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Los parlamentos espectáculo


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Daniel Tercero

Nacido en Barcelona en 1977. Soy periodista, actualmente redactor de La Voz de Barcelona. Licenciado en Historia por la Universidad de Barcelona. Mi blog sobre actualidad es 365 en LVdB


Escrito el 8 de mayo de 2013 a las 11:05 | Clasificado en Nacional

Los políticos tienen a su alcance una infinidad de altavoces mediáticos, pero, al parecer, necesitan el espectáculo para dar a conocer sus ideas y propuestas. ¿Es un método efectivo?

Baldoví, diputados de IU, Rivera y Beiras.
Baldoví, diputados de IU, Rivera y Beiras.

Vivimos en el mundo del espectáculo, la comunicación y el escaparte. Las nuevas tecnologías (internet) permiten difundir un mensaje a la otra punta de la Tierra en cuestión de segundos. La política se ha adaptado notablemente a esta forma de respirar, una cultura audiovisual que en España tiene auténticos especialistas sentados en los distintos parlamentos y salones de plenos municipales.

Hace unos días, el diputado Joan Baldoví (Compromís) inició un ‘streptease‘ (solo la puntita) en el Congreso. No era más que un acto de protesta por la situación que viven muchas familias por culpa de los desahucios. Horas antes, en el Parlamento gallego, el carismático, y de otro tiempo, Xosé Manuel Beiras (AGE) había golpeado la mesa de Alberto Núñez Feijóo (PP), presidente autonómico, por una cuestión de “decencia”. No han sido los únicos, ni serán los últimos. Ni los primeros a los que se les vuelve en contra este tipo de protestas.

Variedad

No hay parlamento que se libre de la política escaparate. Cualquier diputado de ERC o CiU sabe que si intenta hablar en catalán -en realidad, en cualquier lengua que no sea el español- en el Congreso será advertido por el presidente Jesús Posada (PP). Los tres políticos que ocupan escaños de ERC lo hicieron recientemente. ¿Alguien sabe de qué se discutía en la Cámara Baja? No importa, Joan Tardà y los suyos tuvieron sus minutos de gloria en los informativos, radios y diarios, tanto digitales como en papel.

Mònica Oltra, compañera de partido de Baldoví, es una especialista en captar cámaras y micrófonos. Lo hace en las Cortes Valencianas. Dentro y fuera. En Cataluña, Albert Rivera (Ciudadanos) también ha sacado tajada del ‘merchandising’ político. Exhibir una camiseta de la selección nacional de fútbol es revolucionario en el Parlamento catalán. Pero la llegada de la CUP a esta cámara legislativa ha dejado en principiante al líder de Ciudadanos.

Para no salirnos de Cataluña, hace unos años se hizo famoso un concejal del Ayuntamiento de Reus (Tarragona) por acudir a los plenos vestido de Elvis. En realidad, Ariel Santamaría (CORI) no hacía más que llamar la atención sobre asuntos que preocupaban a parte de la población con propuestas excesivas que ponían sobre la mesa problemas reales. En las últimas elecciones no renovó la confianza de los ciudadanos y quedó fuera del consistorio.

Tampoco es momento de citar uno a uno los casos en que se han registrado ‘hombres-anuncio-políticos’. Ahora bien, no hay que olvidar a Izquierda Unida, cuyos despachos en el Congreso deben estar llenos de pancartas, camisetas, pegatinas y todo tipo de lápices de colores. Los diputados que capitanea Cayo Lara se han especializado en manifestarse contra la reforma laboral.

¿Métodos efectivos?

Pese a la obtención de notoriedad durante unos minutos, puede que días, cabe preguntarse si este sistema de intentar captar la atención del ciudadano (votante, al fin y al cabo) es un método efectivo. David Coral, experto en publicidad y marketing y presidente del Grupo BBDO & Proximity, lo pone en duda. Llamar la atención por métodos poco convencionales puede tener un impacto inmediato, pero no es una buena estrategia a medio plazo, y, desde luego, debe utilizarse con moderación.

“Estas tácticas funcionan como un grito de atención, que permite a estos grupos minoritarios abrir una ventana de contacto para temas importantes, pero si se convierte en habitual deja de sorprender”, ha señalado Coral a ‘La Vanguardia’. “Los gestos histriónicos no favorecen en absoluto a la poca credibilidad que tiene en estos momentos la política española, aunque es evidente que no se puede poner a todos en el mismo saco”, ha advertido.

“No hay nada malo en llamar la atención de forma pacífica, lo peligroso es la escalada de agresividad, el puñetazo de Beiras y los insultos y calumnias en sede parlamentaria”, ha replicado Gloria Ostos, socia directora de OstosSola, también en el diario del Grupo Godó. Y ha añadido: “Temas de fondo como los desahucios [por lo que protestó Baldoví] no se resuelven con escenografías, aunque a una parte más radical del electorado sí le gustan”.

Las cuestiones a resolver, pues, son si los políticos, que tienen a su alcance una infinidad de altavoces mediáticos -nunca tuvieron tantos como ahora-, necesitan el espectáculo para dar a conocer sus ideas y propuestas. Es decir, priman la imagen por encima del contenido del mensaje. Y, sobre todo, si los medios de comunicación saben filtrar, seleccionar y escoger (es decir, informar) lo que es importante y dejar en anécdota lo anecdótico. Las palabras frente a los hechos.

Los votantes dicen...
  1. […] Los parlamentos como espectáculo (SesiónDeControl.com) […]

  2. […] protestas también han llegado al interior del Parlamento. Allí hay diputados que escenifican su desacuerdo de formas diversas: sobres, chapas, camisetas, banderas y gestos, incluso objetos de lo más diversos para animar los […]

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