Arrow

Políticos que han caducado


1
Alberto Sotillos

Padre. Sociólogo. CEO Social Media en Mr.President Consulting Group. Asesor de Comunicación en Redes Sociales y Estrategia de Presencia en Red para organizaciones, particulares y empresas. Columnista.


Escrito el 25 de febrero de 2013 a las 8:33 | Clasificado en Nacional

Los datos del CIS muestran que los ciudadanos aseguran que no se trataron los problemas que más preocupan a los españoles afirmando… que sí se trataron los problemas que más preocupan a los españoles.

Visión del Congreso durante un pleno
Visión del Congreso durante un pleno

Hay quien dice que en España puedes sobrevivir, llegar a viejo y ganar debates políticos sólo con ser capaz de repetir de memoria algunas frases hechas que te permitirán, además, no pensar… si ese es tu objetivo en la vida y sin que se note demasiado.

Algunos incluso afirman que con estas tres frases podrás salir de cualquier situación complicada: “No digas que he sido yo”,  “Oh, buena idea jefe” y “Estaba así cuando llegué”.

Si a ese gran dogma “Homeriano” añadimos una cosecha más local del tipo: “Yo en la empresa privada ganaría más”, “La empresa privada gestiona mejor que la pública”, “Todos los políticos son iguales” o cualquiera de las que algunos partidos elevan a propuestas electorales, podremos estar tranquilos en cualquier discusión de bar y llegar a ser incluso diputados.

Ahora bien, como la conversación se refiera a temas más concretos debemos tener en la manga obviedades de reserva si no queremos tener que hacer el esfuerzo de informarnos, obviedades más elaboradas. La máxima en estos casos es ningunear lo sucedido y vienen bien frases como “Son los de siempre”, “Estos siempre van a lo suyo”, “Eso no vale para nada” o la gran “Nunca hablan de los verdaderos problemas de los ciudadanos”.

Esta última es básica para opinar sobre lo que ocurre en el Congreso de los Diputados y viene al pelo cuando uno no ha querido hacer el esfuerzo de ver el debate sobre el estado de la nación, o eso al menos parecería a priori.

Datos ¿contradictorios?

En España, según el CIS, dicen haberlo visto un 32,3% de los españoles y un 30,3% no lo ha visto pero se ha informado sobre él. Es decir, en España hay casi tanta gente que ha visto el directo el debate como gente que sólo sabe lo que ha pasado en función de lo que ha leído sobre él. Evidentemente el CIS sólo sigue preguntando sobre dicho debate a aquellos que sí lo han seguido pero, a pesar de ello -a pesar de centrarse en los que aseguran haberlo visto-, los tópicos parecerían pesar más en el imaginario colectivo que los hechos.

El 72% de los ciudadanos aseguran que en el debate se habló poco o nada de los verdaderos problemas de los españoles, a pesar de que, preguntados por los temas que se habían tratado, han respondido que fueron la crisis económica (26,9%), la corrupción (25,7%) y el paro (12,7%). Los tres temas que un mes antes, en el barómetro del CIS de Enero de 2013, habían señalado como los principales problemas en España: el paro (58,8%), los problemas de índole económica (13,1%) y los políticos y la política en general (11,1%) y que podríamos asociar también a la corrupción.

Por lo tanto los ciudadanos aseguran que no se trataron los problemas que más preocupan a los españoles… afirmando que sí se trataron los problemas que más preocupan a los españoles. ¿Ha ganado la frase hecha?, ¿Hemos quedado bien en el bar?

Pocos factores explican este fenómeno como lo hace el desapego de los ciudadanos hacia los políticos, la sensación de que aunque se haya hablado de lo importante no lo habrían hecho ni en la forma necesaria ni quienes tienen la credibilidad necesaria para hacerlo.

O eso o asumir la tesis del inicio de este artíclo y pensar que los españoles son unos vagos intelectuales, unos transverales sin capacidad ideológica que sólo buscan flotar en el discurso fácil. No parece.

Leyendo más allá el CIS se encuentra más sentido a lo que en principio podría parecer una gran incoherencia de los ciudadanos. El 23,8% está de acuerdo con las propuestas de Rajoy, el 14,7% con las de Rubalcaba, el 26,6% con las de Cayo Lara y el 30,7% con las de Rosa Díez. Eso supone que los ciudadanos están mayoritariamente en contra de las propuestas que los principales partidos hicieron en el debate, aunque hayan hablado de los problemas ciudadanos.

El propio Rajoy comenzó su intervención mencionando el número de parados en España. Es evidente que mencionó el paro, pero ¿llegó a hablar de ello de la forma en que los españoles esperaban?

Y si Rajoy enumeró nuevas promesas para reducir esta cifra, promesas que Soraya Sáez de Santamaría concretó en la rueda de prensa del viernes de la misma semana, ¿cómo es posible que los españoles no hayan sentido que no se ha hablado de lo que necesitan?

Y si Rubalcaba propuso numerosas medidas para resolver esos problemas y hasta los ha publicado de forma visual en su web ¿Por qué tampoco llega su mensaje?

Cuestión de credibilidad

La respuesta está en que el 83,7% de los encuestados afirman que creen poco o nada las promesas de Mariano Rajoy o que el 89,1% cree poco o nada que Rubalcaba defendiera bien las propuestas alternativas de su partido. Es decir, existe un problema de representación, de liderazgo, de políticos.

En el Congreso hay políticos dirigiéndolo que mencionan los que son los verdaderos problemas de los españoles, pero que no hablan, no entran realmente en ellos.

El ciudadano expresa esa realidad de forma equivocada, confundiéndose cuando asegura que no se han tratado los problemas de España porque debería decir, en realidad,  que no cree que haya solución a esos problemas en las manos de quienes les estamos preguntando.

Hay más datos que confirman esta sensación de que hay una incapacidad política: el 67% de los encuestados aseguran que Rubalcaba conoce los problemas de España y el 57% que Rajoy los conoce. La mayoría de los ciudadanos saben que ambos conocen los problemas, tanto como saben que han hablado de ellos. Otra cosa es, nuevamente, que estos temas hayan sido tratados como la ciudadanía hubiera esperado.

Una posible lectura es que se trata sólo de una incoherencia de los ciudadanos. Nuestros representantes pueden escudarse en que pocos lo ven (a pesar de que más del 60% haya tenido información directa o indirecta sobre él), en que la mala fama de los políticos por culpa de la crisis responde de antemano estas preguntas, que no está en manos de nuestros representantes ofrecer las soluciones necesarias (lo cual supone admitir un mínimo de incapacidad con el que parecen estar felices nuestros diputados y especialmente nuestro presidente del Gobierno, que afirmó que él era “lo inevitable”)… o pueden buscar otra alternativa.

Se puede ver y confirmar -a través de una nueva toma del pulso ciudadano- que nuestros políticos están “caducados” y que el sistema se ha alejado tanto de los ciudadanos que incluso cuando dice aquello que se le pide que diga no logra la representación necesaria.

Cuando ni siquiera pronunciando las mismas palabras que los ciudadanos pronuncian el sistema político logra ser la voz de aquellos a los que representa, el cambio debería ser inmediato.

Los votantes dicen...
  1. Nuria dice:

    Muy agudo analisis Sr. Sotillos

Comparte tu punto de vista

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>