Arrow

Culebrón de alta tensión


0
Joaquín Ortega

Periodista. Participé en el arranque de varios medios digitales informativos y estuve en el mundo de la comunicación y la política, pasando por dos ministerios. También colaboro en la revista GQ.


Escrito el 6 de enero de 2014 a las 12:10 | Clasificado en Nacional

El nuevo capítulo del serial eléctrico indica fumata de paz por parte del Ejecutivo del PP, que hizo lo que nadie sospecharía que un liberal podría hacer

Mariano Rajoy (Fuente: La Moncloa)
Mariano Rajoy (Fuente: La Moncloa)

La CNMC, el organismo supervisor del mercado eléctrico, dictaminará, según apunta el diario El País, que no hubo burda manipulación de precios por parte del mercado durante la subasta que determina cuanto sube la luz de millones de usuarios en España. Este dictamen dejaría sin validez el principal argumento técnico que utilizó el Gobierno para anular el subidón de un 11% de la luz, y dejarlo en un 2,3%, tal y como anunció el presidente Rajoy en su última comparecencia tras el Consejo de Ministros de diciembre.

Al parecer, según cuenta el diario madrileño, y aquí está la clave de todo el asunto “los técnicos no aprecian evidencias de que ese pico y el resto de factores inusuales fueran consecuencia de un pacto entre los participantes en la puja”. Esta ausencia de evidencias nos lleva a pensar que todo fue fruto de una imprevista fatalidad.

Durante la última reunión de ministros del 2013, casi como colofón de un aciago año que hacía honor al mal fario de su número, el Gobierno del PP intervino el mercado eléctrico. La parte liberalizada del mercado, es decir, la única que había salido de la esfera de la intervención política de turno. La parte del recibo de la luz que no depende del Gobierno, sino del devenir del mercado. Lo mismo que en el caso de la gasolina o de las comunicaciones, en teoría, claro.

La intervención estatal sobre un sector económico tras su liberalización es inédita, y la hace un Gobierno que, dentro de nuestro esquema español de marco ideológico, se sitúa en lo opuesto. Un visitante extraterrestre hubiera pensado que sólo un Ejecutivo presidido por el PCE pudiera plantearse seriamente semejante medida, pero no, lo ha hecho Mariano Rajoy. El Gobierno ha decidido que para el primer trimestre de este año que comienza el recibo de la luz suba un 2,3%.

El recibo que pagamos mensualmente a nuestra compañía eléctrica se divide en dos partes: una que se decide en un mercado propio del sector privado y la otra que la decide el Gobierno. La primera depende de multitud de factores, es muy compleja y en parte se trata de que no se entienda bien del todo. Se fundamenta en cuánto cuesta generar la electricidad por cada hora de suministro, y cuál será su precio en el futuro. Su configuración se ha hecho famosa estos días, las famosas subastas CESUR, cuyo mecanismo es de Premio Nobel. La otra parte de la factura, la que decide el Gobierno, contiene subvenciones varias a energías renovables, pagar el transporte de la energía de un lado a otro, el sobrecoste de llevar la luz a Canarias y Baleares… Todo esto también corre a cuenta del ciudadano.

RD de Tarifas

En circunstancias normales, el Gobierno trata de subir su parte lo menos posible, y espera que la que decide el sector privado no suba mucho. En un contexto de precios de hidrocarburos bajo (en España se usan para generar energía) y de demanda de energía baja (por culpa de la crisis), es comprensible o esperable que esta parte no haga subir mucho la luz. El Gobierno, a través del Ministerio de Industria, elabora un Real Decreto de Tarifas y espera a ver qué ocurre en el mercado de la famosa subasta para incorporar dicho resultado y publicarlo en el BOE.

Todo esto cambió en diciembre.

El Gobierno Rajoy, al ver que el mercado libre del sector privado planteaba subir la luz de millones de españoles un 11%, cortó por lo sano, suspendió la subasta y decidió por su cuenta lo que debía resolverse por parte de un mercado liberalizado. Olía a cortocircuito electoralista en la Moncloa.

A partir de ahí surgen dos preguntas y una consecuencia.

Preguntas importantes, porque de su resolución depende el bolsillo de millones de españoles y el futuro de las acciones de Endesa, Iberdrola y Gas Natural Fenosa, entre otras. La primera pregunta es ¿cuánto durará la intervención? y la segunda ¿qué pasa si vuelve a ocurrir? Y la consecuencia: la intervención supone admitir, de facto, que hubo un comportamiento ilegal por parte de alguien para manipular el precio hasta el 11%, aunque según la CNMC no haya evidencias de semejante comportamiento.

La primera parece tener respuesta. Oficialmente, se trata solo de suspender la última subasta por anomalías atípicas en el mercado, y elaborar otro sistema que lo sustituya. En marzo veremos que pasa para el siguiente trimestre. Tomen asiento… ¿Qué pasa si el nuevo mecanismo provoca que vuelve a ocurrir lo mismo, con un 9 o un 10%?

Aquí es todo nebulosa, porque aunque Rajoy ha demostrado este pasado mes de diciembre que no parece tener miedo a las eléctricas, una disposición permanente a intervenir, que vele por un precio “popularmente asequible”, haría volar por los aires la “normalidad” del mercado, el cual tendría que acostumbrarse a tener sobre él una guillotina gubernamental dispuesta a caer si la cosa no sale como debería salir. Y todo en manos de un Gobierno liberal…

La conspiración

En todo asunto complejo siempre existe una teoría de la conspiración, y este no es menos. El ‘tarifazo’ de diciembre es el último episodio de una relación muy difícil entre varios ministros del Gobierno con intereses contrapuestos, y las grandes empresas eléctricas. En primer lugar, cabe aclarar que en la galaxia de la Política de Altos Vuelos (PAV), por bautizarla así, existe el lugar común de que las empresas eléctricas tienen un extraordinario poder, una mezcla de apisonadora político-mediática, que hace difícil que cualquier interés político ajeno a ellas pueda prevalecer.

Sea esto cierto o no, durante estos dos primeros años de gestión del PP, el Gobierno, a través del ministro Soria, ha tratado de resolver el problema del déficit tarifario (para no extendernos, lean aquí qué es) haciendo recortes en la parte de subvenciones, costes y demás. y, al final del tortuoso camino de esa negociación, quedó con las empresas eléctricas en que 3.600 millones de euros de ese difícil puzzle iba a pagarlo Cristóbal Montoro con los presupuestos Generales del Estado.

Pero Montoro, en un ataque de astucia, autoridad, irresponsabilidad, cinismo o cordura -según se mire- decidió echarse atrás, y a través de una enmienda sorpresa del propio PP se quedó con esos 3.600 millones. Las eléctricas alzaron la voz: se sentían engañadas por el Gobierno, y decidieron contraatacar.

Aunque en reuniones posteriores Montoro logró alcanzar un acuerdo para apagar el incendio, la herida seguía sangrando. De ahí que el subidón del 11% decidido por el mercado (en el que las empresas eléctricas tienen su mano) se leyera en Moncloa como una venganza servida en plato frío en pleno mes de diciembre, con las navidades a la vuelta de la esquina, y con vídeos del entonces candidato Rajoy criticando la falta de sensibilidad de Zapatero por subir la luz en estas fechas tan señaladas. En resumen, un primer aviso de ese poder eléctrico, y del tamaño de su cañón.

El reparto en la sombra

En toda esta teoría conspirativa cabe recordar que en los ministerios de Industria y en el Palacio de la Moncloa, al margen del ministro Soria y del presidente Rajoy, conviven dos hermanos gemelos. Un reparto en la sombra -clave- que no sale a escena pública: Alberto y Álvaro Nadal.

El primero es secretario de Estado de Energía, es decir, la persona que elabora (a mano o a máquina) el decreto de tarifas en sí. Y en la Moncloa, su hermano gemelo (sin barba) Álvaro, que es el que le dice al presidente “toma firma aquí, sobre la línea de puntos” en los BOE. Y la vicepresidenta de la CNMC, el organismo que consideró que había algo atípico en lo ocurrido, era, hasta hace nada, mano derecha de Álvaro Nadal en la Moncloa ¿Cómo se quedan? Pues igual en los despachos de UNESA, la patronal eléctrica.

¿Cuál será el siguiente capítulo? ¿Responderán las eléctricas? ¿Habrá contra-ofensiva tras el “general invierno”? ¿Se calmarán las aguas por el bien de todos? El decreto de subida del 2,3%, que “explicó” Rajoy en su “rueda de prensa” el pasado mes de diciembre es sólo para el primer trimestre… a partir de ahí, que Alá reparta suerte.

El previsible informe de la CNMC, que exonera a las eléctricas de prácticas ilegales aun dejando en mal lugar las acusaciones en caliente del primer día por parte del PP, parecen un paso pacificador por parte de Moncloa. Aunque veremos si, en la próxima subasta, esa paz cubre las pérdidas de una subasta intervenida que, en teoría, respondía a la fatalidad del libre mercado.

Winter is coming…

Comparte tu punto de vista

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>