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Barcos de papel


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Alfredo Berini

Licenciado en Periodismo, máster en Investigación Aplicada a la Comunicación y Técnico Superior en Producción. He producido cientos de directos para Telemadrid y Castilla-La Mancha televisión, una película y presentado informativos para Radio Voz Ferrol. Actualmente ejerzo la investigación y preparo mi tesis doctoral.


Escrito el 21 de abril de 2013 a las 8:33 | Clasificado en Galicia, Gráficos

Núñez Feijóo anunció durante la campaña electoral la construcción inminente de dos floteles para Pemex en los astilleros de Navantia y Barreras. A día de hoy todavía no hay nada concreto al respecto.

Encuentro entre Núñez Feijóo y Peña Nieto (Fuente: Xunta)
Encuentro entre Núñez Feijóo y Peña Nieto (Fuente: Xunta)

La industria naval es uno de los sectores estratégicos de Galicia. Pese a llevar demasiado tiempo en una crisis motivada por diferentes sucesos y decisiones, los políticos y la ciudadanía entienden que es un ámbito que se debe proteger y tratar de reflotar.

Miles de familias, en diferentes localidades del noroeste estatal, dependen directa o indirectamente del futuro de los astilleros. Quizá por ello, en las últimas elecciones autonómicas, destacó la presencia de esta problemática en el discurso de los principales candidatos conforme se iba acercando la llamada de las urnas.

El popular Alberto Núñez Feijóo decidió poner toda la carne en el asador. Durante la campaña electoral, el orensano anunció la firma de un acuerdo con la empresa mexicana Pemex.  Esta firma suponía la construcción inminente de unos floteles en los astilleros de Navantia y Barreras. Con esta noticia, intentaba mostrar su compromiso con el naval y obtenía una posición de ventaja de cara a los debates.

Lo que parecía una jugada maestra se fue convirtiendo en un enrevesado culebrón que todavía no ha encontrado su conclusión. Desde esa rueda de prensa hasta nuestros días, las cosas se han ido complicando y la situación ha ido adquiriendo tintes ciertamente grotescos.

Para resumir -se puede observar mejor en el timeline que acompaña este artículo- ha habido desmentidos, críticas, manifestaciones, desmentidos de los desmentidos, comunicados y promesas para todos los gustos, pero ninguna concreción real.

Esta semana, con la visita que iba a realizar el presidente de la Xunta a México, parecía que se podrían aclarar definitivamente las dudas relativas a cuándo comenzaría la construcción de las embarcaciones. El resultado, según las palabras de Feijóo, fue positivo,  anunciándose la conclusión de acuerdos, además del interés de Pemex en formar parte del accionariado de alguno de los astilleros gallegos. Sin embargo, de la fecha en cuestión, del momento concreto en el que comenzarían las obras de los hoteles flotantes, sigue sin certificarse nada en absoluto.

El sector naval lleva demasiado tiempo sin conseguir estabilizarse dentro de lo que parece un problema crónico. Solicita, también desde hace demasiados años, respeto y ayuda tanto al Gobierno gallego como al Gobierno nacional y del resto de instituciones en busca de una solución.  Están tan cansados de mentiras y falsas promesas, como de vivir con el miedo al cierre y al paro total de la maquinaria.

Se han reunido con la administración en incontables ocasiones, se han manifestado por diferentes ciudades, han gritado y han negociado hasta donde consideran que deben hacerlo. A cambio piden honestidad y que no los utilicen como herramienta electoral sólo cuando interesa.

El comienzo del montaje de los hoteles flotantes supondría un mero placebo, si bien no definitivo, necesario.  La firma con Pemex podría suponer una pequeña ayuda para un sector que necesita de la voluntad de todos para mantener unas expectativas de futuro, marcadas por la mejora en competitividad y en infraestructuras.

Los trabajadores de Navantia y de Barreras saben hacer barcos y quieren hacerlos. Sólo dependen de que los políticos sepan hacer su trabajo y les aporten realidades en vez de palabras.