En plena polémica política y sindical sobre qué hacer con las pensiones en España, nos enteramos de que dos ex presidentes de Gobierno, José María Aznar y Felipe González, han fichado como consejeros de dos grandes compañías como Endesa el uno y Gas Natural-Unión Fenosa el otro. Y como es lógico, pese a que es perfectamente legal, se ha armado. ¿Por qué? No por la remuneración que van a recibir de ambos gigantes energéticos, sino porque los dos cobran una pensión del Estado, y porque es conocido por todos que tanto el uno como el otro tienen otras actividades, también bien pagadas, de caracter privado, que les llevan a ingresar anualmente cantidades que pueden llegar a superar el millón de euros.

¿Es tan difícil renunciar a la pensión que reciben del erario público, a la vista de que su actividad privada les funciona? Es una cuestión de ejemplaridad. La ley lo permite, no se les acusa de ningún delito, tienen derecho a ello. Pero por estética, por comportarse de modo acorde a la responsabilidad que han ejercido, por reforzar el discurso que ambos reiteran acerca de los recortes salariales y de beneficios sociales que es imprescindible acometer en España, debían predicar con el ejemplo. Pero no lo van a hacer, ya lo han anunciado públicamente.

El principal problema de la casta política es la permanente ausencia de conductas ejemplares.  Y mientras esto no cambie, es difícil evitar la desafección hacia los partidos que acredita la sociedad española.

Publicado por Melchor Miralles

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