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No sabe, no contesta


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Cristina Puebla

Periodista, en la actualidad en la web de elEconomista, antes en la Cadena Ser (Hora 25) y en política en Europa Press


Escrito el 25 de febrero de 2014 a las 7:03 | Clasificado en Nacional

La transcripción de la declaración de la Infanta ante el juez deja muchas respuestas… pero no por lo que ella dijo, sino por cómo esquivó decir nada.

La Infanta Cristina, en una fotografía oficial de la Zarzuela (Fuente: Casa Real)
La Infanta Cristina, en una fotografía oficial de la Zarzuela (Fuente: Casa Real)

No sabe, no contesta. Esta es la respuesta más repetida de la Infanta Cristina cuando el juez Castro le preguntó sobre su implicación en las cuentas y las empresas que tiene con su marido, Iñaki Urdangarín, imputado por los delitos de tráfico de influencias, delito fiscal y falsedad documental.

Lejos quedaron las buenas intenciones de la hija del Rey que, según manifestó su entorno, no recurría la imputación sino que se presentaba ante el juez de manera voluntaria, para esclarecer las dudas sobre su persona.

Pero fuera de los comentarios, de las grabaciones, de los paseillos, de los saludos y de las sonrisas, lo cierto es que la Infanta no se mostró muy participativa en el interrogatorio. Ante los 227 folios que Castro reunió, y de los que extrajo las preguntas pertinentes, Cristina de Borbón ‘no sabía, no recordaba o no le constaba’ nada o casi nada, y así lo manifestó en sus respuestas. Y a esos ‘no sabe, no contesta’ hay que sumar los numerosos ‘no’ que replicó ante las preguntas cerradas que implicaban su conocimiento sobre algo, o todo lo contrario.

La Infanta quiso dejar claro que no sabía nada. Nada. Nada incluso sobre sociedades abiertas en las que aparecen ella, su marido y sus hijos, como es el caso de Nemasté, una empresa en la que participaba  todo el núcleo familiar y una quinta persona. Tampoco sabía cuál era el objeto social ni la finalidad de la misma, y por supuesto tampoco supo nunca de su disolución y liquidación.

Sobre Aizoon, empresa que posee al 50% con Urdangarín, la Infanta argumentó que participó en ella porque se lo pidió su marido y que, por la confianza que deposita en él, aceptó. De la misma manera aseguró que dicha empresa se creó para “canalizar los ingresos profesionales” del duque de Palma, y que ella no ha intervenido para nada. Tampoco recuerda si fue o no en alguna ocasión a su sede física, y reiteró que le parecía normal no haberlo hecho ante la pregunta del juez, un tanto sorprendido, sobre si consideraba razonable no haber pisado en alguna ocasión alguna de las doce entidades que la forman.

Sobre los correos también hay que detenerse. A la Infanta le costaba reconocer si los mails que el juez le enseñaba eran correspondencia entre ella y su marido, y respondió con un “¿no deben estar falseados, no?” cuando, ante la evidencia, el juez le insistía si los reconocía como propios. Sí asintió cuando Castro le preguntó si su nombre clave era Kit, pseudónimo con el que Urdangarín se refería a ella, y que aparecía en algunos de ellos.

Sobre las palabras de Miguel Tejeiro que aludían a que la hija del Rey pudo ser utilizada como “escudo fiscal”, Cristina contestó que nunca hubiera consentido algo así y, es más, se mostró incluso ofendida con el juez por la pregunta, “no, ni lo hubiese aceptado, ni me consta, casi me ofende, señoría”. Castro le tuvo que explicar que no era su intención ofenderla, pero que era necesario hacer las preguntas que considera pertinente para clarificar los hechos, por lo que prosiguió con la cuestión sobre si ella consideraba que había recibido un trato privilegiado de la hacienda pública.

Esta es una de las pocas respuestas en las que explayó Cristina, aseverando que lejos de recibir un trato de favor, había sido sometida a un control más exhaustivo por ser quien es, que le han mirado con detalle todos los temas relacionados con la administración y con Hacienda, organismos con los que cumple con sus obligaciones, según dijo.

El juez más adelante le preguntó sobre si conocía a un exdeportista amigo de Urdangarín y a su mujer. Cristina respondió que sí pero que muy poco, que apenas les había visto en un par de ocasiones, “una cena o dos, creo recordar”. Hasta ahí todo normal, hasta que el magistrado le preguntó, ante esta afirmación, si consideraba normal prestar 400.000 euros a un matrimonio que apenas conocía. “Me lo propuso mi marido y me pareció bien”, aseguró, aunque negó conocer la cuenta a través de la que supuestamente se realizó dicha operación. “Está a nombre de usted y de su marido, es de La Caixa” le dijo el juez. Podría ser, contestó.

Además de todo lo anterior, dijo que se enteró por sus abogados, preparando el interrogatorio, de la existencia de ‘Noos Consultoría’ -razón social de un pago de casi 7.000 euros-. Que no tiene conocimiento en temas mercantiles, que desconoce si su marido se reunió el La Zarzuela con Rita Barberá y Francisco Camps, que no han pagado a nadie en negro, “siento decirle señoría que nosotros no pagamos en negro a nadie”, contestó irónicamente. Y así sucesivamente 182 “no lo sé” y 55 “no lo recuerdo”.

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