Hay nerviosismo en el Partido Popular. Los populares sacan pecho con sus políticas y con los datos, pero siguen temiendo el ‘caso Bárcenas’. Y es que cada vez que se nombra al extesorero del partido es notorio el alto grado de preocupación que reina en Moncloa y en Génova 13, aunque en algunos más que en otros.

En esta ocasión el ‘caso Bárcenas’ volvió a colarse en la sesión de Control al Gobierno de la semana pasada. El enfrentamiento directo fue de la mano de Soraya Rodríguez y Soraya Sáenz de Santamaría.  Rodríguez acusó a la vicepresidenta de haber cobrado 600.000 euros  en sobresueldos durante su etapa como diputada y portavoz popular cuando estaba en la oposición, algo que desencadenó en una respuesta furiosa por parte de la número dos del PP.

Sáenz de Santamaría no puedo ocultar ni su nerviosismo ni su irritabilidad cuando en su respuesta comenzó a leer unos insultos y descalificaciones que los socialistas habían profesado contra el Gobierno de Rajoy. La vicepresidenta comenzó con una respuesta escrita de antemano, y continuó con una crítica a la labor del PSOE en gobierno y en la oposición, con la voz quebrada y la boca seca, pero sin mencionar nada sobre los sobres, los sobresueldos ni a Bárcenas.

Se ofendió con Jesús Posada cuando el presidente del Congreso le mandó callar, y como los gestos hablan y la comunicación no verbal es determinante en estos casos,  la vicepresidenta le dijo con la boca cerrada y moviendo los hombros mostrando ironía, que no le mandara callar porque tenía más cosas que decir. Finalmente se cruzó de brazos, y esbozó una de esas sonrisas que muestran disconformidad y un poco de indignación, y esperó a que le dejaran continuar, para finalmente concluir bajando el micrófono con fuerza y sentándose en su escaño.

Pero el enfrentamiento entre las’ Sorayas’ no quedó ahí, sino que trascendió fuera del Hemiciclo,  y ya en los pasillos, en los corrillos que se forman con los periodistas a micrófono cerrado y sin grabaciones, la vicepresidenta explotó y dijo textualmente: “En mi puta vida he cobrado un sobre”,  y además les dijo a los periodistas que no le importaba que reprodujesen sus palabras de forma literal, “podéis ponerlo así si queréis”, apuntó.

De Santamaría no es la única ministra del Gobierno envuelta en polémicas de sueldos en’ B’, sino que también el candidato a las elecciones al parlamente europeo, Miguel Arias Cañete, está en el punto de mira. Rodríguez le señaló este martes por los contratos y adjudicaciones públicas de sus empresas en su época de ministro. También Ana Mato estuvo salpicada muy directamente cuando estalló el ‘caso Bárcenas’.  De Mato trascendieron facturas detalladas de fiestas, regalos y viajes que realizaron ella y su familia, y por ello también sigue en el punto de mira, aunque a la ministra de Sanidad haga mucho tiempo que ni se le ve ni se le escucha, ni dentro ni fuera del Hemiciclo.

Publicado por Cristina Puebla

Periodista, en la actualidad en la web de elEconomista, antes en la Cadena Ser (Hora 25) y en política en Europa Press

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