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Hasta siempre, presidente


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Cristina Puebla

Periodista, en la actualidad en la web de elEconomista, antes en la Cadena Ser (Hora 25) y en política en Europa Press


Escrito el 24 de marzo de 2014 a las 7:01 | Clasificado en Nacional

El legado de Suárez, inmenso, merece ser recordado. Porque no hay nada más triste que vivir intensamente una vida y no poder recordarla.

Adolfo Suárez
Adolfo Suárez

Adolfo Suárez ha muerto. Su hijo, Adolfo Suárez Illana, anunció el viernes que su padre iba a morir. Que previsiblemente no superaría las próximas 48 horas. La última andanada de la ola de tristeza que ha recorrido la vida del expresidente del Gobierno.

Suárez, un hombre fuerte, figura clave en la Transición y en la democracia, ha sido ejemplo de valentía y de coraje. Consiguió traicionar al viejo régimen, aquel que había depositado en él sus esperanzas de continuidad, y consiguió que los enemigos fueran capaces de compartir techo, aunque fuera sólo en el Hemiciclo.

Del político se recordarán dos momentos claves, su “puedo prometer y prometo” en aquel discurso televisado en 1977 que se convirtió en un emblema de su Gobierno y de la democracia misma, y su valentía el 23F, cuando ante los disparos de los militares permaneció firme, sentado en su escaño en el Congreso de los Diputados.

Del hombre siempre se recordará su carácter y su carisma, su dialéctica y su tesón. Un hombre capaz de mantener la mirada y la palabra. Querido por unos y odiado por otros. Incombustible y lleno de fuerza, un político de los que no rinden, de los que continúan con la cabeza alta hasta el final, incluso cuando los demás lo dan todo por perdido.

La vida de Suárez está intimamente relacionada con la enfermedad: el cáncer y el alzhéimer fueron los dos mantras que le acompañarían. A la muerte de su mujer se sumó la de su hija Marian, y la enfermedad de Sonsoles. Cuando parecía que la vida se tranquilizaba, llegó la demencia. Una enfermedad cruel que elimina la voluntad, destierra la esencia y que borra todos los recuerdos.

Cuando se habla de Adolfo Suárez hay una doble sensación extraña: por una parte parece que el expresidente ya se ha ido, que hace tiempo que se fue, y por otra existe la sensación de que no se va a ir nunca, porque la historia siempre vive. Así que el mejor favor que se le puede hacer al primer presidente democrático de nuestro país es recordar quién es y lo que hizo, porque no hay nada más triste que vivir intensamente una vida y no poder recordarla.

Los votantes dicen...
  1. Gathendrix dice:

    Un artīculo con mucho sentimiento. Me ha gustado.

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