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Primarias andaluzas a examen


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Alberto Sotillos

Padre. Sociólogo. CEO Social Media en Mr.President Consulting Group. Asesor de Comunicación en Redes Sociales y Estrategia de Presencia en Red para organizaciones, particulares y empresas. Columnista.


Escrito el 1 de julio de 2013 a las 9:25 | Clasificado en Andalucía

Presentamos un índice de medición de calidad democrática para procesos participativos de elección de candidatos a elecciones. Caso Andalucía

Griñán en Almería con Juan Carlos Usero (fuente: Flickr PSOE-A).
Griñán en Almería con Juan Carlos Usero (fuente: Flickr PSOE-A).

¿Son mejores -democráticamente hablando- las primarias propuestas por el PSOE de Andalucía que los sistemas “a dedo” anteriores? Sí. ¿Es bueno para el PSOE que se hagan primarias en Andalucía? Sí ¿Es un buen camino para el PSOE el abierto por Griñán en el PSOE con esta decisión en función de las demandas ciudadanas? Sí.

Aclarado esto -que evitará que propios y extraños puedan resumir todas las líneas que sigan a estas con un vacío “eres de los unos” o “eres de los otros”- podemos entrar en la profundidad del análisis, inspirado por una iniciativa que recoge la Asociación Calidad y Cultura Democráticas, referida a la medición de la calidad democrática de los partidos políticos en España y que para el caso de las primarias podemos usar como herramienta de estudio.

Entremos al análisis:

Van a poder votar todos los militantes. Eso es un “+1″ en valoración de proceso democrático y un punto especialmente diferenciador del resto de procesos.

Estableciendo que el nombramiento hereditario fuera el cero o el 1 democrático (valorando si se puede votar que continúe el proceso hereditario en cada cambio), que el nombramiento “a dedo” estuviera entre al 2 y el 3 (en función de los motivos usados para el mismo)  y que el nombramiento mediante delegados ronda el 4 y el 5 (en función de cómo de pervertido esté el proceso por una serie de parámetros que merecen un artículo entero), una elección de candidato por elección de los militantes ya está en el 5.

Así que esencialmente las primarias andaluzas aprueban raspado el proceso democrático, pero lo aprueban. Aprueban de entrada, nada más plantearse, algo evidentemente novedoso en la política actual de los grandes partidos. Prueba evidente de lo diferenciador que es ha sido el “mazazo” que pueda suponer para Zoido y por extensión a todo el PP andaluz, constreñido todavía por nombramientos opacos y con caída en las encuestas.

No votan los simpatizantes. Un “+1″ que se queda en el camino. Será porque el PSOE todavía no ha reglado sus procesos de primarias y por lo tanto no está estatutariamente aclarada la participación de los simpatizantes, pero tras más de un año desde el Congreso de Sevilla donde salió elegido Rubalcaba y donde supuestamente iba a quedar resuelto este tema, a parte de Conferencias Políticas sobre todo tipo de temas, no hay ninguna decisión tomada. Ellos sabrán los motivos.

No vota la ciudadanía. Otro “+1″ que se queda en el aire. Lógicamente, si se va a elegir al candidato que un partido va apresentar a unas elecciones, lo esperable desde el punto de vista de la participación democrática ideal es que los que van a ser los electores puedan participar del proceso de elección del candidato. Además de mejorar la calidad democrática y de abrir las estructuras del partido a la sociedad, vincula a los votantes con el candidato y se acercan ambos, haciendo así de la representación política una utopía más cercana. El PSOE tampoco ha tenido tiempo para decidir cómo hacer esto tras meses y meses de debate.

Hay avales. Hacen falta 7,000 de un censo de unos 45,000 así que -siendo benévolos- digamos que en este caso se pierde un “+0,5″, entendiendo que se trata de una cifra relativamente reducida. Se podría hablar de que se pierde todo el punto, porque los avales como se entienden actualmente suponen más una barrera de acceso al proceso que de regulación del mismo, pero la cifra genera debate, puesto que no es explícitamente un elemento de expulsión del sistema como sí lo serían 12,000 avales, por poner un ejemplo. Pero tampoco es lo suficientemente baja como para que sea efectivamente un elemento regulador. Lo dicho, “+0,5″, que dejaría por ahora la nota de las primarias andaluzas en un 5,5 de calidad de proceso democrático.

Tienen un mes. Y julio, pleno verano. Un proceso democrático profundo requiere de más tiempo, especialmente cuando se trata de la “agrupación” más grande del PSOE. Otro “+1″ que se queda por el camino. Un proceso pleno necesita de tiempo para las precandidaturas, proceso para recoger avales (de firmas de militantes como hasta ahora -valorando el punto anterior- o como cantidad de dinero a poner por el candidato en forma de señal -que se le devuelve al llegar a un número determinado de votos-), espacio para el debate de candidatos, tiempo para la presentación por escrito del proyecto a desarrollar, periodo de votación…

No cabe todo eso en un mes  y, sobre todo, no da tiempo para que, por ejemplo, se intente presentar alguien de “fuera del aparato”. A menos tiempo, más dificultad de entrada para más candidatos y por ellos baja su índice democrático.

El último “+1″, el que da la nota final de un 10 en calidad democrática tiene que ver con una suma de pequeños grandes elementos que de darse, permiten alcanzar la matrícula de honor. Entre estos elementos está la claridad meridiana del proceso, eliminando toda posible arbitrariedad de tiempos, tipos de avales, formatos de candidaturas y precandidaturas… Es decir que las instrucciones estén claras de entrada.

En esta caso falla en cuanto el partido está , todavía -supuestamente- “definiendo” el modelo de primarias y algunos aspectos como el tiempo de elección son arbitrarios como hemos valorado en el punto anterior. El 10 también depende de los recursos que pone el partido a disposición de los candidatos ¿Tienen todos las mismas posibilidades? ¿Tienen recursos del partido para hacer la campaña? ¿Tienen un envío de correo a los militantes ya acordado? ¿Hay acceso al censo? Es decir, detalles que permiten competir en igualdad de oportunidades y que tampoco se cumple con claridad en el caso de las primarias andaluzas, donde quien tiene un cargo público o del partido tiene más posibilidades de entrada que quien es un trabajador del sector privado, por ejemplo. Si recursos y tiempo no están compensados, no se puede obtener la matrícula de honor.

Este es un análisis lo más científico y riguroso posible respecto a los procesos de primarias y su nivel o índice de calidad democrática y participación. Con este baremo, que sirve objetivamente para cualquier elección de primarias, el PSOE de Andalucía se queda en el 5,5 -o el 5,7 si arañamos a favor alguna décima del último punto, aunque lo ideal es no hacerlo puesto que obtenemos mejores resultados si usamos números enteros-.

En cualquier caso no llega al 6. Es un proceso muy justo.

Y aclaración final: no se trata de nombres, de candidatos, ni de aparatos federales o regionales. Es el proceso, en frío. Sin más.

Los votantes dicen...
  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: ¿Son mejores -democráticamente hablando- las primarias propuestas por el PSOE de Andalucía que los sistemas “a dedo” anteriores? Sí. ¿Es bueno para el PSOE que se hagan primarias en Andalucía? Sí ¿Es un buen camin……

  2. encarni dice:

    Si lo puntua Wert, nos quedamos sin beca.

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