Renovarse o seguir muriendo

Los malos resultado en las elecciones europeas han provocado una revolución en el Partido Socialista. Su secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha anunciado que se va, pero no dimite expresamente, sino que convoca un congreso extraordinario en julio para decidir quién será la persona que se encargue de dirigir el partido.

Pero poco han tardado las voces socialistas en dar la cara para manifestar sus preferencias de cara al futuro del partido. El primero en salir ha sido el secretario general del grupo parlamentario, Eduardo Madina, que ha anunciado que se presentará a la secretaría general sólo si el proceso de elección se abre a todos los militantes, y ha sido taxativo al respecto: “Por muy respetables que sean diez personas prefiero la opinión de todos lo militantes”, ha dicho. Además ha asegurado que de no ser así, no se presentará, que participará como delegado y trasmitirá sus ideas pero nada más. Y que la decisión ya está tomada.

Lo cierto es que la propuesta de Madina se sitúa en las antípodas de lo que quieren muchos de los secretarios generales, que han dado un paso al frente en favor de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díazen la que ven una magnífica candidata a liderar un PSOE en horas bajas. El alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, el secretario general de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, el valenciano Ximo Puig, César Luena de La Rioja, el líder aragonés Javier Lambán, el secretario general del partido en canarias, José Miguel Pérez, y los líderes de Navarra y Cantabria, Roberto Jiménez y Eva Díaz Tezanos, son algunos de los que han manifestado que lo mejor que le puede pasar al partido pasa por Susana Díaz.

Y, entre tanto, ha irrumpido en escena una persona hasta ahora desconocida por la masa social pero que en pocos días se ha situado en primera línea política. Es Pedro Sánchez, diputado por Madrid y militante de base, como le gusta denominarse a sí mismo. Sánchez ha dicho que se había planteado presentarse a las primarias de noviembre, antes de que explotara por los aires todo el viejo calendario. Ahora, con el Congreso extraordinario a las puertas, ha manifestado que le interesa saber la opinión de los pesos pesados del partido, pero que sean cuales sean las circunstancias, sigue pensando en presentarse a secretario general del partido: “me apetece estar liderando este cambio”, ha dicho. Sánchez, que se ha recorrido España, agrupación por agrupación, es partidario de que sean los militantes los que voten con “libertad y sin ataduras”, ideas próximas a las de Madina.

Luego están Patxi López, Carme Chacón, y los de la vieja guardia que continúan formando debates a nivel interno. El PSOE nunca supo aplicar eso de que los trapos sucios se lavan en casa, a lo mejor ahora es el momento de lavarlos todos y mostrarlos limpios, sea quien sea el que vaya a vestirse con ellos.

Cristina Puebla

Periodista, en la actualidad en la web de elEconomista, antes en la Cadena Ser (Hora 25) y en política en Europa Press

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