Hemos visto durante toda la semana cómo opinadores y diarios supuestamente serios como Paul Krugman o elmundo.es se llenaban la tinta relacionando el tiroteo de Tucson con Sarah Palin y el Tea Party. Es curioso cómo se pedía prudencia y no llegar a conclusiones precipitadas después de que el asesino musulmán de Fort Hood matara a sus víctimas al grito de “Alá Akhbar”, pero en cambio muchos se precipitaron a echar la culpa a Palin por haber puesto un mapa en el que la congresista a la que intentó matar Jared Loughner aparecía, junto a otros 19 demócratas, en un punto de mira. El hecho de que también el Partido Demócrata usara mapas con dianas, en cambio, no parecía incitar ningún asesinato.

Naturalmente, según se ha sabido más del culpable de la matanza, se ha visto cuán ridículo era asociarlo con la derecha… o con la izquierda, ya que nos ponemos. No sabemos aún quienes son los agresores del consejero murciano de Cultura, Pedro Alberto Cruz, a quien han dejado la cara hecha un cristo y a punto ha estado de perder un ojo. Sabemos, eso sí, que los delincuentes lo llamaron “sobrinísimo” antes de pegarle con un puño americano, lo que sería un indicio muchísimo mayor que ninguno de los empleados para asociar a Jared Loughner con el Tea Party. ¿Serán coherentes los que hicieron esa asociación y condenarán a la izquierda patria entera por la agresión?

Publicado por Daniel Rodríguez

Informático y periodista. Subdirector de Libertad Digital, vicepresidente del Instituto Juan de Mariana y editor de Red Liberal y Liberalismo.org.

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3 comentarios

  1. Me parece extraño las prisas en convertir a Pedro Alberto Cruz en martir político y buscar las analogías con EE.UU. ¿Sabemos lo que pasó? ¿Sabemos que hay detrás de esa agresión? Lo que hay aquí es un linchamiento del PSOE murciano. ¿Serán coherentes los que hicieron esa asociación si resulta que todo surgió por una parcela mal recalificada o unos gramos de coca pendientes de pagar?

    1. No tiene nada de extraño. La candidata del PSOE en Murcia ha acudido a una manifestación ilegal en la que se ha atacado el domicilio privado del presidente de Murcia y se ha agredido a su hija (y, naturalmente, se ha llamado “sobrinísimo” a Cruz). Que se sepa, no se ha disculpado. El delegado del Gobierno (nombrado por el PSOE) restó importancia a estos hechos y se negó a tomar medidas de protección más elevadas para los políticos del PP. Que se sepa, no ha dimitido. Lo que sabemos del primer detenido ya indica que la motivación es política. ¿Que puede que al final no? De acuerdo, pero los indicios son infinitamente mayores que en el caso de Arizona. ¿Qué pasa, que sólo se pide prudencia cuando conviene a la izquierda?

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