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¿Qué pasa con el Nou Mestalla?


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Víctor Rey

Periodista en televisión. Trabajé como redactor de informativos en Canal 9. Antes presenté un magazine en tele 7 Gandia. Redactor para elecciones 2011 en Safor Guia y corresponsal para ValenciaHui.


Escrito el 9 de diciembre de 2012 a las 16:37 | Clasificado en Comunidad Valenciana

Es el símbolo de un imperio caído, como el Coliseo de Roma, pero el Nou Mestalla no está en ruinas, está sin acabar.

Vista aérea del Nou Mestalla con las obras aún en marcha (Foto: Wikipedia)
Vista aérea del Nou Mestalla con las obras aún en marcha (Foto: Wikipedia)

En una de las ciudades más importantes del Mediterráneo, con una población cercana al millón de habitantes, hay un estadio para más de 75.000 personas, pero está “a mitad”. Podríamos estar hablando del Nou Mestalla… o del Coliseo de la Antigua Roma. Las dos grandes estructuras guardan puntos en común.  El anfiteatro Flavio está medio en ruinas debido al expolio, algunas sacudidas de tierra y dos mil años de historia. El futuro estadio del Valencia CF está a medio hacer porque las obras pararon hace justo cuatro años debido a la falta de liquidez del club. La caída de Roma, en un caso, y la explosión de la burbuja inmobiliaria, en el otro, han convertido estos dos estadios en grandes símbolos. El del antiguo Impero romano, con una jerarquía más preocupada por admirarse que por defenderse, estaba hecho de distintos tipos de roca y piedra. El de la actual Valentia es del mismo cemento que ha sepultado la otrora boyante economía valenciana.

Como símbolo, sin uso, se levanta el Nou Mestalla en el cruce de calles entre Corts Valencianes y Safor. No hay fecha para que se reinicien las obras, que fueron detenidas por problemas de financiación. Cuando se planteó su construcción la operación era sencilla, redonda y no más irresponsable o arriesgada que otras que prosperaban en el boom inmobiliario. El Valencia cuenta con una parcela, la del estadio Luis Casanova, más conocido como Mestalla, en uno de los mejores barrios de la ciudad. La venta de estos terrenos pagaba un estadio más grande y más moderno, como se merece uno de los mejores clubes de la Primera División española. Unas torres en la Avenida Aragón, donde se sitúa el actual campo del equipo Ché, iban a dar de beber a este gran “anfiteatro”. Allí, de momento, nadie ha hecho rodar un balón de fútbol, pero sí hormigoneras y grúas que hace cuatro años dejaron sus alrededores.

Las obras empezaron en agosto de 2007, hace cinco años. Estaba previsto, incluso, que la final de la Champions League del año 2009 se celebrase en este campo de élite. Era la apuesta del entonces presidente del Valencia CF, Juan Bautista Soler, quien además era el promotor de su construcción. Las obras empezaron el 1 de agosto de 2007. Su presupuesto era de 344 millones de euros, 220 para el estadio y el resto para la zona comercial, de oficinas y museo anexo. La previsión era terminar las obras en 2010. Una vez acabado, se demolería el actual Mestalla. Sin embargo, en 2008 se pararon las obras, agotada la liquidez.

En 2011 hubo un conato de reanudación de obras, una noticia esperada por los aficionados al equipo valencianista. El 12 de diciembre de 2011, el Valencia CF y Bankia alcanzaban un acuerdo para financiar las obras y retomar la construcción. La entidad bancaria se haría cargo de las parcelas del antiguo Mestalla. Una sociedad participada por Bankia y una promotora valenciana serían la solución. Sin embargo, los trabajos nunca se retomaron. En septiembre, Bankia abandonó la sociedad. El presidente del Valencia CF, Manuel Llorente, busca una salida. Algunos medios publican que podría estar negociando la financiación de la deuda, que podría rondar los 360 millones de euros. La entidad cuenta con activos suficientes: su patrimonio inmobiliario (el actual campo y la ciudad deportiva) y sus jugadores.

La operación, hace años, no sólo era viable, si no rentable e incluso podría pensarse que necesaria. Se cambiaba el Mestalla por el Nou Mestalla: más grande, más nuevo, con más diseño y con más zona de aparcamiento. El que iba a ser un gran hito para el valencianismo está siendo su soga, ya que el club paga 15 millones al año sólo en intereses. Mientras el antiguo Teatro Flavio estuvo activo cinco siglos, el Nou Mestalla lleva parado cuatro años. El primero recibe millones de turistas cada año, todo un negocio. El futuro campo del Valencia CF es visitado por algunos extranjeros, eso sí, montados en los característicos buses turísticos descapotables que, en su recorrido por la ciudad, les lleva hasta la estructura de hormigón que, algún día, será un estadio de primera categoría europea, pero que ahora no es sino “el problema” de la entidad deportiva.

Los votantes dicen...
  1. FMarin dice:

    La jugada era tan clara que Soler se comprometió a comprar de su bolsillo las torres en caso de que no se encontrase comprador. Finalmente no cumplió su palabra.

  2. […] necesitaría refinanciar su deuda a largo plazo, y conseguir una línea de crédito con la que acabar el Nou Mestalla. Estos problemas serían de sobra conocidos por Alfonso Rus, y según algunas voces podría incluso […]

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