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Poco debate y algo de política


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Cristina Puebla

Periodista, en la actualidad en la web de elEconomista, antes en la Cadena Ser (Hora 25) y en política en Europa Press


Escrito el 1 de marzo de 2014 a las 8:57 | Clasificado en Nacional

En el último Debate del Estado de la Nación, los diputados dejaron a un lado el debate para centrarse en los ataques al oponente, acompañados por puñaladas y algún que otro improperio.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante el debate sobre el estado de la nación que se celebra en el Congreso de los Diputados.. (La Moncloa)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante el debate sobre el estado de la nación que se celebra en el Congreso de los Diputados.. (La Moncloa)

El debate sobre el estado de la nación, uno de los grandes acontecimientos políticos del año, dejó un alto grado de optimismo, un anuncio y muchos cruces de acusaciones entre los distintos partidos. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, pronunció un discurso en el que hablaba de la recuperación económica, en el que situaba a España como parte del motor de Europa, y del que extrajo una serie de datos positivos como la previsión del incremento del PIB para este año y el que viene, en un 1% y un 1,5% respectivamente.

El presidente quiso dejar claro que España va bien, que la crisis ha terminado, y lo ilustró con numerosas frases como “hemos cruzado el cabo de Hornos”, o hemos hecho una “revolución silenciosa, de pequeñas cosas”. Y aunque dijo en más de una ocasión que no es tiempo de “triunfalismos” ni de “autocomplacencia”, aseguró que el ejecutivo está “acertando con las medidas”. Un discurso claramente económico, con muchos datos y algunos anuncios pero con escasa alusión al resto de temas que están sobre la mesa.

Entre los anuncios, el de mayor alcance es la tarifa plana de 100 euros a la Seguridad Social para los contratos fijos, una manera de potenciar la creación de empleo neto. Esta tarifa se aplicará en el primer año para nuevas contrataciones, en empleos que deben tener una duración de al menos tres años. También anunció que los salarios inferiores a 12.000 euros brutos anuales quedarán exentos de tributación del IRPF, desde 2015.

Sobre Cataluña, insistió una vez más que la consulta no se va a celebrar, aunque abrió, a su manera, la mano a un posible diálogo, y reiteró en su retórica que “nadie puede privar al pueblo español de su derecho a decidir sobre su futuro”. Este fue uno de los momentos en los que la bancada popular más aplaudió a Rajoy, respaldando de este modo sus palabras.

Sobre el resto de temas, poca cosa, de la corrupción habló escasamente y con distancia, igual que sobre el aborto. Alguna alusión a ETA, sin salirse un ápice del guión, y con reiteradas preguntas retóricas tales como “¿Por qué tengo yo que darle algo a ETA porque se disuelva”? y “¿Por qué tengo que darle algo?”.

El líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, comenzó su discurso fuerte, de memoria y leyendo titulares de prensa. El efecto de los recortes en la gente que sufre la crisis fue su punto de inicio, también la escasa creación de empleo y el aborto. Sobre la ley Gallardón, Rubalcaba fue incisivo y le pidió al presidente que no “obligue a las mujeres a luchar por una liberad que ya tenían”, además de preguntarle si habrá que esperar otros 30 años para promulgar una ley de plazos.

El líder de los socialistas habló también de Cataluña, apelando a una reforma constitucional, con diálogo, y sin limitarnos a “decir que no”; habló de corrupción, -aseguró que todo el mundo piensa que el PP se ha financiado irregularmente y que el Ejecutivo ha aprobado una ley que prohíbe lo prohibido-; de Ceuta, criticando la nueva ley de Seguridad Ciudadana, ya que bajo esta norma no se podrían haber visto las imágenes en las que aparece la Guardia Civil disparando pelotas de goma a los inmigrantes, y le dijo a Rajoy que estaba tan acostumbrado a mentir que mentía en su palabra. Terminó su intervención leyendo un artículo que escribió el presidente del Gobierno en un diario Gallego en 1983, que bajo el título ‘Los hijos de la buena estirpe’ insultaba las políticas contra la desigualdad, y fin de la cita.

Entre los números discursos muchas frases para el recuerdo, Rubalcaba le dijo en una ocasión a Rajoy “usted está gritando a las mujeres que se acabó la fiesta de la emancipación”, o la de Rajoy cuando le dijo a Rubalcaba que su intervención “no había sido la alegría de la huerta”. Con Rosa Díez el presidente se creció, y fue, bajo el criterio de algunos diputados, grosero, sobre todo cuando le espetó aquello de “te han pillado, no lo has hecho bien y no pasa nada, mujer”, con mucha sorna, a lo que Díez le contestó: “Soy plenamente consciente de que me equivoco muchas veces. Me he equivocado hoy al pensar que aceptaría que alguien le tienda la mano, pero le puede la soberbia y la prepotencia”.

Y así estuvieron durante el tiempo que duró ambas intervenciones. Alfred Bosch de Esquerra, le dedicó un epitafio: “Con el respeto personal que le profeso, le hago un obsequio: un epitafio político que rezaría ‘aquí sigue durmiendo Mariano Rajoy Brey'”, y así sucesivamente, hasta el punto de que el portavoz del PNV, Leandro Esteban, terminó su intervención recitando los versos de un bolero.

 

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