Arrow

Punto de no retorno en el PSOE


Alberto Sotillos

Padre. Sociólogo. CEO Social Media en Mr.President Consulting Group. Asesor de Comunicación en Redes Sociales y Estrategia de Presencia en Red para organizaciones, particulares y empresas. Columnista.


Escrito el 23 de octubre de 2012 a las 14:32 | Clasificado en Actualidad, Nacional

El PSOE, tocado tras las elecciones autonómicas vascas y gallegas, abre el debate sobre su futuro

Alfredo Pérez Rubalcaba, durante una comparecencia (Fuente: Flickr PSOE)
Alfredo Pérez Rubalcaba, durante una comparecencia (Fuente: Flickr PSOE)

El suelo es un recurso falso para sosegar a quienes saben que es necesario un profundo cambio.

Esa es en detalle la situación del PSOE,  que se sustenta desde hace demasiados meses en premisas falsas y dilaciones de la toma de decisiones, lo que lleva siempre al deterioro de cualquier institución al abocarla a la inacción. Cualquier institución que no se mueve desaparece, de ahí la importancia -incluso- de la desviación, como herramienta fundamental para el movimiento y la innovación.

Cuando Elena Valenciano habla de los “esquizofrénicos” o “los de siempre”  está definiendo a aquellos que traten de moverse y por lo tanto de mantener viva la organización. Silenciar esas voces supone frenar la innovación, lo que además resulta especialmente incoherente cuando con minutos de diferencia asegura que desde el PSOE buscarán “nuevas ideas“.

Esas nuevas ideas estarán con mayor probabilidad entre quienes están al límite de la norma (en este caso el modelo actual de partido del PSOE) puesto que no pesa sobre ellos el inmovilismo que provoca precisamente un exceso de mala institucionalización. Son quienes se desvían de la norma, buscando nuevas posibilidades al no estar encargados del mantenimiento de la institución, los que con total seguridad podrán aportar a la organización las novedades que permitan a la misma seguir creciendo y avanzando.

No es la primera vez en la historia que a estos “desviados” se les llama locos o esquizofrénicos -antaño la Iglesia no dudaba en perseguirles si era necesario- cuando en realidad lo que exponen no es una propuesta imposible sino un nuevo horizonte perfectamente alcanzable. Quienes, como Eduardo Galeano, han definido la utopía como el horizonte que se aleja dos pasos cada vez que se da dos pasos hacia él para hacernos seguir caminando, aciertan.

Sin esos profundos cambios ninguna organización puede eternizarse en el tiempo y terminan por ser como un imperio más, que nace, crece, se desarrolla y muere. Eso sí, el imperio muere, pero la sociedad permanece y las estructuras -organizaciones- siguen. Al menos aquellas que son capaces de adaptarse.

Ahora bien, el problema de fondo del PSOE no está sólo en ese desprecio a quienes están ofreciendo alternativas reales (desde dentro y fuera del partido) sino que las ataduras financieras han volcado a la organización en la labor de salvarse a sí misma únicamente desde una perspectiva interna.

Buscando el hueco

Sus propios miembros -debido a la reducción de cargos públicos- se han tenido que recolocar en los pocos espacios que quedan expulsando en muchos casos a los profesionales que estaban aportando al partido pero que han vuelto a sus trabajos fuera del mismo para dejar hueco a quienes no pueden encontrar un sueldo fuera de las siglas.

No es un mal exclusivo del PSOE ni es negativa la existencia de “profesionales de la política”, el problema llega cuando la acumulación de estos puestos aumenta considerablemente y supone la expulsión de la toma de decisiones de quienes no dependen de la estructura orgánica para sobrevivir, desequilibrando el sistema.

En ese momento la endogamia política  -que no es nueva- merma la capacidad de toma de decisiones y “bunkeriza” la organización, permitiendo únicamente parches cuando en realidad tiene un problema estructural.

Llegados a este punto, las organizaciones sólo pueden tomar dos caminos. Por un lado existe la inevitable extinción o reducción al absurdo que asegura al “búnker” seguir en el búnker, comiendo en el búnker y hablando a los del búnker o la revolución, que si bien se puede hacer desde arriba -no parece la opción- suele venir desde abajo.

Por tanto, el PSOE -completamente a la deriva y con una distancia abismal entre sus bases y su dirección- está en manos de su militancia y su capacidad de aguante. Si sigue soportando los golpes de remo cerciorará haber entrado en el punto de no retorno que parece vislumbrarse, si da el revolcón necesario a la organización y la reinventa (no renovarla, reinventarla) con un adiós real y definitivo a los errores que la están lastrando hasta el fondo (Reforma de la Constitución y de espalda a la ciudadanía en favor de los bancos -con intereses o no-) y presenta nuevos rostros de confianza entre la ciudadanía, tendrá de nuevo todas las opciones.

Los votantes dicen...
  1. Claudina dice:

    Lucida y valiente la opinión de Solillos.

  2. Olga Barrios dice:

    “Los de siempre”= militantes brillantes con ideales y convicciones q saben cuestionar lo mejorable.
    Si señor! Alberto muy buen artículo. Un saludo

  3. Carlos dice:

    Completamente de acuerdo, aplicable además a toda la “vieja guardia” de los demás partidos políticos, instalados en una falsa pero ventajosa posición que les dio la transición y la Constitución derivada de aquella, producto del puro miedo (más que comprensible, claro está) hacia lo franquista.
    Ese cambio ha de ser a fondo, valoro tu postura y te animo a conseguirlo, mas me temo que la lucha será peor que la de Don Quijote contra los molinos/gigantes…

  4. […] querer ocultar la gestión del Govern- es la ausencia completa de alternativa política. Le pasa al PSOE, que  está chocándose contra una pared mientras acusa a los ciudadanos de haber movido la […]

Comparte tu punto de vista

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>