Arrow

10 años después de la masacre


0
Cristina Puebla

Periodista, en la actualidad en la web de elEconomista, antes en la Cadena Ser (Hora 25) y en política en Europa Press


Escrito el 14 de marzo de 2014 a las 11:01 | Clasificado en Nacional

Del 11- M se puede extraer la gran movilización ciudadana por un lado, que no dudó ni un segundo en salir a las calles a ayudar a los que lo necesitaban y después a reivindicar justicia, y por otro lado, lo más mezquino que desde algunos puntos de poder salió a la luz

Monumento homenaje a las víctimas del 11-M en Atocha. (Flickr: osmininos)
Monumento homenaje a las víctimas del 11-M en Atocha. (Flickr: osmininos)

Se ha cumplido el décimo aniversario de los atentados de Atocha en los que murieron 191 personas, y aún hoy todavía hay quienes siguen apuntando a la ‘teoría de la conspiración’. Lo cierto es que después de tantas muertes, de la investigación policial, del juicio, de la sentencia, las condenas, la inmolación y muchos otros matices, dejar la puerta abierta a la simple insinuación de que aún no sabemos lo que sucedió es un ejercicio cínico y muy peligroso. Pero aún hay algunos que continúan en ello, como el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, que preguntado sobre este asunto, contestó que lo importante es “saber quién hizo aquel atentado”, como si no se supiera. También la secretaria General del PP, María Dolores de Cospedal, aseguró que “nunca hay que cerrar una puerta a nada” y pidió “conocer toda la verdad” sobre lo sucedido.

Del 11-M extraemos los testimonios de dolor de tantas y tantas personas que sufrieron esa barbarie, en primera persona, en nombre de sus familiares fallecidos, o en forma de daños colaterales. Mucha gente quedó muy tocada después de la detonación de las bombas, pero no todas por el mismo motivo. Durante estos días han salido a la luz identidades de personas a las que los atentados se llevaron por delante pero que siguen vivas. Es el caso de Rodolfo Ruiz, el que fuera comisario de Vallecas y al que acusaron de manipular pruebas. De Ruiz dijeron que había colocado en el escenario del crimen una mochila con una bomba que era falsa y que no estaba entre los restos del tren, todo para desmontar la teoría del gobierno de que la autoría correspondía a ETA. La mochila que los investigadores encontraron entre los restos del convoy fue clave para el desarrollo de la investigación, a través de ella se llegó a los terroristas.

También ha aparecedo en los medios una testigo protegida que declaró ver en Atocha a Jamal Zougam, uno de los autores del atentado. La testigo C-65 dijo que se chocó con él en un vagón, que se cruzaron las miradas, y que fue al consulado (de Rumanía en España) para contar todo lo que había visto. Su testimonio fue muy importante y más aún el reconocimiento facial de Zougam, al que no tuvo duda en señalar, segura de lo que había visto. Esta testigo fue denunciada por Zougam por falso testimonio, y está a la espera de juicio. Además de esto, ha tenido que soportar la gran cantidad de difamaciones que se han vertido sobre ella desde determinados medios de comunicación. Estos son dos ejemplos, pero hay muchísimos más.

Del 11- M se puede extraer la gran movilización ciudadana por un lado, que no dudó ni un segundo en salir a las calles a ayudar a los que lo necesitaban y después a reivindicar justicia, y por otro lado, lo más mezquino que desde algunos puntos de poder salió a la luz. Del 11-M no se puede ni se debe olvidar que aunque la prensa extrajera ya hablaba de terrorismo islamista, algunos medios aquí seguían diciendo ETA, y que mientras los islamistas ya habían reconocido la autoría algunos políticos aquí continuaban diciendo ETA, y todo ¿por qué?, ¿por extraños intereses políticos?

En el 11-M se dividió a las víctimas, se las trató de manera diferente dependiendo de que tipo de tragedia habían sufrido. Durante esos días, las instituciones les dejaron de lado, más preocupadas entonces de otros asuntos, con unas elecciones a la vuelta de la esquina. Esa fue la ‘clase’ política en la que se supone que había que confiar. De la comisión de investigación mejor no hablar, porque el comportamiento de algunos de los allí presentes fue vergonzoso y demasiado doloroso para los que habían perdido a sus seres queridos.

Del 11-M extraemos la conclusión de que por mucho que pase el tiempo hay heridas que no se cierran y hay imágenes que no se olvidan. Y también que por mucho tiempo que pase los fantasmas de algunos no sólo no se diluyen sino que aparecen con la misma fuerza, y que para ellos nunca serán suficientes las pruebas, las sentencias, y las declaraciones policiales que siguen asegurando que nunca hubo ni un sólo hilo conductor que vinculase los atentados a ETA. Pero parece que en este caso la justicia no es suficiente.

Comparte tu punto de vista

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>