2009 la bandera de Venezuela y la cara del presidente de Venezuela en el pecho, mostrando así el fanatismo que puede llegar a generar en parte de la población venezolana ¿Os imagináis a un deportista español con la bandera de España tatuada y el rostro de Juan Carlos I en el pecho?

Una de las últimas alegrías que el deporte le dio al presidente venezolano vino de la mano del tirador Rubén Limardo, que consiguió en las Olimpiadas de Londres 2012 una medalla de oro, cuarenta y cuatro años después de que Venezuela consiguiera la que hasta entonces era su única presea de este metal precioso. Chávez, a su regreso, nombró al campeón olímpico de esgrima Héroe Nacional.

Las polémicas sobre financiación

Desde Venezuela nos cuentan que en los últimos años se ha apoyado mucho al deporte y a los deportistas. Pero, ¿a qué precio?

Una de las políticas deportivas venezolanas con más luces y sombras es la que afecta al fútbol. A pesar de la poca importancia de este deporte en Venezuela, cuya liga no está entre las más reconocidas de Latinoamérica, Chávez consiguió relanzar su práctica con la construcción y reforma de 8 estadios y la celebración, en 2007, de la Copa América. Además, es conocido también el apoyo del mandatario venezolano a la selección nacional, la Vinotinto.

El presidente de Venezuela era consciente del potencial mediático del fútbol a nivel mundial y, por ello, eran habituales las arengas a la Vinotinto antes de sus choques con selecciones nacionales potentes. Por ejemplo, en los días previos al partido que enfrentó en junio de 2011 a Venezuela contra la selección española de fútbol, Chávez advertía así en su programa “Aló, Presidente” a los jugadores de la Roja: “Españoles, temblad. De goles os vamos a llenar”. No hubo suerte para los venezolanos y los futbolistas españoles entonaron sobre el césped su particular “¿Por qué no te callas?” en forma de victoria por tres goles a cero.

Sin embargo, el aspecto más polémico de la selección venezolana de fútbol es su financiación, que en el último año ha sido objeto de las luchas de poder entre Chávez y las grandes empresas de Venezuela. Hasta comienzos de 2012, la principal patrocinadora de la selección era “la Polar”, una de las más potentes empresas industriales de Venezuela, dedicada a la fabricación de cerveza y productos de alimentación y a la distribución de refrescos. La Federación Venezolana de Fútbol rompió el pasado año el contrato que ligaba a la selección con la compañía hasta 2014. Desde esta ruptura, la empresa estatal Petróleos de Venezuela S. A. (PDVSA) es la patrocinadora de la Vinotinto. No fueron pocos los que apuntaron que tras la ruptura de la FVF y “la Polar” estaba el presidente de Venezuela, que consideraba incompatible el patrocinio de ambas empresas.

Contrato de F1 (Fuente: El Confidencial)

Un último caso de apoyo gubernamental al deporte está protagonizado por Pastor Maldonado, piloto de Fórmula Uno. En esta ocasión, la controversia viene de nuevo de la mano de la financiación. Pastor Maldonado consiguió uno de los dos volantes de la escudería Williams para la temporada 2011/2012. ¿Y a quién se lo debe? Pues nada más y nada menos que a la estatal PDVSA, que aportó el dinero suficiente para que el venezolano corriera todos los Grandes Premios de Fórmula 1 hasta 2015. Coincidiendo con la pasada campaña electoral, se filtró el supuesto contrato por el que PDVSA se comprometía a pagar en concepto de patrocinio más de 29 millones de libras durante cinco años: 175 millones de euros en total.

Lo inusual está en el tipo de deporte, ya que desde el Gobierno de Chávez siempre se había apoyado deportes tradicionales accesibles para toda la población, dando de lado otros deportes practicados por las clases altas, como la vela o el golf. Sin lugar a dudas, la apuesta del Gobierno de Venezuela por Maldonado respondía más a una cuestión de posicionamiento mediático que de accesibilidad al deporte. El 13 de mayo de 2012 Maldonado vencía en el Gran Premio de España de Fórmula Uno, convirtiéndose en el primer venezolano en ganar un Gran Premio. Chávez no tardó en celebrar, a través de Twitter, este logro.

De esta forma se construye la historia de la política deportiva en Venezuela en los últimos trece años. Como el resto del chavismo, no escapa a la ambigüedad: una política que mejoró la situación deportiva de la nación, pero con casos que escandalizaron no solo a una gran parte de Venezuela, sino también a la comunidad internacional, que siempre ha tenido un ojo puesto en Hugo Chávez, otorgándole una gran importancia a todo lo que hacía y decía el presidente venezolano.

Con su muerte, el panorama de Venezuela se llena de incertidumbre en todos los aspectos. Como hemos visto, el deporte venezolano está muy ligado a su Gobierno, así que el futuro de sus deportistas también está ahora mismo lleno de dudas. En especial, asuntos como la financiación de la selección venezolana de fútbol o el apoyo económico recibido por Maldonado, ambos tan polémicos como sospechosos, deben estar causando bastantes nervios en el seno Federación Venezolana de Fútbol y al piloto de Fórmula Uno, que podrían perder el apoyo institucional del que han gozado hasta ahora tras las elecciones del próximo 14 de abril.

Comparte tu punto de vista

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>