Estos días las palabras “auditoría interna”, “auditoría externa” o “cumbre anticorrupción” están a la orden del día entre los políticos. A estas alturas de la película los políticos ya deberían saber que los ciudadanos confían tanto en las auditorías internas y externas que hacen los partidos como en las cumbres anticorrupción que se convocan de forma oportunista. Es decir, nada.

Básicamente porque saben de memoria los resultados de antemano. Ninguno o, en el mejor de los casos, pocos. Son acciones de cara a la galería con un objetivo claro: conseguir titulares y fotos de portada en los medios informativos. Y los ciudadanos demandan acción. Hechos concretos.

[do action=”ladillo”]Corrupción a diestro y siniestro[/do]

En Cataluña, como sucede en España, los casos de corrupción abundan. Estas últimas semanas se han visto implicados el alcalde de Lloret y diputado de CiU en el Parlament, Xavier Crespo, y uno de sus tenientes de alcalde, Josep Valls, en un caso relacionado con un caso de blanqueo de capitales de la mafia rusa. El juez también ha requerido la imputación del secretario general de Convergencia, Oriol Pujol, por tráfico de influencias en el caso ITV. Será el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya el que decida si lo imputa por su condición de aforado.

Hace unos meses el alcalde de Sabadell (PSC), Francesc Bustos, fue imputado por presunta corrupción urbanística. Abandonó el cargo no se sabe muy bien por qué, porque la semana pasada y con la imputación a cuestas decidió volver a tomar las riendas de la alcaldía. Estos son algunos de los casos más recientes. Otros colean desde hace años, como el Caso Palau de la Música (Félix Millet). CiU tiene la sede embargada por este proceso judicial. Y otros, como el caso Pallerols, se han resuelto 17 años después.

[do action=”ladillo”]Siempre queda el conejo de la chistera[/do]

Artur Mas tiene varios frentes abiertos en su partido. Pero le pareció que la mejor manera de hacer ver a los catalanes que quiere luchar contra la corrupción era montar una cumbre anticorrupción. No invitó al resto de partidos. Convocó  al presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), al fiscal Superior de Cataluña, al síndic de comptes, al director de la Oficina Antifraude, al síndic del poble y a la presidenta del Parlament.

Algunos de los asistentes, según publicaron algunos medios de comunicación, ponían en duda la efectividad del encuentro y algunos veían la reunión como una acción de cara a la galería. Mas consiguió su objetivo principal: la foto y el titular. “Mas quiere limpiar Catalunya de corrupción”. ¿Cómo? Ya se verá…

El crédito de la política está por los suelos. Y gestos como el de Mas parece que no son precisamente los que espera la ciudadanía. Los ciudadanos quieren hechos concretos. Una acción que demuestre que hay una voluntad real de luchar contra la corrupción.

[do action=”ladillo”]Querer es poder[/do]

Si existiese esta voluntad real podrían realizar algún pacto entre todos los partidos con algunas medidas claras y contundentes. Por ejemplo, que los imputados dejasen sus cargos hasta que se supiese si son culpables o no. La imputación no supone culpabilidad, así que aquí los medios de comunicación deberían colaborar no haciendo juicios paralelos, porque hasta que no se demuestre lo contrario un imputado es inocente.

A este respecto Mas dijo la semana pasada que no le parecía bien que los imputados tuviesen que abandonar su cargo porque considera que si los políticos imputados dimitiesen temporalmente se le estaría dando mucho poder a los jueces, que no han sido elegidos en las urnas, como sí pasa con los políticos.

Otro aspecto que podría ayudar a erradicar la corrupción es que los Gobiernos no indultasen a políticos que hayan sido declarados culpables por casos de corrupción.

También ayudaría dotar a la Justicia de los recursos necesarios para que los juicios fuesen más rápidos y no pasen tantos años entre el delito y el juicio. Otra medida podría ser que los altos cargos presentasen sus declaraciones de renta al llegar al poder y los diez años posteriores para ver si sacaban rédito de su paso por la política.

Estas son algunas de las medidas que se podrían tomar, pero seguro que hay muchas más. Pero la realidad es que los grandes partidos no tienen demasiadas ganas de afrontar esta situación.

Según publicaba el periodista Sergi Picazo en el diario El Punt Avui, PP, PSOE y CIU han votado durante los últimos cuatro años tanto en el Parlament como en el Congreso en contra de diez medidas contra la corrupción.

Al final querer es poder. Y parece que no quieren. Prefieren hacernos creer que sé que quieren acabar con la corrupción, pero los ciudadanos ya no pican. Quieren menos teatro y más acción.

Publicado por David Espinós

Consultor de comunicación. Socio-fundador de BraveSpinDoctors. Periodista licenciado en Humanidades y postgrado en Ánalisis y Marketing Político.

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