Parecía que se había marchado para no volver, pero el debate sobre la identidad y la sombra del catalanismo sobrevuela de nuevo la Comunitat Valenciana, o País Valencià… o Reino de Valencia, porque sobre su nombre versa el conflicto. El más reciente capítulo lo encontramos en la proposición por parte del grupo del PP, partido en el gobierno autonómico, de vetar la nomenclatura País Valencià. Se rechazaría cualquier documento que no contenga la denominación oficial, esta es, Comunitat Valenciana.

Dicha proposición ha puesto en pie de guerra a la oposición. De hecho, dos de los tres partidos que completan la cámara parlamentaria valenciana incluyen el nombre “País Valencià” en sus siglas. Uno es EUPV, Esquerra Unida del País Valencià. El otro es el PSPV, el Partit Socialista del País Valencià, que ya vivió un debate un su seno respecto a ese nombre hace un par de años con la anterior dirección de Jorge Alarte. Su militancia decidió entonces mantener el nombre de PSPV. El otro partido, Compromís, no cuenta con ninguna referencia al País Valencià en su nombre, pero usa habitualmente este término.

La denominación oficial, “Comunitat Valenciana”, es un aséptico término acuñado tras el Estatut de 1982. Se trataba de una fórmula sin recorrido histórico que ponía de acuerdo a partidos de izquierdas, partidarios de País Valencià, un término ligado a la defensa del autogobierno y de la lengua propia, y de derechas, partidarios de Regne de Valencia, término con el que se conoció a la región, que contó con fueros propios, tras la conquista de Jaime I, entre los siglos XIII y XVII.

El término País Valencià es también la fórmula que usan los partidarios de los llamados “Païssos Catalans”. Ahora, con el anhelo independentista en Cataluña, hemos encontrado en los últimos días referencias a la confrontación con la comunidad vecina, y de paso, un cuestionamiento a la unidad de la lengua catalana, un tema muy delicado en Valencia, con fines partidistas.

El PP puso en ciertos apuros al PSOE al llevar a votación otra proposición para evitar “la enseñanza del catalán en la Comunitat Valenciana“. Otro capítulo lo protagonizó la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, que acusaba a Cataluña de catalanizar la cultura valenciana. En otro plano de cosas, el ex conseller de Solidaritat, Rafael Blasco, imputado en el proceso judicial conocido como Caso Cooperación, esgrimió en su defensa que no se había comprendido su “valenciano coloquial” en las grabaciones y se habían transcrito en catalán y posteriormente traducido al español. Al margen de la cuestión de fondo del proceso, el discurso rima con los últimos acontecimientos.

En el nuevo Estatut de 2006 aparece como oficial el término Comunitat Valenciana, territorio formado por las provincias de Castellón, Valencia y Alicante. Sin embargo, en su preámbulo aparece el término País Valencià, como concepción moderna y originaria de la autonomía valenciana. Ese es el argumento que esgrime la oposición para no acatar la prohibición, que califican de “antidemocrática”.

En otras etapas, el anticatalanismo dio buen rédito electoral al PP, pero este debate ya había pasado a un segundo plano en los últimos años. Ahora, con una fuerte recesión económica de telón de fondo, la oposición acusa al gobierno del PP de intentar un cambio de foco en un momento en el que las encuestas no les son tan favorables. Algunos de estos sondeos, con un muestreo de tan sólo mil entrevistas, llegan a vaticinar la pérdida de la mayoría absoluta del partido popular que viene revalidando en la Comunitat desde hace 14 años.

Publicado por Víctor Rey

Periodista en televisión. Trabajé como redactor de informativos en Canal 9. Antes presenté un magazine en tele 7 Gandia. Redactor para elecciones 2011 en Safor Guia y corresponsal para ValenciaHui.

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