Arrow

Los cadáveres políticos de Rajoy


1
Zoomnews

ZoomNews es un diario digital de información general cuyo principios básico son la independencia y la pluralidad informativa.


Escrito el 2 de diciembre de 2013 a las 18:22 | Clasificado en Nacional

El abandono más reciente es el de Santiago Abascal, hombre de mucha menos importancia en el PP que influencia entre sus bases. Antes que él cayeron otros, desde Pizarro hasta Vidal-Quadras, pasando por Cascos, Abascal, San Gil, Arístegui y aquel núcleo aznarista que le acompañó en la oposición.

Mariano Rajoy, presidente del Gobierno (fuente: Flickr PP).
Mariano Rajoy, presidente del Gobierno (fuente: Flickr PP).

Una de las maniobras políticas más incomprensibles de los últimos años tuvo lugar en Asturias en el año 2011. Ante el estupor de su partido, y de los expertos en demoscopia,Mariano Rajoy desterró cualquier posibilidad de hacerse con el gobierno de un feudo tradicional de la izquierda tras abrir un cisma suicida en la derecha. Hacía meses queFrancisco Álvarez-Cascos había expresado su intención de presentarse a las elecciones asturianas. Lo haría y las ganaría, pero no al amparo de las siglas a las que había pertenecido durante 34 años debido a una decisión personal, demorada hasta la desesperación y desconcertante de Mariano Rajoy.

¿Cuál era la razón de ese sacrificio? Fuera de micrófono, personas muy cercanas a Rajoy tenían entonces una explicación sorprendente: “Mariano prefiere perder Asturias antes que tener que aguantar a Cascos en ‘maitines’, cada semana gruñendo y protestando. Eso le da una pereza enorme. Así es Mariano”. Era una de esas explicaciones de lo inexplicable que se escuchaba continuamente a políticos y periodistas, siempre seguida de una contracción de los hombros y una mueca de resignación.

Parece exagerado que sea la pereza quien decida por Rajoy en cuestiones donde el partido se juega tanto. Pero lo que es indudable es que al líder del PP le resulta muy molesto ese tipo de pepero que, algo nostálgico, poco pragmático e ignorante de las servidumbres del poder, insiste en recordarle que él no es lo suficientemente liberal, ni lo suficientemente conservador, ni lo suficientemente jacobino, ni lo suficientemente antiestatalista, ni lo suficientemente reformista, ni lo suficientemente centralista ni, en definitiva, lo suficientemente Aznar, tal y como algunos recuerdan a Aznar.

Rajoy les hizo en su día una clara recomendación a los ortodoxos: “Si alguien quiere irse al partido liberal o al conservador, que se vaya”, frase con la que dejaba clara cuál es su disposición por los debates ideológicos. Desde entonces ha preferido evitar el problemático terreno de la ideas para centrarse en “lo importante”, que es una de esas abstracciones como “lo que interesa a la gente” o “lo que es necesario” que el político gallego maneja con soltura.

Rajoy les hizo en su día una clara recomendación a los ortodoxos: “Si alguien quiere irse al partido liberal o al conservador, que se vaya”

Nadie se fue al inexistente partido liberal pero algunos sí abandonaron el Partido Popular. El caso más reciente es el de Santiago Abascal, hijo de un histórico de la formación, vasco, creador de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES) y hombre de mucha menos importancia en el PP que influencia en sus bases gracias a su brillo mediático en las tertulias de las cadenas conservadoras.

Abascal expuso ocho razones para abandonar el partido en el que ha militado durante 18 años. Todas parten de una misma idea: Rajoy  ha traicionado los fundamentos sobre los que se asienta el ideario del PP. Y el vaso se ha colmado gracias al goteo de excarcelaciones de etarras tras la sentencia de Estrasburgo que ponía fin a la doctrina Parot y que, a juicio del exmilitante del PP, el Gobierno podría haber evitado. El lamento de Abascal es sólo una réplica tardía de aquel terremoto que en el verano de 2008 sacudió al PP vasco cuando María San Gilabandonó la presidencia del mismo y el Grupo Parlamentario Popular en la Cámara vasca, por “discrepancias fundamentales” con Mariano  Rajoy.

San Gil había abandonado días antes la redacción de la ponencia política que se iba a presentar en el Congreso de Valencia y que, a pesar de las segunda derrota electoral, renovaría el liderazgo de Rajoy. La líder de los ‘populares’ vascos denunció que José María Lassalle, hoy secretario de Estado de Cultura, reescribió 10 artículos para suavizar el tono ya de por sí excesivamente suave para San Gil, de un texto del que también eran responsables la hoy presidente del PP catalán Alicia Sánchez-Camacho y el hoy ministro de Industria José Manuel Soria. Los analistas políticos aventuraron que Rajoy no soportaría el abandono de alguien tan querido por las bases populares. Otra vez se equivocaban.

Una imagen apacible

Al gallego, amante de los puros, lector de Marca y aficionado al ciclismo; siempre le ha acompañado una imagen pastueña, de político impasible, de reacción tardía y escasa contundencia. Pura apariencia. Al frente del PP ha sido letal en su parsimonia, como demuestra la montaña de cadáveres políticos que ha dejado tras casi una década como presidente del partido. La ‘internacional columnista’ lleva casi diez años augurando su caída pero los que han ido cayendo son otros, desde Pizarro hasta Vidal-Quadras, pasando por CascosAbascalSan GilArístegui y aquel núcleo duro aznarista que le acompañó en la oposición durante la primera legislatura de Zapatero y que hoy disfruta de un lucrativo retiro político en el sector privado. Incluso Francisco Camps, a quien le debe la supervivencia política, fue abandonado a su suerte antes de que hubiera una sentencia firme por el llamado ‘caso de los trajes’, del que finalmente fue absuelto.

Cada cierto tiempo, una parte del electorado conservador amenaza, decepcionado, con migrar hacia terrenos más fértiles al este del Partido Popular

Cada cierto tiempo, una parte del electorado conservador amenaza, decepcionado, con migrar hacia terrenos más fértiles al este del Partido Popular. Esta vez, es el eurodiputado catalán Alejo Vidal-Quadras quien sugiere la idea de crear una nueva formación que capitalice la frustración de una parte de los votantes del PP. Hasta ahora, la formación genovesa ha explotado en régimen de monopolio el liberalismo y el conservadurismo de un país que quizás por ello no termina de distinguir entre uno y otro. Ni Ciutadans, ni UPyD, que sí representan una amenaza electoral real para el PP se reivindican como tales.

El paradigmático caso Pizarro

Estos días que el exvicepresidente socialista Pedro Solbes presenta sus memorias, se ha vuelto a recordar en los medios a una figura empresarial cuya fulgurante carrera política en el PP ejemplifica a la perfección la letal parsimonia con la que Rajoy se desembaraza de quien le resulta molesto.

Manuel Pizarro fue su número dos en las elecciones de 2008. Es normal que hoy muchos lo hayan olvidado. Fichaje estrella, le llamaban. Pero su brillo se apagó pronto, ni siquiera sobrevivió a la campaña. Toda la prensa, prácticamente sin excepciones, le dio como perdedor en su debate con Solbes y Rajoy asumió esa idea al desplazarle a un segundo plano durante el resto de la contienda electoral.

Todo terminó con aquella célebre reprimenda en el hemiciclo, sin recato, en la que periodistas y diputados escucharon cómo Pizarro le decía a un silente Rajoy aquello de “¡Yo no quiero nada, Mariano!”. Dos años después y tras un peregrinaje penoso por cargos menores, el aragonés abandonó su escaño sin hacer ruido.

FuenteLa letal parsimonia de Mariano Rajoy siembra la derecha de cadáveres políticos

Autor: Rafael Latorre

Los votantes dicen...
  1. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: Una de las maniobras políticas más incomprensibles de los últimos años tuvo lugar en Asturias en el año 2011. Ante el estupor de su partido, y de los expertos en demoscopia,Mariano Rajoy desterró cualquier posibilidad …

Comparte tu punto de vista

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>