Nos parecemos a Estados Unidos en que comemos hamburguesas o en que vestimos pantalones vaqueros… y desde el pasado mes de octubre, en que nuestro Gobierno cuenta con un vicepresidente con (casi) plenas facultades presidenciales.

Ya habíamos modificado en la práctica nuestra democracia parlamentaria para convertirla en un sistema presidencial, y a ese sistema le faltaba la figura del vicepresidente fuerte (no lo teníamos desde Alfonso Guerra). Este fin de semana, Alfredo Pérez Rubalcaba ha visitado las tropas españolas en Afganistán… como Joe Biden lo hizo con las suyas en 2009. Y se habla de la sucesión, y de que Zapatero está desaparecido.

El presidente del Gobierno nos tiene acostumbrados a no desvelar nunca sus cartas, nunca la prensa ha acertado en los pronósticos de sus cambios de gabinete. ¿Quién se atreve a pronosticar ahora, sin miedo a equivocarse, que en los carteles electorales que el PSOE colgará en 2012… no pondrá ‘José Luis Rodríguez Zapatero’?

Publicado por David Martos

Periodista, en la Cadena SER desde 2005, actualmente portadista de CadenaSER.com. Especializado en asuntos políticos y tecnológicos.

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4 comentarios

  1. Bueno, David, Estados Unidos es un sistema mucho más parlamentario que el nuestro. Y el nuestro mucho más presidencialista.

    Aquí el presidente del Gobierno es el jefe de partido y sabe que todos sus diputados votarán a una con lo que él decida. El Presidente de los Estados Unidos no tiene ni de lejos ese poder. Ni nuestro Parlamento, que es de pega, tiene la influencia y el poder del Congreso de los Estados Unidos.

    Es la diferencia entre una democracia, la suya, y un fraude democrático, el nuestro.

  2. ¿Un vicepresidente fuerte es una característica del sistema político estadounidense? Al contrario. En EE.UU. se hacen chistes sobre lo poco que pinta el vicepresidente.

    1. Se hacen chistes sobre lo poco que pintan 'algunos' vicepresidentes. Yo no diría que Dick Cheney pintaba poco…

  3. Bueno, David, Estados Unidos es un sistema mucho más parlamentario que el nuestro. Y el nuestro mucho más presidencialista.

    Aquí el presidente del Gobierno es también el jefe del partido y quien controla quién será o no diputado. Nosotros sólo elegimos quiénes serán los últimos de la lista que dan los jefes de partido. Y el presidente sabe que sus diputados (porque son suyos, no nuestros), votarán lo que él diga.

    Eso no pasa en los Estados Unidos, que no tiene control sobre la Casa o sobre el Senado. Allí a los representantes los elige la gente, en circunscripciones uninominales. Y éstos se deben a sus votantes, no al presidente o al jefe de partido que, dicho sea de paso, no pinta nada.

    Es la diferencia entre una democracia, como EEUU, y un fraude democrático, como España.

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