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De todo menos preferentes


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Alfredo Berini

Licenciado en Periodismo, máster en Investigación Aplicada a la Comunicación y Técnico Superior en Producción. He producido cientos de directos para Telemadrid y Castilla-La Mancha televisión, una película y presentado informativos para Radio Voz Ferrol. Actualmente ejerzo la investigación y preparo mi tesis doctoral.


Escrito el 11 de mayo de 2013 a las 8:52 | Clasificado en Economía, Galicia

Galicia es una de las regiones en las que se pueden encontrar mayor número de afectados por la comercialización de las participaciones preferentes. En total, teniendo en cuenta las cifras que manejan las plataformas que los agrupan, cerca de 60.000 ciudadanos de esta Comunidad Autónoma tratan de recuperar el dinero invertido.

Manifestación afectados preferentes (Fuente: Facebook Plataforma Morrazo)
Manifestación afectados preferentes (Fuente: Facebook Plataforma Morrazo)

No todos los españoles fueron conscientes de la gravedad de la crisis al mismo tiempo. Entre el 2007 y el 2008, comienzan a aparecer los primeros indicios de que la situación de ciertas entidades, así como la falta de liquidez de algunos fondos de inversión -derivada de una burbuja financiera creada por los diferentes agentes del sistema- podían llevar a una etapa de recesión importante.

La caída de Lehman Brothers marcará el inicio de un periodo complejo, indefinido temporalmente y del que, todavía, se desconocen las consecuencias. Como resultado, cada ciudadano se topó con una nueva realidad marcada por los recortes en prestaciones sociales, el aumento del desempleo y la subida de impuestos, muy distinta del estilo de vida llevado hasta entonces.

En este nuevo panorama, se alumbró de inmediato un problema hasta entonces inadvertido: la estafa de las participaciones preferentes. Durante años, los bancos y cajas habían buscado fórmulas alternativas para incrementar sus beneficios -dado el contexto de bajos tipos de interés- vendiendo a sus clientes un nuevo producto que ofrecía una alta rentabilidad, pero del que desconocían, visto lo visto, sus condiciones.

Cuando la situación económica empeoró y, con ello, crecieron las necesidades de liquidez de los ciudadanos, los clientes se encontraron, de un día para otro, ante la imposibilidad de retirar sus ahorros tras haber contratado un activo complejo cuyas normas de funcionamiento no alcanzaban a comprender. A esto hay que sumar el hecho de que las entidades que entraban en situación de pérdidas -lo común en esas fechas- pararon de ingresar los intereses a los usuarios. Todo esto era legal; lo que ya no lo era tanto es que miles de personas desconocieran la realidad de lo que habían adquirido y se quedaran con su dinero retenido a perpetuidad.

Desde esos primeros momentos, hasta nuestros días, el problema ha ido pasando por diversas temperaturas. Inicialmente, la patata caliente se la fueron pasando entre políticos y banqueros hasta comenzar los llamados arbitrajes. Mientras, los afectados siguieron el curso común de otras situaciones similares y se constituyeron en agrupaciones en busca de una solución común.

La respuesta gallega a las preferentes

En Galicia, al igual que en el resto de regiones, los medios se han centrado en investigar lo sucedido, configurándose como un tema habitual de la agenda política y ciudadana. Conforme iban conociéndose casos de enfermos de alzheimer o de analfabetos que habían sido engañados, también fueron surgiendo a lo largo de las cuatro provincias que componen la región más y más protestas que exigían aclaraciones, así como la devolución de los ahorros de forma íntegra.

Debe decirse que en las últimas elecciones autonómicas, los partidos políticos no se escondieron al abordar el tema. El propio presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, aprovechó sus mítines para prometer que el voto a su partido sería la “única esperanza” que tendrían los afectados para recuperar los recursos perdidos.

Sin embargo, a día de hoy, las preferentes, que han pasado a ser consideradas como “activos tóxicos”, siguen sin generar una línea de actuación clara que convenza a todas las partes implicadas y dé la seguridad jurídica necesaria ante este tipo de cuestiones. El resultado es que, mientras algunas asociaciones optan por exigir la devolución total del importe retenido, otros prefieren confiar en los procesos de arbitraje con la intermediación de la Xunta y conformarse con recuperar parte de lo perdido.

Lo que parece obvio es que las protestas no cesarán y seguirán estando presentes en instituciones y ante los que cada uno considere culpables. De hecho, una de las principales plataformas de afectados ha lanzado la advertencia de que el tono podría incrementarse fruto de la desesperación propia de ver cómo pasan los meses sin recibir de vuelta los caudales invertidos.

Ya han dado comienzo los primeros juicios particulares y se espera que después venga un macrojuicio colectivo -el primero en España- contra una entidad financiera NovaGalicia Banco. Mientras tanto, persiste el “corralito” de ahorros para muchas familias que se han visto en la necesidad de aprender de finanzas ahora que el daño ya está hecho. Seguramente recuerden el día en el que firmaron en su sucursal, rememoren lo poco que sabían de lo que estaban adquiriendo y lamenten el daño que les ha producido haber confiado en rentabilidades mayores a las habituales.

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