En Santiago, lugar donde se encuentra la sede del Partido Socialista de Galicia, también se producen este tipo de conversaciones, máxime teniendo en cuenta  los últimos acontecimientos y el abanico de posibilidades que se va abriendo conforme se configura el proceso de elección del próximo Secretario General de la agrupación.

Probablemente, si hubiéramos dirigido esta pregunta hace tan sólo unos meses atrás, la respuesta hubiese resultado unánime en el conjunto de miembros de la corporación. El socialismo era el padre de todos, obligados a remar al ‘estilo Fuenteovejuna’ en una única dirección para poder llegar a puerto y conseguir  buenos resultados electorales. De esos tiempos ya poco queda.

Cuando parecía que los náufragos volvían a ver costa, cuando daba la sensación de que la idea de hacer unas primarias cobraba fuerza, el PSdeG se topó de bruces con las directrices de la cúpula nacional. El resultado, celebrado por muchos, ha pasado por modificar las ansiadas primarias por un sistema de elección al estilo de los “caucus” americanos.

Sin embargo, el sistema de los “caucus”, término no reconocido por la R.A.E., no parece satisfacer a parte de la militancia y a algunos diputados, que no ven en esta vía el camino para ofrecer verdadero poder de elección a las bases.  Esta nueva opción, generada desde Madrid, está pendiente de un reglamento que, según parece, será publicado en fechas próximas.

La oferta supone que los afiliados puedan votar por una lista de delegados en cada agrupación que serán remitidas al Congreso Extraordinario del 6 de Julio, lo que significa que la decisión final  sobre el nuevo Secretario General del PSdeG recaerá, una vez más, en los compromisarios y en sus decisiones.

Con este nuevo juego, ‘Pachi’ Vázquez recupera sonrisa y posibilidades de éxito en caso de volver a presentarse,  Rubalcaba resuelve un conflicto sin ceder demasiado y otras regiones aguardan con interés el desenlace del proceso en Galicia. Mientras tanto, los núcleos disidentes solicitan mayor democracia y poder para la agrupación autonómica y se sienten estafados ante el nuevo acuerdo.

Debe decirse que la única semejanza que se encuentra, a primera vista, con el modelo de ‘caucus’ americanos, pasa por esas reuniones de militantes que no cesan, que se producen en viviendas o en lugares públicos y que piden un giro radical dentro del partido. Este sistema  anunciado por Ferraz parece que vuelve a agrandar más las divisiones entre las diferentes familias socialistas. Por ahora, lo único claro es que se cumple la promesa de “un militante un voto”, sin que eso tenga el mismo sentido para todos los interesados.

Publicado por Alfredo Berini

Licenciado en Periodismo, máster en Investigación Aplicada a la Comunicación y Técnico Superior en Producción. He producido cientos de directos para Telemadrid y Castilla-La Mancha televisión, una película y presentado informativos para Radio Voz Ferrol. Actualmente ejerzo la investigación y preparo mi tesis doctoral.

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