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El recurso de la polémica


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Alfredo Berini

Licenciado en Periodismo, máster en Investigación Aplicada a la Comunicación y Técnico Superior en Producción. He producido cientos de directos para Telemadrid y Castilla-La Mancha televisión, una película y presentado informativos para Radio Voz Ferrol. Actualmente ejerzo la investigación y preparo mi tesis doctoral.


Escrito el 18 de mayo de 2013 a las 9:14 | Clasificado en Galicia

Las campañas y spots de los partidos políticos tienen como objetivo llegar a la mayor parte del electorado y cambiar o reforzar la intención de voto. En algunos casos, como sucede esta semana con las Xuventudes Socialistas de Galicia, la polémica pretende ser el gancho para conseguir mayor repercusión entre la ciudadanía.

Campaña Xuventudes Socialistas (Fuente: Twitter Xuventudes Socialistas)
Campaña Xuventudes Socialistas (Fuente: Twitter Xuventudes Socialistas)

Cada día que pasa los ciudadanos están expuestos a más información sobre los temas de actualidad. Esta situación hace que sea imprescindible, por parte de los partidos políticos, el uso de novedosas técnicas de marketing, como es la creación de campañas llamativas dirigidas a atraer la atención de los electores y acercar el voto hacia sus propios intereses.

La utilización de recursos propios del sector de la publicidad se pueden observar en las notas de prensa o en las acciones directas -mítines, ruedas de prensa, actos públicos-, que se centran en reflejar una idea concreta, dejando a un lado las largas ponencias o los titulares de antaño. En la época de la inmediatez, lo que cuenta es enganchar con una frase corta -‘sound bites’- o con una imagen llamativa que consiga perdurar en la mente de la ciudadanía.

Un ejemplo claro de esta forma de hacer política la hemos visto, de nuevo esta semana, en Galicia. Las Xuventudes Socialistas han comenzado una campaña para tratar de paralizar la reforma de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo. El diseño del cartel, en el que se puede ver a una mujer semidesnuda, crucificada y con la cabeza tapada, ha disgustado a varios de los sectores más conservadores.

Pero, con independencia de que guste o no, lo que sí está claro es que ha conseguido ser noticia y tener la repercusión diseñada de antemano. Con la presentación de esta iniciativa aparece de nuevo la sombra del sensacionalismo y una pregunta concreta: ¿la polémica atrae votantes?

No es la primera vez que los más jóvenes afiliados del socialismo gallego aparecen en los medios de comunicación por realizar actuaciones críticas hacia sus adversarios en las urnas. Durante las primeras elecciones autonómicas de Núñez Feijóo ya se hicieron notar caricaturizando al expresidente Fraga y al actual líder popular como una especie de ventrílocuo y su muñeco. Aquella campaña les jugó una mala pasada, porque algunos de los carteles fueron retocados en días posteriores: aparecieron modificaciones en la cara de los protagonistas, que acabaron siendo Touriño y el nacionalista Anxo Quintana.

También alcanzó cierta repercusión la parodia que se realizó, desde esta agrupación, sobre la escasez de empleo juvenil y que también se presentó un poco antes de la última llamada a las urnas. Bajo el lema “The Work is dead” -en clara alusión a la serie de ficción “The Walking Dead”-, aparecían jóvenes maquillados como zombies que pretendían reflejar la falta de empleo y de futuro en la comunidad autónoma. En ambas opciones se veía un guiño televisivo como método para atraer a un sector crítico y reforzar un posicionamiento diferenciador frente al Partido Popular. Lo que también se evidenciaba era que se priorizaba el ataque frente a presentar datos o generar propuestas como gancho para la sociedad receptora de los mensajes.

En los últimos tiempos, también han aparecido otras campañas por parte de algunos partidos políticos. El Bloque Nacionalista Galego presentó este mes el vídeo “No es una crisis, es un robo”, en el que ataca las políticas del gobierno central y llama a la rebelión. El mensaje pasa por romper con las políticas económicas actuales, pero sigue sin definir una propuesta clara como contrarréplica a las mismas.

Con menos medios económicos, pero con un tono similar, Alternativa Galega centró los meses previos a los comicios en torno a un solo lema, “Hay que pararlos”, con muy buenos resultados electorales. De nuevo, un mensaje directo que, acompañado de infinidad de gestos, caló en los que no se veían ya reflejados en los partidos tradicionales.

El Partido Popular tampoco se ha quedado al margen de todo esto. Durante la precampaña lanzó una animación con cierto parecido en su tono a los famosos vídeos del dibujante Aleix Saló. En cerca de dos minutos, la agrupación de Núñez Feijóo atizaba con dureza a todos los partidos de la oposición.

La política procura avanzar tan rápido como lo hacen los diferentes sectores. Desde hace décadas se fija en lo que le rodea, atiende a la evolución de las marcas, reescribe  los eslóganes y da paso a un mejor tratamiento de la imagen. Todavía existe mucho terreno por explotar y cada uno prioriza una táctica sobre otra, aconsejado por consultorías o por agencias de comunicación.

Utilizar efectos como los que hemos comentado es obvio que funciona para poder llegar a un mayor número de personas, lo que no está tan claro es que esos mismos ciudadanos vayan a entender los mensajes de la forma deseada o que cambien sus intenciones en función del impacto que produzca en los medios. El sensacionalismo se va haciendo fuerte en las tertulias radiofónicas o en las parrillas televisivas y esto lo convierte en algo atractivo para todos y cada uno de los que componen el arco parlamentario. Queda por ver su funcionalidad y cómo va a ser su evolución en los próximos años. Alguno puede que se lleve una sorpresa.

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