Luz y taquígrafos: no llegan a la cuarentena pero estos trabajadores del Congreso de los Diputados garantizan la transparencia de todos los debates. El Pleno se puso en pie para homenajear a los redactores, taquígrafos y estenotipistas de la Cámara Baja, ya que este jueves se cumplían dos siglos desde que en las Cortes de Cádiz se comenzó a registrar las intervenciones y decisiones de cada sesión.

Pertrechados con bolis y sus pequeñas máquinas, «el cuerpo más antiguo de todo el Parlamentarismo español» se aposta frente a los escaños: nada puede escapar a su atención.

Dedos rápidos que plasman sobre el papel los silencios, las risas e incluso los insultos; todo eso, los rumores que recorren las bancadas, los gritos cobardes que se amparan en el anonimato, lo que no puede captar una grabadora constituye «la chispa» del Diario de Sesiones. Y es que estas actas constituyen un «periódico vivo» de nuestra democracia, tal y como apunta la jefa de este servicio, María Luisa Dorado.

Publicado por Íñigo Urquía

Urquía, como el país pero sin 'te'. Periodista, adicto a la política e interesado en el terrorismo. En ese orden.

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