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Lo que el AVE se llevó


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Víctor Rey

Periodista en televisión. Trabajé como redactor de informativos en Canal 9. Antes presenté un magazine en tele 7 Gandia. Redactor para elecciones 2011 en Safor Guia y corresponsal para ValenciaHui.


Escrito el 13 de enero de 2013 a las 9:15 | Clasificado en Comunidad Valenciana

El AVE es un medio de transporte rápido, pero caro. La mayoría de usuarios son hombres de negocios. La inversión en Alta Velocidad contrasta con el retraso en la llegada del llamado “Tren de la costa”.

AVE renfe
España es la segunda potencia mundial en alta velocidad. Fuente: Wikipedia.

La línea de alta velocidad entre Madrid y Valencia, que unía las dos capitales en poco más de hora y media, fue inaugurada para las navidades de hace dos años. Era un medio de transporte esperado para los negocios, para las familias y para el turismo. El tren ha conseguido reducir la distancia entre los centros de Madrid y Valencia a poco más de hora y media. Durante esos más de 700 días de servicio ha sido utilizado por unos cuatro millones de personas. Sin embargo la mayoría, cerca del 60%, son hombres de negocios.

Pocas familias o jóvenes que estudian o trabajan en Madrid lo pueden usar con asiduidad. La propia ministra de Fomento, Ana Pastor, explico la razón el pasado 20 de diciembre. El AVE es caro.

La distancia de la línea férrea entre ambas ciudades es de 391 kilómetros que se recorren a una velocidad punta de 350 kilómetros por hora. Su precio estándar es de 81,3 euros (en turista), para completar el viaje en 95 minutos. El usuario paga un euro por cada 4,8 kilómetros. Reservando con cierta antelación puede conseguirse mejores precios a través de las tarifas Estrella (48’80) o Web, cuyo descuento puede variar entre el 60 y 70%.

Es un medio de transporte cómodo y sin apenas retrasos. Pero para muchos jóvenes que trabajan en la capital o para familias numerosas que deciden pasar unas vacaciones, su precio es inalcanzable. El perfil del usuario es el de uno hombre de unos 44 años que viaja por motivos de trabajo. En este tipo de viajes, el precio del transporte no solo compite con la comodidad, se añade el ahorro de la pernoctación en Madrid, gracias a la rapidez del servicio. En fechas señaladas los trenes viajan llenos, pero en otras ocasiones cuenta con numerosas plazas libres.

A pesar de eso el AVE ha barrido a su principal competidor, el avión. A los tres meses de que arrancara el primer Madrid-Valencia, Ryanair suspendía su conexión entre las dos ciudades. El número de billetes por aire ha quedado relegado a un 13 por ciento entre aquellos que eligen un medio de transporte de rápida conexión.

España es actualmente el segundo país en Alta Velocidad, solo por detrás de China, pero la situación económica obliga a replantearse cómo se desarrolla. En el caso de la línea entre Madrid y Valencia existen algunas estaciones o apeaderos, como la de Utiel-Requena, apenas cuentan con viajeros.

Las alternativas

Conseguir un billete a buen precio es la primera opción, pero no resulta fácil. Hay que reservar con bastante antelación o, por ejemplo, comprar las cuatro plazas alrededor de una mesa, un paquete que Renfe ofrece de manera conjunta. En este sentido han surgido algunas iniciativas interesantes, gracias a las redes sociales.

A través de distintos grupos de internet, uno de ellos es Tarifa Mesa Renfe, donde los usuarios contactan para compartir estas plazas, la mayoría de veces con desconocidos, aunque deben ser miembros del grupo, y conseguir así un billete de 32 euros, es decir a precio de autobús. La iniciativa funciona bastante bien, con un grupo formado por unos 250 miembros. También existen otros grupos para poner en contacto a quienes prefieren compartir los gastos del vehículo particular, como “Compartir coche Madrid“, con 500 miembros.

En respuesta a todo esto la ministra Ana Pastor defendió a finales del pasado año, en declaraciones a TVE, que debían popularizarse los precios del AVE. La infraestructura supone una gran inversión (sólo la estación provisional del AVE de Valencia costó 80 millones de euros). El objetivo del Gobierno es conectar Madrid con todas las capitales de provincia, algo que afectará a la línea entre Madrid y Valencia, que llegará también a Alicante  este mismo año y en 2015 a Castellón, como aseguró Alberto Fabra en su discurso de año nuevo.

El tren que no llega

La Alta Velocidad está vertebrando el territorio desde el eje central, con Madrid como centro, y cambiando el mapa de transportes nacional a su paso. Pero el problema de los precios no es el único: se echan en falta conexiones entre otros ejes. Mientras la Alta Velocidad sigue acaparando gran parte de la inversión en ferrocarril, otras líneas siguen esperando, como el llamado “Tren de la Costa“, con un trazado tan necesario en la Comunidad Valenciana como lo fue la llegada del AVE.

Se trata de una línea de Cercanías que viaja hacia el sur por la costa. La conexión ferroviaria entre Valencia y Alicante tradicional transcurre por el interior, lo que hace que algunas ciudades como Gandía, Oliva o Denia estén prácticamente aisladas y lleven casi 40 años pidiendo soluciones.

La prolongación de la línea de Cercanías supondría el primer paso para unir ambas capitales de provincia a través de destacados núcleos de población, como los ya citados o Jávea, Benidorm, la Vila-Joiosa o Elche, uniendo sus posibilidades a la conexión con la Alta Velocidad.

Se trata de importantes núcleos turísticos, además de ser centros de población importante, con 380.000 personas entre ambas comarcas. Sus habitantes han asistido durante años a un baile de enfrentamientos y acuerdos entre la administración central y autonómica, al son de las peticiones de sus distintos alcaldes. De momento no ha dado más fruto que la presupuestación de estudios sobre su impacto o viabilidad.

En época de bonanza parecía no haber más presupuesto que para la línea de Alta Velocidad. En la actual situación, los pasos que se dan son aún más pequeños.

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