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Fallas, ¿protesta o fiesta?


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Víctor Rey

Periodista en televisión. Trabajé como redactor de informativos en Canal 9. Antes presenté un magazine en tele 7 Gandia. Redactor para elecciones 2011 en Safor Guia y corresponsal para ValenciaHui.


Escrito el 10 de marzo de 2013 a las 8:46 | Clasificado en Comunidad Valenciana

Las mascletás han pasado de escaparate político a blanco de las protestas y el descontento social. La conocido como intifalla aprovecha este espacio para protestar contra recortes y corrupción.

La mascletà congrega a miles de personas en Valencia. Fuente: wikipedia.
La mascletà congrega a miles de personas en Valencia. Fuente: wikipedia.

Las mascletás de Valencia congregan a miles de personas en la plaza del ayuntamiento durante el mes de marzo hasta el día de San José. Los más madrugadores (el disparo se inicia a las 14 horas) pueden situarse en primera línea, a la vista del balcón del edificio consistorial. Allí se sitúan las falleras mayores y también a las autoridades locales, entre ellas la alcaldesa Rita Barberá. Ese lugar privilegiado les expone al apoyo popular, pero también al rechazo. La conocido como Intifalla ha organizado protestas para todos los días de mascletá.


¿Debe ser espacio para la crítica una fiesta que es imagen de la ciudad? Según el gobierno local, no. En palabras del concejal de seguridad, Miguel Domínguez, “no es bueno generar alarma“. Considera las fallas como una fiesta abierta, “y se debe tener respeto a todos los valencianos y el que quiere hacer algo que lo haga fuera del ámbito de la fiesta”.

Sin embargo, desde la organización de la Intifalla, se convoca las pitadas porque “los políticos del PP utilizan el balcón del ayuntamiento como escaparate propagandístico”, según se puede leer en su página de Facebook. En las protestas de la primera semana, los manifestantes portaban sobres, en clara alusión al presunto pago de sobresueldos en el PP. Aseguran no estar en contra de las fallas: “la reivindicación no tiene que estar reñida con la fiesta ni tiene que obstaculizar el desarrollo de la mascletá. El objetivo es visibilizar mediáticamente y socialmente nuestra lucha y reivindicaciones”.

¿Qué les dice el ayuntamiento? Que tienen “todo el año para manifestarse”, y les lanza un mensaje: “que se lo piensen bien“. ¿Qué hacen para acallarlos? Según han podido comprobar los asistentes a las “mascletás” de este año, la música festiva está más alta que nunca, para neutralizar los pitos y protestas antes y después del espectáculo pirotécnico. El ambiente general de descontento hace prever que este año no visitaran el balcón autoridades destacadas como el presidente del gobierno, ministros o miembros de la casa real.

La Intifalla no es un movimiento que tenga su origen en el mundo fallero. Nació arropada por el movimiento de los indignados y la primavera valenciana, en 2012, y éste es el segundo año que hacen visible su descontento. Sus lemas y carteles hacen referencia a la corrupción, la privatización de la sanidad, recortes en educación, e incluso el brutal ERE en Canal 9. Pocas de estas cuestiones responden a competencias del ayuntamiento, presidido por una alcaldesa que, aunque su nombre se ha relacionado con casos como el de Nóos o Gürtel, no ha sido nunca imputada. La Intifalla es un movimiento que ha sabido aprovechar las redes sociales para movilizar a sus simpatizantes y organizar sus protestas.

Ha quedat clar q la gent q va la #Intifalla no té res contra les nostres festes, sinó contra els polítics corruptes i el seu sistema podrit.

Un mal año para los falleros

El carácter irreverente, satírico y de protesta de las fallas forma parte de su idiosincrasia, aunque también su carácter turístico. En el primer acto de las fallas, la crida, la fallera mayor lanzó un discurso más de tregua que reivindicativo. Begoña Jiménez pedía que  “nada haga sombra a las fallas” y que “no nos dejemos angustiar por los problemas”.

Dejando a un lado las protestas de la Intifalla, también el sentimiento de descontento es palpable dentro del mundo de la fiesta. A la difícil situación económica se une la decisión del gobierno de cambiar el tipo retributivo de los monumentos falleros del 8 al 21 por ciento, a pesar de la petición por parte de la Junta Central Fallera. En algunos casos esta subida ha sido asumida por los artistas, pero en próximos años se verá mermado el volumen o calidad de los monumentos, así como en los actos que celebran las mismas fallas (despertás, verbenas, etc). En la crítica de las fallas de 2013, esta subida de un 13 por ciento y los estará muy presente, a través de los ninots que caricaturizan a los protagonistas políticos.

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