Sáez Aguado ya trasladó al Ministerio, de forma pública, que el sistema hospitalario de Castilla y León no estaba en “condiciones” de poner en marcha la medida en la fecha prevista, como ha ocurrido en el resto de las comunidades, y aseguró que esta no es “adecuada” (puesto que sólo ofrecería una recaudación adicional de 200.000 euros). No obstante, la Junta en ningún momento se ha planteado la insumisión abierta a cumplir con la normativa nacional, aunque no comparta los criterios, que en este caso repercuten especialmente sobre los enfermos crónicos y de cáncer.

Además, desde la consejería se insiste con frecuencia en las especiales “dificultades técnicas” que conllevan las modificaciones con respecto a la gestión habitual de la farmacia hospitalaria. Es, por lo tanto, una cuestión más de infraestructura que de contenido: Sáez Aguado cree que en cuanto exista el “diseño” para organizar el nuevo copago la Junta acatará inevitablemente la normativa estatal, pero el plazo le parecía “materialmente imposible” de cumplir.

Aun así, en una entrevista reciente el consejero dio señales de que el problema sí que es de fondo, sobre todo porque no cree que la nueva normativa deba tener un “efecto disuasorio” sobre los afectados. Afirmó que el copago hospitalario constituía “un esfuerzo que no contribuye a la sostenibilidad” de la sanidad, incluso no descartó “recurrirlo”.

Actualmente, la comunidad cuenta con una población envejecida que requiere de un gasto superior a la media nacional, aunque este se haya ido reduciendo más en Castilla y León que en el conjunto del Estado: en el último periodo analizado, entre mayo de 2012 y abril de 2013, el gasto medio por receta se situó en la comunidad en 10,95 euros, con una rebaja del 8,93%; y en España, en los 10,63 euros, un 4,92% menos.

Por otro lado, este miércoles, en una rueda de prensa junto al presidente de La Rioja, Juan Vicente Herrera lanzó un órdago aún mayor a la estrategia del Gobierno, diciendo que la medida “no tiene sentido” y calificándola de “insignificante”.

Para Herrera, el copago de farmacia es mucho más equitativo y ha producido sus efectos, como un ahorro cercano a los 2.000 millones de euros de fondos públicos en este último año. Ambos presidentes coincidieron en que ese copago está evitando generar farmacias en cada casa, pero, a juicio del dirigente castellanoleonés, el nuevo copago farmacéutico hospitalario “sería mejor retirarlo”.

La batalla entre las comunidades y el Ministerio de Sanidad a este respecto es a gran escala, pero Castilla y León representa un caso especial por ser una de las regiones más fieles políticamente al actual Gobierno.

Publicado por Pablo Vega

Periodista por la Universidad de Navarra. Master en Comunicación Politica y Corporativa por la misma universidad. He realizado practicas en medios como Diario de Noticias y Expansión. También formé parte del departamento de comunicación de la Fundación La Caixa. Centrado y apasionado en temas politicos, económicos y culturales

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