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La Casa Real, mal traducida


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Lucía Guerrero

Licenciada en Traducción y Humanidades, posgraduada en Edición. Gestiona proyectos de traducción para instituciones nacionales e internacionales en CPSL. Analiza la actividad de políticos en redes sociales desde un punto de vista cualitativo a través de su blog.


Escrito el 4 de julio de 2014 a las 11:26 | Clasificado en Nacional

El nuevo monarca parece dispuesto a hacer un esfuerzo por el multilingüismo… aunque su web tiene no pocos errores de traducción

Nueva web en catalán de la Casa Real
Nueva web en catalán de la Casa Real

Han pasado ya casi 20 años desde que Aznar confesara en una entrevista en TV3, la televisión autonómica catalana, que hablaba catalán en la intimidad. Por aquel entonces nos deleitó también con unos versos del poema ‘Exili’ de Pere Gimferrer, aunque ambas exhibiciones de multilingüismo provocaron más risas que otra cosa.

Cierto es que no está bien reírse de los errores de aquellos que no dominan un idioma y se esfuerzan por hablarlo, pero no pondremos objeción si lo hacen por pura fachada ¿Han sido fachada también las palabras que Felipe VI pronunció en catalán en la Fundación Príncipe de Girona?

Nuestro flamante monarca aprendió catalán de pequeño (también gallego y euskera) y las diferencias con la anécdota de Aznar son evidentes. Felipe VI se expresa con un acento en catalán oriental por lo general correcto, sin apenas titubear, como tampoco titubeó su padre en 1976, en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona

El catalán en la web de la Casa Real

Este gusto por el usode las lenguas cooficiales del Estado se ve también en la web de la Casa Real, que utiliza el castellano como lengua principal y está traducida a inglés, catalán, gallego, euskera y valenciano. No obstante, como ya analizamos en octubre del año pasado, este y otros sitios web institucionales tan solo traducen a otras lenguas las partes estáticas; es decir, las páginas cuya información no cambia, y solo ofrecen la traducción de la información que aparece a nivel principal de navegación (menús, títulos de sección). Puede parecer desconcertante al visitante poco acostumbrado pero se trata de una práctica bastante extendida en la localización de páginas web para ahorrar costes a la vez que, al menos de algún modo, se respeta el multilingüismo.

No obstante, una lectura detenida del contenido en catalán pone de manifiesto que la traducción catalana no se ha revisado, pues contiene no pocos errores. La tipología de estos indica que probablemente se ha utilizado traducción automática: hay abuso de mayúsculas iniciales en los menús (“Àrea de Premsa”, “Organització i Pressupost”…), palabras que se han quedado sin traducir (“Llei Orgànica d’Abdicación”, el nombre del monarca: “Felipe VI” y “Juan Carlos I” deberían ser “Felip VI” y “Joan Carles I”, respectivamente, ya que tradicionalmente los nombres de los monarcas se traducen), escritura incorrecta de la ele geminada (“Colleccions” per “Col·leccions”)…

La traducción automática, en sí, no tiene nada de reprobable; al contrario: muchos se sorprenderían de los buenos resultados que se obtienen con lenguas muy distintas entre sí. Por supuesto no estamos hablando aquí de Google Translate o Bing (que, por cierto, en Twitter confunde el catalán con el rumano), sino de motores de traducción específicos entrenados para determinados tipos de textos y pares de idiomas que combinan la estadística con el uso de reglas. Entre el catalán y el castellano, dos idiomas muy próximos tanto léxica como morfológicamente, el resultado es excelente, como demuestra la experiencia de los diarios La Vanguardia y El Periódico, que mediante la traducción automática pueden publicar ediciones simultáneas en esos dos idiomas. Pero incluso en ese par de idiomas siempre hay cosas que retocar, y eso es lo que se echa en falta en el sitio web de la Casa Real: una buena revisión (o postedición, en la jerga de traducción automática)

Por otro lado, como recomienda TAUS, el think tank de traducción automática, pese a que existen varios tipos de postedición, para los textos que se van a publicar es imprescindible realizar una postedición completa, en la que no solo se revisa ortografía, gramática y terminología, sino también estilo, para que el resultado no suene literal ni parezca producto de un motor de traducción.

Podría también ser que la traducción de la web de la Casa Real sea humana y no automática. En ese caso los errores resultarían aún más imperdonables, pues la mayoría se podría haber detectado y corregido tras pasar el corrector de cualquier procesador de textos, una herramienta que todos los traductores profesionales incorporan en su flujo de trabajo.

La traducción automática, en definitiva, es una buena solución para ahorrar tiempo y costes en el par de lenguas catalán-castellano, pero cuando se trata de contenido que se ha de publicar, impreso o en línea, es imprescindible revisar el resultado. Y tratándose del sitio web de una institución al más alto nivel, su carta de presentación ante los ciudadanos, no hay excusas para no hacerlo.

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