Un runrún intenso recorre los medios de comunicación españoles desde hace semanas: se cree firmemente que ETA prepara un comunicado en el que, supuestamente, daría por terminada su etapa terrorista de una forma más o menos clara. Lo que en otras circunstancias sería una noticia celebrada tras 829 asesinatos en 52 años de actividad terrorista queda como una indolente espera tras tantas decepciones. Indolente aunque esperanzadora, en cualquier caso.

Sin embargo el camino político que se abriría por delante en caso de que el hipotético comunicado llegara no será fácil porque pondría a muchos ante el espejo. Al Gobierno, en primer término, que tendría que batallar con la legalización de las formaciones proetarras con el miedo de que todo vuelva a ser una trampa; al PNV porque tendría que ver la llegada del fin de ETA lejos de Ajuria Enea; a Eusko Alkartasuna, Nafarroa Bai y otras formaciones abertzales porque la línea entre la firmeza democrática y el acompañamiento en la transición entre el terrorismo y la política será muy fina; y al Partido Popular, porque tendría que elegir de qué lado ponerse en un proceso que podría ser histórico.

Pero este trozo del camino no debe recorrerlo solo Gobierno. Tres partidos han luchado contra ETA desde La Moncloa, dos lo han hecho desde Ajuria Enea, 829 personas de todas las ideologías -incluso abertzales- han perdido la vida en esta pesadilla, miles de familias llevan a fuego un sello imborrable. El mérito de acabar con ETA no será sólo del Gobierno, y así debe reflejarse. La mejor forma de cerrar una herida así será todos juntos: partidos, víctimas, abertzales. ¿Imaginan una rueda de prensa con Zapatero, Rajoy, Urkullu y Otegi? Algunos dan ya pasos en ese sentido. Hay otros ejemplos en conflictos tan enquistados como diferentes a éste, y el resultado ha sido óptimo.

Publicado por Borja Ventura

Periodista. Escribo en Tiempo, eldiario.es, JotDown y Yorokobu. Enseño Periodismo en la Universidad Carlos III. Fui jefe de coordinación de lainformacion.com y coordinador de Actualidad en 20minutos.es. Ahora trabajo en Terra Noticias.

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8 comentarios

  1. Rubalcaba es el responsable de Interior y por tanto la persona pertinente de dirigir tal verificación que, desde luego, corresponde a las Fuerzas de Seguridad del Estado que él dirige y que a tantos terroristas ha detenido -como en anteriores legislaturas sucedió con otros-.

    Según la Ley la ilegalización se produce en una serie de supuestos entre los que está la no renuncia explícita a la violencia o las finalidades terroristas y demás. Eso implica que si en las bases de un hipotético nuevo partido no hubiera mención o apoyo a la actividad terrorista, miembros con causas pendientes por este motivo o una banda terrorista en activo a la que acogerse no hay instrumento legal en base al cual no permitir la legalización del partido. Legalización o ilegalización que, por cierto, también depende de Interior.

    En cualquier caso la reflexión se basa en que el comunicado lleve aparejado un final de la banda terrorista en términos claros. De lo contrario habría poco debate 🙂

  2. Rubalcaba es el responsable de Interior y por tanto la persona pertinente de dirigir tal verificación que, desde luego, corresponde a las Fuerzas de Seguridad del Estado que él dirige y que a tantos terroristas ha detenido -como en anteriores legislaturas sucedió con otros-.

    Según la Ley la ilegalización se produce en una serie de supuestos entre los que está la no renuncia explícita a la violencia o las finalidades terroristas y demás. Eso implica que si en las bases de un hipotético nuevo partido no hubiera mención o apoyo a la actividad terrorista, miembros con causas pendientes por este motivo o una banda terrorista en activo a la que acogerse no hay instrumento legal en base al cual no permitir la legalización del partido. Legalización o ilegalización que, por cierto, también depende de Interior.

    En cualquier caso la reflexión se basa en que el comunicado lleve aparejado un final de la banda terrorista en términos claros. De lo contrario habría poco debate 🙂

    1. Es decir, que habría que creer al mismo Rubalcaba que, entre otras cosas, nos aseguraba que estaba verificadísima la voluntad de dejar las armas de la banda mientras encontraban arsenales cada dos por tres seis. Pues mira, como que no.

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