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Renovarse y sudar


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Ángela Paloma Martín

Documentalista y Periodista. Máster en Comunicación Política por la Universidad de Navarra & The George Washington University. Asesora de comunicación en Ideograma y editora de C&E en español. Doctoranda en Análisis y Evaluación de Procesos Políticos y Sociales en la U. Carlos III de Madrid cuya tesis está enfocada al liderazgo femenino.


Escrito el 12 de noviembre de 2013 a las 12:19 | Clasificado en Nacional

Tres días de política y sentimiento es lo que se ha vivido en la Conferencia Política del PSOE. Tres días donde el partido ha intentado conectar consigo mismo y con la propia sociedad.

La actual dirección socialista con los presidentes autonómicos y ex presidentes del Gobierno. (Flickr: PSOE)
La actual dirección socialista con los presidentes autonómicos y ex presidentes del Gobierno. (Flickr: PSOE)

“Alfredo Pérez Rubalcaba nunca soñó con ganar las elecciones. Y cuando dice nunca, es nunca”. Así dio comienzo el texto que llevaba implícita la entrevista de Alfredo Pérez Rubalcaba. El primer capítulo de un libro que recompone el rompecabezas inconcluso de la campaña electoral socialista para las elecciones del 20 de noviembre de 2011. Y un libro también que nos hace pensar mucho en el discurso que el líder del PSOE pronunció el pasado 10 de noviembre bajo un sudor febril. Muchas referencias al pasado para mirar hacia el futuro en 6211 palabras.

¿Por qué desconectaron?

Desde el primer día se empezó a oír que los socialistas habían vuelto, y habían vuelto para ser ellos más que nunca. Un reto nada fácil teniendo en cuenta que más de 4 millones de personas decidieron en las pasadas elecciones a quiénes no irían a votar, aunque no supieran a quiénes votarían.

Los ciudadanos irremediablemente fueron desconectándose poco a poco del PSOE desde aquellas palabras de José Luis Rodríguez Zapatero para anunciar en mayo de 2010 el mayor recorte la historia. Después fueron desconectando cada vez más tras las elecciones autonómicas y municipales del 22 de mayo de 2011. Tremenda ruptura del músculo territorial socialista.

Y como colofón, muchos más se unieron a esa desconexión tras el agosto negro español donde nuestro país sufrió el devastador revés del efecto dominó cuyo origen fue Estados Unidos. Además, los dos últimos años en la oposición no han sido fáciles. Ni fáciles ni útiles en términos electorales. El hartazgo es más que visible. Por eso el PSOE ha querido innovar -con lunares rojos y grises más que iconos propios de la tecnología-; con el #LABpsoe, su taller y sus ponencias; ha querido introducir una nueva imagen de identidad, “Socialistas”; y un lema para movilizar y necesario frente a su propio desgaste: ¡conectamos!

Soberbia y sudor

Alfredo Pérez Rubalcaba sudó la camiseta el pasado domingo. Un estado febril se hacía notar, una voz queda que en ocasiones necesitaba de un esfuerzo mayor y una nariz necesitada de más de un pañuelo. Aún así, se ha visto a un Alfredo más soberbio que nunca, más potente que nunca en términos de comunicación. Un discurso donde sus palabras más repetidas han sido socialista/s (51 veces), partido (38 veces) y ciudadanos (24 veces).

Arrancó con ellos mismos, “somos nosotros, el PSOE ha vuelto”, y siguió por los agradecimientos. Pero entre sus palabras destacan aquellas que más llamaban la atención, porque no es el estilo que Rubalcaba nos ha mostrado a lo largo de los últimos meses -incluso años podríamos decir-.

Ponía en su voz la palabra “maldita” al referiste a la amnistía fiscal, “repugnante” cuando hablaba de lo que se hacía con los inmigrantes ilegales, “cómo se puede tener tan poca insensibilidad social”. Hablaba de “desigualdad indecente” y de “bochorno” porque cree que no se puede esperar por arte de magia que la economía crezca.

Cuando se refirió a las mujeres, invitó a los hombres a ponerse en el lugar ellas. Una batería de preguntas como recurso genial, ¿cómo os sentiríais compañeros? Todo su relato se basó en lo que había que construir y lo que tocaba reconstruir. Pero mientras avanzaba, empleó recursos de la última campaña electoral socialista, como las palabras “igualdad y futuro” y a las cuáles hay dedicado un vídeo.

Defender con “uñas y dientes”, palabras que también repetía en campaña y bajo las que se diseñó también un spot. Y un final, “hagámoslo”, como el “hagamos que suceda” del discurso de candidatura del 9 de julio donde arranca su personal carrera hacia las elecciones. “Hagámoslo” volvió a decir, a pesar de que en su momento fue una idea de los publicistas y él no creía mucho en ese final.

“Sabemos lo que queremos hacer. Sabemos lo que la gente espera de nosotros. Salid fuera y hagámoslo. Compañeros. Hagámoslo”.

Emoción y sensibilidad, fuerza y sentimiento

Pero otros discursos destacaron en la Conferencia Política y llegaron a las propias bases, como el de Susana Díaz. Sorprendió y dio la impresión de que se sorprendió a sí misma. Fue emotiva, mantuvo el ritmo en todo momento, supo levantar en varias ocasiones al público y destacó ante todo la insensibilidad de la derecha en estos precisos momentos. Sin papeles, supo transmitir un liderazgo dudado por muchos y supo poner en el mapa especialmente a los jóvenes, a las mujeres y a los mayores.

El de Javier Fernández comenzó siendo un discurso razonable, cargado de contenido… Pero a medida que seguía y seguía se fue levantando, fue siendo más y más fuerte y consiguió que el sentimiento lo embargara por completo. Levantó al plenario en varias ocasiones hasta conseguir emocionarse a sí mismo. Se percibió a un Javier fuerte que quería inyectarle fuerza a su partido, desengañarlo, conectar con él. Pero ambos destacan por algo en común, la autocrítica y el haber sido interrumpidos en innumerables ocasiones por los aplausos.

Ambos consiguieron sentir y ambos consiguieron emocionar.

El de Elena Valenciano fue un discurso más sentado, empezando por aplaudir a las mujeres con el ejemplo de una mujer en concreto, Feli Rodríguez, “una mujer que no saldrá en los libros de historia, pero que forma parte de nuestra historia”, “la llamaban la sindicalista”. Hablaba de credibilidad, hablaba de los mejores momentos del PSOE, hablaba de aquello que se le debía a la gente y hablaba de aquellos cambios que necesitaba la organización para adaptarse a lo que la sociedad demandaba. “Nos están mirando, no les fallemos”.

Mucha emoción, mucha sensibilidad, mucha fuerza y sentimiento con el fin de conectar con aquellos que dejaron de confiar en ellos. El lunes volvió a salir el sol. La carrera empieza de nuevo y Rubalcaba tendrá que sudarar más. ¿Conectarán?

Los votantes dicen...
  1. […] la despedida de la Conferencia Política prescindió de la chaqueta, algo que no hicieron Alfredo Pérez Rubalcaba ni José Luis Rodríguez […]

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