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Venezuela: todo es cuestión de imagen


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Justo Morao

Máster en Ciencia Política. Docente e Investigador especializado en Publicidad Electoral. Productor audiovisual de spots y música electoral.


Escrito el 19 de enero de 2015 a las 12:40 | Clasificado en Portada, Venezuela

En países como Venezuela se está persiguiendo a quien ilustre la situación de carestía que viven sus ciudadanos, ya sea con una queja pública o con una fotografía en el móvil

Estante de un supermercado venezolano (Fuente: Wikipedia)
Estante de un supermercado venezolano (Fuente: Wikipedia)

Los cobardes ataques a la sede del semanario satírico Charlie Hebdo tuvieron como justificación aparente la venganza por el irrespeto y la burla constante sobre elementos e imágenes religiosas representadas en sus caricaturas, hechas con un estilo mezcla de vulgaridad, humor negro, sexo y sarcasmo con algunos toques de xenofobia, lo que también ha llevado muchos a reflexionar sobre los alcances de la libertad de expresión.

Mientras diversos gobiernos en el mundo han condenado estos terribles ataques por su crueldad y lo que significa para el futuro de la humanidad, otros son los principales censores de la muy defendida prensa libre y la libertad de expresión de sus propios ciudadanos en temas cotidianos de gran urgencia.

En el mismo mes de enero en Venezuela se ha presentado la mayor escasez de productos básicos de alimentos, medicinas y otros insumos de los últimos años. Esto se ha producido por la confluencia de varias situaciones, unas inesperadas y otras no tanto, en las cuales el gobierno nacional ha tenido gran parte de la responsabilidad.

Por ejemplo, la destrucción paulatina del aparato productor en manos de privados desde 1999, el control político total de las instituciones, de la Justicia y del aparato económico, el control de cambio de la moneda desde 2003, la corrupción y el despilfarro de una década de prosperidad en la cual el barril de petróleo superaba los 100 dólares, o una hiperinflación que supera el 60% en 2014 (según el FMI), todo ello aunado al desprecio por la oposición política por parte del gobierno y por las clases empresariales y pudientes.

En la parte de las situaciones inesperadas están la repentina disminución del 60% del precio del petróleo en 2015, la negativa al otorgamiento de más préstamos y créditos por parte de sus aliados ideológicos y comerciales y la apertura económica de Cuba con EEUU, aliado y consejero más cercano al gobierno venezolano en su afán de implantar un modelo marxista.

Todo esto ha influido para que hoy en día la ciudadanía venezolana busque desesperadamente por las calles de todo el país a las puertas de tiendas y supermercados, casi vacíos, una bolsa de harina, una pastilla de jabón o papel higiénico. Se ven entonces a las amas de casa, obreros y profesionistas golpeándose entre sí, con gritos, insultos y hasta mordiscos, frente los anaqueles de los supermercados, arrebatándose los últimos paquetes de pañales para bebé, de leche o de champú.

El gobierno venezolano ha salido con una ofensiva mediática que más que concentrarse en admitir el problema y concertar acuerdos con diferentes sectores del país para solucionarlos, ha resuelto negar y censurar la situación en los medios del Estado y, además, reprimir toda protesta que emitan los ciudadanos tanto por la escasez como por el alto costo de la vida, o por la inseguridad personal a que se enfrentan pernoctando en las largas filas para comprar lo poco que encuentren.

Entonces, se ha resuelto la implementación de un dispositivo en el cual la guardia nacional y la policía tienen órdenes de apresar a cualquier persona que reclame o se queje públicamente en las colas de compradores, al que hable mal de la situación del país o al que tome fotografías con sus teléfonos móviles, ya sea de las colas o de los anaqueles vacíos dentro de los negocios.

A esto han salido, bajo presiones y amenazas gubernamentales, los talentosos y arriesgados caricaturistas venezolanos a hacer un llamado de conciencia a la ciudadanía, a mostrar al mundo lo que está pasando con bastante humor negro sobre las detenciones y las restricciones abusivas a la libertad de expresión. El gobierno venezolano, por su parte, que mucho repudió los atentados en Francia y que se solidarizó con los países en su lucha por la libertad de expresión, parece más preocupado de cómo luce el país ante el mundo por la difusión de las imágenes de la crisis política, social y económica que atraviesa que por los elementos que la generan.

Estas son varias piezas publicadas en algunos periódicos nacionales durante el mes de enero de 2015, realizadas por los valientes venezolanos Eduardo ‘Edo’ Sanabria, Roberto Weil y Gabriel Bozzone sobre la crisis política, la escasez y el ánimo en Venezuela.

Ilustración de Bozzone en prensa venezolana

Ilustración de Edo en prensa venezolana

Ilustración de Edo en prensa venezolana

Ilustración de Weil en prensa venezolana

Los votantes dicen...
  1. Entiendo que uno no esté de acuerdo con la política venezolana, y en parte es normal, hay muchas cosas que solucionar y mucho que limpiar, pero no hay que omitir o evitar mirar donde vienen los problemas, los factores, las circunstancias y de donde venía un país… Es cómo si decimos que la culpa de la crisis es solo de Lehman brothers o solo de los bancos. Cuando los gobiernos, el sector privado y público han tenido mucha culpa en la profundidad de esta crisis.

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