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Terminología instrumentalizada


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Lucía Guerrero

Licenciada en Traducción y Humanidades, posgraduada en Edición. Gestiona proyectos de traducción para instituciones nacionales e internacionales en CPSL. Analiza la actividad de políticos en redes sociales desde un punto de vista cualitativo a través de su blog.


Escrito el 15 de octubre de 2014 a las 23:29 | Clasificado en Cataluña, Portada

Una interpretación supuestamente sesgada en televisión y varias modificaciones en el DRAE levantan sospechas de manipulación lingüística

Diccionario de la RAE
Diccionario de la RAE

La interpretación al español en TVE del discurso de David Cameron tras ganar el “no” en el referéndum por la independencia de Escocia tuvo un tropiezo que no pasó desapercibido. La intérprete tradujo “They have kept our country of four nations together” como “Han querido mantener nuestra nación unida” (“nación” en lugar de “cuatro naciones”). La diferencia es importante porque la interpretación hace que desaparezca el espíritu plurinacional de las declaraciones de Cameron, por eso no falta quien busca intencionalidad en el error. Sin embargo, las sospechas se diluyen cuando se profundiza en el trabajo de los intérpretes.

Dada la inmediatez con la que se debe reproducir el discurso en la lengua de llegada en la interpretación simultánea, como era el caso, se hace difícil encontrar un hueco para la malintencionalidad. El intérprete escucha a la vez que reproduce el discurso en la lengua de destino. A esa dificultad hay que añadirle que, casi con toda probabilidad, en este caso no pudo disponer del discurso con antelación. Pese a que es de suponer que TVE cuenta con intérpretes experimentados, los nervios, la falta de concentración o el ruido pudieron haber hecho que no se escuchara bien una parte de la frase. Por último, tampoco era posible en este caso pedir al orador que repitiera, como en la interpretación consecutiva.

Dicho esto, no obstante, llama la atención comprobar que nuestros vecinos franceses pudieron disfrutar de una interpretación mucho más ajustada al discurso original (“four nations”). El discurso íntegro de David Cameron puede consultarse en la web de Beers and Politics (en inglés).

Cambios en el DRAE

Si bien el caso de la interpretación de TVE del discurso de Cameron presenta indicios de ser un error no intencionado, no es el único en el que la presencia o ausencia de una o varias palabras se vuelve crucial. Los diccionarios y su contenido pueden convertirse en armas políticas, como pudimos comprobar hace unos meses con la publicación del diccionario normativo del valenciano, en el que se equipara la lengua valenciana con la catalana, lo que provocó el rechazo de los populares valencianos.

En la misma línea, las hispanistas Montserrat Alberte y Silvia Senz trabajan actualmente en un estudio sobre el contenido de determinadas enmiendas de la nueva edición del DRAE, la ideología política que reflejan y cómo pueden afectar al proceso soberanista catalán, que han presentado en una mesa redonda titulada como este artículo (‘Terminología instrumentalizada’) y que publicarán en la Revista de Llengua i Dret.

Las autoras consideraban en Nació Digital que la importancia de estos cambios radica en “el uso que pueden hacer los tribunales de Justicia del Diccionario cuando se aplica los criterios de interpretación literal que admite el Código Civil español en el artículo 3 con el fin de dirimir el sentido propio de las palabras que componen las normas jurídicas, las fuentes jurídicas y los principios generales del derecho”.

Algunos de los vocablos que la RAE ha modificado en la 23.ª edición de su diccionario, que precisamente se encuentra a punto de ver la luz, son “autodeterminación”, “autogobierno”, “consulta popular”, “estado”, “estado autonómico”, “plebiscito”, “referéndum”, “soberanía” y “soberanía nacional”.

Así, “consulta popular” irrumpe en la entrada “consulta” y nos remite a “referéndum”, cuya definición a su vez también ha sido modificada para concretar que es de carácter “decisorio o consultivo”. “Soberanía nacional”, presente en la edición 22.ª y referido al “pueblo”, desaparece en la 23.ª edición, en la que “soberanía” queda limitado a un “Estado independiente”. “Plebiscito”, que en la 22.ª edición incluía la “soberanía” entre los motivos de consulta, ahora ya no la incluye.

Otros términos nuevos son “autogobierno” (vocablo que, a juzgar por los resultados de una rápida búsqueda en Google, es más apreciado por PP y PSOE que por los partidos nacionalistas o independentistas) o “Estado autonómico”. En el caso de “estado”, además, la 23.ª edición opta por enfatizar el reconocimiento internacional del mismo. Sin caer en la manía persecutoria, estas enmiendas parecen ser fruto de un cambio de orientación política.

¿Hasta dónde llega el poder prescriptivo de un diccionario normativo? Están por ver las repercusiones de estas modificaciones en el proceso soberanista, que precisamente se encuentra en un dilema, también lingüístico (proceso participativo – consulta alternativa – sucedáneo de consulta).

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