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Metro y tranvía, cara y cruz


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Alvaro López

Periodista. He trabajado en prensa, radio y televisión. Tomé mi primer contacto con la profesión en SER Málaga, he escrito en El Correo de Málaga y en Público. Durante siete años he presentado los informativos en Málaga TV.


Escrito el 1 de febrero de 2013 a las 13:39 | Clasificado en Andalucía

Málaga, Granada, Sevilla… los problemas económicos de las administraciones públicas ponen en cuestión los proyectos de metro en Andalucía.

El metro de Málaga pasaría en superficie por la Alameda Principal, la gran arteria de tráfico de la capital de la Costa del Sol.
El metro de Málaga pasaría en superficie por la Alameda Principal, la gran arteria de tráfico de la capital de la Costa del Sol.

Hasta hace unos meses, Málaga tendría un metro que cruzaría por el subsuelo la ciudad de oeste a este. Serían dos líneas inicialmente con forma de Y, y una tercera, en el futuro, que prolongaría este medio de transporte hasta el otro extremo de la ciudad. Sin embargo, la crisis ha puesto en cuestión el futuro de esta infraestructura, que pese a tener gran parte de lo proyectado inicialmente ya casi terminado, afronta graves problemas para llegar al corazón de la ciudad.

Problemas que se intuían económicos, de financiación fundamentalmente, pero que el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Antonio Griñán –administración que costea esta faraónica obra- negó esta misma semana en una visita a Málaga. Tras las elecciones autonómicas del pasado año, Izquierda Unida pasó a controlar la Consejería de Fomento y Vivienda (hasta ese momento llamada Obras Públicas), y la nueva responsable de esta cartera, Elena Cortés, anunció cambios importantes en lo inicialmente proyectado para ejecutar el metro de Málaga. En vez de atravesar la principal arteria de la ciudad bajo tierra lo hará, o al menos eso pretende ahora la Junta, en superficie.

Según Cortés el novedoso plan conllevará un ahorro de 438 millones de euros y permitiría cumplir con los nuevos plazos impuestos por la propia Junta. Además, la consejera ha repetido por activa y por pasiva que la administración autonómica “no va a parar las obras”.

En esta misma línea criticó la postura del Partido Popular que lamenta que Málaga pase de tener un metro a un tranvía: “No es un problema de nombre, sino que lo importante es si va a prestar los servicios que debe prestar”, aseguró recientemente en Málaga. La responsable de Fomento incluso comparó el proyecto del suburbano de la capital de la Costa del Sol con otras infraestructuras similares que ya circulan por las ciudades de Barcelona, Zaragoza o Santa Cruz de Tenerife, donde los trenes conviven en superficie con peatones y tráfico rodado.

La puesta en marcha, arrastrada desde 2011

Sin embargo la idea no ha sentado nada bien en el Ayuntamiento. Los malagueños llevan observando como los trabajos del suburbano acumulan años de retraso e infinitas polémicas entre la administración local y la autonómica a costa de todo lo que pueda ser objeto de confrontación. La primera fecha prevista para su apertura parcial después de muchos retrasos, el 11 de noviembre de 2011 (11-11-11), quedó descartada por la falta de rentabilidad que iba a suponer la puesta en marcha de los trenes. Se habló entonces de principios de 2013 y ahora la cita se ha pospuesto a finales de este mismo año.

En cualquiera de estos plazos no se contemplaba la llegada hasta el mismo centro de la ciudad. La consejera asegura que con este nuevo modelo en superficie se asegura la continuidad del proyecto hasta completar las tres líneas en el horizonte de 2016. El Ayuntamiento –como institución-, el Partido Popular y algunas organizaciones vecinales lo rechazan de plano.

Incluso han iniciado una campaña informativa y de recogida de firmas con el lema ‘Metro Sí, Tranvía No’. Además, El PP intentó tensar aún más la cuerda esta semana al pedir a empresarios de la ciudad que se sumaran a esta reivindicación, que amenaza con prolongarse en el tiempo como otros tantos debates que en los últimos años han protagonizado Ayuntamiento y Junta en torno a proyectos importantes de Málaga.

Por eso el lanzamiento de dardos envenenados no cesa. El alcalde, Francisco de la Torre (PP), defendió hace tres semanas en el transcurso de un desayuno informativo que sería mejor asegurarse que el metro llegue soterrado al centro de la ciudad en 2016 –incluso recortando el trazado previsto inicialmente-, antes de que se completen las tres líneas en superficie ese mismo año. Por otro lado, Izquierda Unida, a través de su portavoz municipal en el Ayuntamiento de Málaga, Eduardo Zorrilla, aseguró el martes que es necesario cumplir con el plan de la Consejería que controla su partido, para que así el metro sea viable económicamente. De lo contrario, asegura, “supondría una ruina económica para el Ayuntamiento y la Junta”.

Sevilla y Granada

El problema de Málaga en Andalucía no es único, aunque quizá sí el más llamativo. Las otras dos ciudades con obras de metro pendientes: Sevilla y Granada, también tienen debates abiertos en torno al futuro de esta infraestructura. Por ejemplo, en la capital andaluza el proyecto se ha paralizado. Las líneas 2 y 3 que estaban previstas construir después de la puesta en marcha de la primera línea pasan a vía muerta. Lo confirmaba la consejera el pasado mes de septiembre.

Elena Cortés aseguraba en una entrevista que el futuro del metro de Sevilla pasaba por “dialogar con el resto de administraciones, incluido el Estado”, y pedía la apertura de una discusión para definir un modelo intermodal de transportes con toda el área metropolitana donde se tuvieran en cuenta otros medios de movilidad.

Este cambio de actitud, que no sentó nada bien al alcalde de Sevilla y presidente del PP de Andalucía, Juan Ignacio Zoido, lo relacionó la consejera con la reducción de inversión en obra pública que es necesario afrontar para cumplir con los objetivos de déficit. Cortés incluso priorizó otros metros ya iniciados como el de Málaga y el de Granada, o el tranvía de la Bahía de Cádiz, sobre proyectos como el de Sevilla.

Y mientras tanto en Granada esperan noticias que permitan ver la luz al final de su propio túnel. Fomento insiste en que el metro se pondrá en marcha en 2014, aunque todavía hay dudas si se podrá cumplir o no con la fecha anunciada. Además, la polémica sobre su coste final sigue rodeando a este proyecto. El Partido Popular denuncia que de los 200 millones de euros previstos inicialmente para esta inversión la cantidad se eleva ya a los 500.

A ello se suman los problemas que algunos afectados por las expropiaciones están teniendo para cobrar. La Junta de Andalucía les adeuda 10 millones de euros a empresas de un polígono industrial por el que transcurre las vías del metro. Ahora, estos empresarios amenazan con impedir las pruebas de los trenes si no cobran un dinero que llevan esperando desde 2006.

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