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Terapia de grupo


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David Espinós

Consultor de comunicación. Socio-fundador de BraveSpinDoctors. Periodista licenciado en Humanidades y postgrado en Ánalisis y Marketing Político.


Escrito el 12 de noviembre de 2013 a las 10:21 | Clasificado en Nacional

Este fin de semana el PSOE ha realizado una convención. ¿Qué buscaba el PSOE con este acto tan trabajado y estudiado? ¿Arengar a los suyos (militantes) o acercarse a los ciudadanos?

Alfredo Pérez Rubalcaba, durante la conferencia política. (Flickr: PSOE)
Alfredo Pérez Rubalcaba, durante la conferencia política. (Flickr: PSOE)

Tal como estaba planteado parecía que el objetivo principal era acercarse a los ciudadanos. Y de ahí su lema ¡Conectamos!, pero más que conectar los discursos eran arengas a los suyos para subir los ánimos y como diría el expresidente del Barça Joan Laporta para demostrarse a ellos mismos: “¡Que no estamos tan mal!”. En resumen, una terapia de grupo para creerse que pueden salir a flote. ¿Es suficiente esta dosis de autoestima? Quizá para ellos sí, pero ¿y para los ciudadanos?

El PSOE, como la mayoría de partidos, necesita ganar credibilidad. La credibilidad básicamente se gana a base de coherencia. Y la coherencia se gana con gestos, no con discursos. Los ciudadanos lo tienen claro. Parece que los políticos no tanto. De aquí que se preocupen mucho por las formas y poco por el fondo. Justo lo contrario de lo que reclaman los ciudadanos.

¿Vuelven igual que se fueron?

Una de las frases que generó más repercusión fue la pronunciada por Rubalcaba: “El PSOE ha vuelto”. ¿A dónde se fueron cuando muchos ciudadanos esperaban mucho más de ellos? Hubiese estado bien que hubiesen hecho más autocrítica de la que hicieron y lo hubiesen explicado asumiendo errores.

Pero la pregunta clave es: ¿cómo vuelven? ¿Igual que se fueron? ¿Con algún cambio en la organización para hacer más democrático y participativo el partido? Se pueden plantear muchas preguntas. De momento, lo único que quedó claro, sobre todo con el discurso de Rubalcaba, era que apelaban a los valores socialistas que un día dejaron abandonados. Y también que dejaban para más adelante dos temas claves y delicados: las primarias y Cataluña.

¿Pero suficiente organizar una convención como punto de partida para volver a conectar con los ciudadanos? Quizás para los políticos sí, pero estos necesitan mucho más. En el PSOE puede que valoren positivamente el acto: mucha repercusión mediática, una buena dosis de energía para los suyos, pero no pueden olvidarse que un acto como el del fin de semana no se recupera la credibilidad perdida. La tendencia de los partidos ante estos actos es guiarse por las crónicas de la prensa amiga, cuando sería mucho más útil salir a la calle y preguntar a las bases y a los ciudadanos. Quizá comprobarían que desde dentro nada es lo que parece.

Gestos reveladores

Hay puntos que resultan curiosos. Parece que la marca PSOE no vende lo suficiente y por eso decidieron esconder las siglas del partido en la web de la convención. Sólo aparecía de forma minúscula debajo del logo. Y también cambiaron el rojo de toda la vida por el naranja, el lila y el verde. ¿Creen que así los ciudadanos tendrán una mejor visión del partido? ¿Alguien se imagina que el Barça o el Madrid decidieran cambiar los colores de su equipo o la forma de su escudo tras cinco años de sequía? ¿No sería mejor analizar qué es lo que no funciona y tomar medidas, aunque sean drásticas para cambiar y mejorar?

El cambio de indumentaria no sirve para recuperar la credibilidad. Más bien es una muestra de debilidad de la marca. Si uno la esconde es que se avergüenza de ella. Con estos ‘liftings’ parece que la culpa de que las cosas no vayan bien es del las siglas del partido y no de los políticos y los valores que lo representan. Preocupante lectura.

Ah, si en el logo apostaban por la palabra “socialistas” hubiese sido más coherente que Rubalcaba hubiese dicho: “Los socialistas hemos vuelto”. Cuando se va contra natura hay muchas posibilidades de que se produzcan incoherencias como esta.

Nada cambia, todo permanece

¿Y a la hora de la verdad qué pasa? ¿Cambia algo? Este verano el PSOE tuvo la oportunidad de demostrar que habían aprendido de los errores y que reaccionaban para empezar a recuperar la credibilidad perdida. Pero no lo hicieron. Plantearon unas primarias en Andalucía para elegir al sucesor de José Antonio Griñán al frente del PSOE. Y en vez de facilitar un proceso abierto, democrático y transparente pusieron toda la maquinaria del aparato del PSOE andaluz a trabajar a favor de la candidata oficialista Susana Díaz. Y consiguieron que ni siquiera se llegasen a realizar votaciones a pesar de que hubo más candidatos que querían presentarse. El número de los avales hizo el resto.

No eran primarias, era la vieja política disfrazada de pseudoprimarias. Si el final tenía que ser ese hubiese sido mejor ahorrarse el trámite de cara a la galería. Y este fin de semana la presidenta de la Junta de Andalucía fue precisamente una de las personas con mayor protagonismo en la convención. Significativo y revelador.

¿Gestos o palabras?

Los políticos priman cambiar las formas mientras que los ciudadanos esperan que los políticos cambien, sobre todo, el fondo. Los ciudadanos esperan gestos concretos y los políticos ofrecen palabras. Están más preocupados por cómo pueden vender el cambio que en realizar un cambio real en su manera de hacer política.

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