Arrow

El lento proceso


0
Jurdan Arretxe

Periodista. Trabajo en Noticias de Gipuzkoa. También soy profesor universitario en algunos ratos sueltos.


Escrito el 8 de enero de 2014 a las 8:40 | Clasificado en Euskadi

Pese a los avances en la izquierda abertzale y entre los presos, ETA sigue sin dar pasos hacia su desarme.

Uno de los puntos clave del comunicado del EPPK.
Uno de los puntos clave del comunicado del EPPK.

Las novedades en torno al final de ETA que merecen ser consideradas tales caen en Euskadi a cuentagotas. Siete meses después de la última, el comunicado del Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK, en sus siglas en euskera) responde a las recomendaciones que el Foro Social impulsado por Lokarri y Bake Bidean dieron a conocer a finales de mayo. Lo hizo, con el eco que una semana después le dieron a la declaración setenta expresos en Durango, asumiendo la legalidad española para que su futura salida de prisión “se efectúe de manera escalonada, mediante compromisos individuales y en tiempo prudencial” y reconociendo “con toda sinceridad el sufrimiento y daño multilateral generados”.

A una velocidad inferior que lo que parte de la sociedad vasca hubiera deseado, “las consecuencias del conflicto” que se denominaron en la Conferencia de Aiete que sirvió de banderín de enganche para que ETA cesara su actividad violenta empiezan a ordenarse. Al menos sí en el caso de una de ellas: la penitenciaria. Que la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos ratificara la sentencia que un año antes emitió la Sala Tercera sobre la aplicación irregular de la doctrina 197/2006 (Parot), ha supuesto la excarcelación inmediata de la décima parte de los reclusos que tenía el EPPK. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, conocido el comunicado del Colectivo, repitió que “la ley y nada más que la ley es la referencia”.

En ese lento caminar, los distintos grupos que forman el MLNV están entrando en esa “ley”. Primero fue la izquierda abertzale, quien en 2011 recogió en sus estatutos su “rechazo” a la violencia “como instrumento de acción política o método para el logro de objetivos políticos”. Lo mismo que hizo el EPPK en 2012 en Gernika, una posición que amplió con su comunicado de hace dos semanas: “En lo sucesivo renunciamos al empleo del método utilizado en el pasado para hacer frente a la imposición, represión y vulneración de derechos. Nuestro compromiso con el nuevo escenario es absoluto y nos reafirmamos en nuestra decisión de fortalecerlo y consolidarlo”.

Pero, y ETA, ¿qué? Mientras la izquierda abertzale -Sortu- y el EPPK, por ejemplo, ya han marcado posición en los últimos meses, la organización armada, otrora vanguardia de su sector, no ha movido pieza, más allá de algunos compromisos en comunicados, desde que anunció el cese de su actividad violenta. Tras esta decisión, irreversible según ha insistido, el desarme y la disolución son cuestión de tiempo. Como lo eran en octubre de 2011. Los rumores, sobre todo en torno a la entrega de las armas, son persistentes y recurrentes en Euskadi durante los últimos dos años y medio.

El Gobierno español, muy criticado por algunos sectores incluso por cumplir sentencias europeas que no tenía más remedio que acatar, ha sido interpelado desde Euskadi -también lo hicieron los firmantes internacionales de la Declaración de Aiete- para que abra una comunicación con ETA y se incaute de sus armas. La negativa por respuesta ha llevado a poner sobre la mesa otras posibilidades. Lo hizo el PNV: sugirió hace un año la hipótesis de que el Gobierno Vasco pueda ser esa instancia ante la que ETA se desarmara. Y lo han vuelto a hacer Lokarri y Bake Bidean, con la constitución de una comisión para impulsar el proceso de paz que, entre sus cometidos, podría buscar fórmulas que posibiliten el desarme cuando ETA dé a conocer su decisión definitiva al respecto.

Con esta, ya son varias las navidades en las que las cuestiones en torno a los presos y al desarme han aparecido como principal tema en la agenda política vasca. Algo que, en este lento proceso unilateral de un MLNV al que tanto PNV como PSE reclaman más, se ha vuelto a repetir como se repetirá este sábado en Bilbao una multitudinaria marcha a favor de los derechos de los presos. Bajo el lema “Gota a gota somos mar” (“Tantaz tanta itsasoa gara”), la capital vizcaína será testigo de una movilización que los organizadores esperan que supere los 100.000 manifestantes y también pase por encima del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.

Comparte tu punto de vista

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>