¿Qué hacemos con Irekia?


2
Iker Merodio

Periodista vasco. Fundé 'Soluciones Comunicativas' y colaboro diariamente con el 'Grupo Noticias', donde intento explicar cómo los partidos políticos y sus representantes utilizan Internet. Doctor europeo en Periodismo.


Escrito el 29 de enero de 2013 a las 8:07 | Clasificado en Euskadi

Irekia no es solo una plataforma, sino un espacio que ha ido adquiriendo atribuciones y que gestiona la imagen y la comunicación de un gobierno. Su montaje y su comunicación, sus ramificaciones, su puesta en marcha… ha costado mucho dinero a los vascos y las vascas, y en Lakua no están dispuestos a bajar la persiana sin más, echando por la borda la inversión y el esfuerzo.

Página web de Irekia, el reto del Gobierno vasco abierto.
Página web de Irekia, el reto del Gobierno vasco abierto.

El conjunto de plataformas, espacios y mecánicas que puso en marcha el Gobierno de Patxi López para lanzar su propio “open government” fue bautizado como Irekia, que significa abierto en euskera. Bajo ese paraguas se crearon páginas webs, espacios en redes sociales, procedimientos e incluso normativas que, en todo momento, fueron tan contestadas y discutidas dentro de su ámbito de acción, la Comunidad Autónoma Vasca (CAV), como valoradas positivamente fuera, como toda la actividad de López y su equipo durante la legislatura. La imagen más gráfica son los resultados electorales: el PSE obtuvo, en 2009, 315.893 votos que le sirvieron para ser segunda fuerza, y en 2012, ya como partido de Gobierno, consiguió solo 211.939 papeletas, con las que bajó a la tercera posición por detrás de EAJ-PNV y Bildu.

Pero hay que mirar al futuro y, pese a la posición contraria de parte de la prensa y del sector, el nuevo gobierno vasco va a mantener Irekia. Los responsables de comunicación de Urkullu ponen sobre la mesa tres motivos: el primero, cierto blindaje. Irekia no es solo una plataforma, sino un espacio que ha ido adquiriendo atribuciones y que gestiona la imagen y la comunicación de un gobierno. El segundo, que pese a la “batalla” argumentativa dentro de la CAV entre defensores y detractores de la herramienta, Irekia es una marca penetrada en la sociedad pero vacía de contenido. Es decir, la ciudadanía de la CAV sabe que existe Irekia, no tiene muy claro para qué sirve aunque le suena que es algo relacionado con la comunicación y, lo más importante, no tiene una opinión formada sobre la misma. Y el tercero es, sencillamente, el sentido de la responsabilidad de Iñigo Urkullu y sus colaboradores: Irekia ha sido, sobre todo, caro. Su montaje y su comunicación, sus ramificaciones, su puesta en marcha… ha costado mucho dinero a los vascos y las vascas, y en Lakua no están dispuestos a bajar la persiana sin más, echando por la borda la inversión y el esfuerzo.

Así que, sí, Irekia va a seguir existiendo, pese a que los más agoreros (que coinciden con sus máximos defensores durante la anterior legislatura) vaticinaban su cierre. Y entre sus detractores, muchos siguen esperando una transformación relevante. La incorporación de Luis Petrikorena, que viene del mundo de la publicidad y el marketing, es una señal de cambio: Irekia tiene que ser reenfocada porque ha generado varios problemas importantes de imagen de marca, y en su relación con los medios de comunicación. Los más graves, seguramente, coinciden con los cuatro grandes retos que tienen que afrontar los nuevos gestores de Irekia.

Los retos de Irekia

De entrada, la marca: Irekia ha relegado a “Gobierno vasco”, “Lehendakaritza” y “Euskadi.net”, que era la web de referencia en anteriores legislaturas y que estaba bien implantada (aunque la URL de Irekia ha acabado dentro de la primera). Una de las quejas más habituales sobre Irekia era que generaba confusión: ¿a qué web se tenía que dirigir un ciudadano para recibir información útil, a Irekia o a Euskadi.net?

Derivada de la anterior: el segundo gran reto será reforzar la identidad digital. En nombre del “open government” los anteriores gestores han abierto multitud de espacios en redes sociales, blogs e incluso webs como “El Gobierno del cambio en Euskadi” que duró solo 24 horas. Muchos de esos sitios en Facebook, Twitter, Google+, Tuenti… o las bitácoras, han dejado de actualizarse pero no han sido cerrados, y otros se han abierto con criterios, cuando menos, discutibles. En resumen: ¿alguien podrá pasar a Luis Petrikorena un resumen exhaustivo de todos los espacios abiertos con sus correspondientes usuario y contraseña? La sola existencia de esta duda señala cuánto de grave puede ser el problema de la identidad digital del Gobierno vasco que se ha generado en solo tres años y medio.

Otro gran reto es hacer de Irekia algo útil para la ciudadanía sin afectar, puentear, o invadir a los mediadores legítimos entre la sociedad y el gobierno. Es decir: no puede haber un gobierno abierto sin un parlamento abierto, y para influir en la redacción de las leyes o encontrar espacios de interlocución, es al parlamento al que tiene que dirigirse la ciudadanía. Unos representantes responsables tienen que saber conducir al ciudadano al espacio donde va a tener más impacto su iniciativa, idea o reclamación, sin entrar a luchar por su atención o buscar una pregunta más en una estadística de uso de una web.

Pero esta no es la única competencia que no le corresponde pero sí invadió Irekia: importantes representantes de asociaciones y agrupaciones mostraron su disgusto tras la presentación de la plataforma porque consideraban que Irekia les puenteaba. El colectivo, como medio de presión, sigue siendo un valor en la era de los gobiernos digitales, y diluirlo en favor del ciudadano o la ciudadana, puede debilitar esa capacidad de influencia, según denunciaban.

Y el tercer espacio que ha podido usurpar Irekia es el de los medios, sobre todo los gráficos, que después de las elecciones mostraron su queja en las redes sociales porque en Irekia no les habían dejado hacer su trabajo y la plataforma servía las fotos a los medios de comunicación. En plena crisis, con profesionales de la comunicación trabajando a la pieza y rebajas constantes en la facturación, estas cuestiones se vuelven más sensibles, y los responsables de un gobierno que presume de “abierto” tienen que ser capaces de captar ese descontento en quienes les acompañan a diario, como son los fotógrafos que cubren política.

Ir más allá

Finalmente, y siguiendo en esta línea, el gran reto de Irekia es abrir, de verdad, las puertas del gobierno vasco más allá de un conjunto de webs, blogs, redes sociales, aplicaciones y demás espacios digitales. “Irekia”, como ya ha quedado reflejado, significa “abierto”, no “abierto digitalmente”, e Iñigo Urkullu, sus consejeros y consejeras, pero también los directores y las directoras, y el cuerpo técnico, tienen que ser accesibles.

Eso no significa, como sugería el anterior director vasco de Gobierno abierto, que pudieran abrirse un blog, sino que se acerquen a la ciudadanía. Y que lo hagan tanto de un modo directo, como por medio de sus enlaces “tradicionales”: no puede presumir de líder de un gobierno abierto un lehendakari, como Patxi López, que vetaba a los medios de comunicación críticos, a los que no concedía entrevistas y sacaba del reparto del pastel publicitario.

El equipo de colaboradores en comunicación y relaciones con la ciudadanía que está diseñando Iñigo Urkullu tiene claro, en principio y en conversaciones de pasillo, que su modelo pasa por una apertura absoluta: en la web (manteniendo Irekia y transformándolo en algo realmente útil), pero también en los medios, con los colectivos y, directamente, con la ciudadanía. El otro lado de esta moneda implica que los medios, digitales y en papel, los colectivos y los representantes de la ciudadanía en el Parlamento vasco, estén pendientes de que esa apertura no sea solo un conjunto de intenciones.