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Frustraciones de año nuevo


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Alfredo Berini

Licenciado en Periodismo, máster en Investigación Aplicada a la Comunicación y Técnico Superior en Producción. He producido cientos de directos para Telemadrid y Castilla-La Mancha televisión, una película y presentado informativos para Radio Voz Ferrol. Actualmente ejerzo la investigación y preparo mi tesis doctoral.


Escrito el 12 de enero de 2013 a las 13:47 | Clasificado en Galicia

En estas fechas todo el mundo hace balance de lo que fue su último año y se carga de nuevos propósitos que casi siempre acaban en frustraciones o en el olvido asumido. Nuestros mandatarios, como personas que son, también. Para eso hacen los mensajes de Navidad.

Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia.
Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia.

Imaginen por unos segundos que desempeñan un cargo político, por ejemplo, al frente de una institución como es la Xunta de Galicia, y que tienen que escribir un mensaje de fin de año para sus conciudadanos ¿Por dónde empezar? Una cosa está clara, la experiencia nos dice que destacarán los valores propios de estas fechas –amor, paz, esperanza- y realzarán las características de sus receptores en términos de nobleza y generosidad.

Aparentemente parece sencillo, las frases tipo suelen llenar algunas líneas sin mayor complicación y en muy poco tiempo. Muchos optarían por reflejar lo mejor que ha pasado en el año que se cierra, mientras otros centrarían sus palabras en los meses que vendrán tras las campanadas y las uvas. Al igual que sucede en la vida real, surgirán dos opciones que pueden ir juntas: en primer lugar, hacer balance de lo acontecido hasta ahora; en segundo término, generar nuevos propósitos para así mejorar como personas o, en esta ficción, como políticos.

Lo cierto es que digan lo que digan, siempre tendrá cobertura en los medios y recibirán palabras críticas desde la oposición. Este es otro de los rasgos que se repiten en el tiempo: nunca el mensaje ha dejado satisfecho a todos, así que mejor redactarlo con tranquilidad.

Por si se han quedado atascados en su creación literaria, podrán leerlo mientras lo emiten, e incluso repetirlo las veces que haga falta, ya que no hay ninguna obligatoriedad de transmitirlo en directo. De todas formas hay que tener cuidado, no es la primera vez que un presidente ha tenido algún que otro problema con las cámaras generando tomas falsas que no debían haber visto la luz.

En los últimos diez años, y como ejemplo, se han sucedido tres presidentes muy distintos en Galicia por este curioso espacio televisivo. Tres maneras de entender la política que han generado mensajes navideños muy diferentes y que han aportado su granito de arena a la evolución de este formato.

Manuel Fraga Iribarne

Lidió con el hundimiento del Prestige, admitió ciertas culpas y agradeció el apoyo recibido, como muestra de lo que antes denominábamos “hacer balance”.  Siempre, en cada uno de los discursos que realizó en su última etapa como mandatario, tuvo palabras para los emigrantes, colectivo destacado en esta región. En el año 2001 su oratoria se centró en la crisis argentina y en el papel que debía jugar Galicia en las Instituciones Europeas.

Se despidió de estos mensajes navideños haciendo lo que mejor sabía hacer, campaña electoral. En un discurso muy criticado desde otras formaciones, decidió apelar a la “sabiduría” de los ciudadanos ante otras posibilidades electorales diferentes a la suya.

Emilio Pérez Touriño

El socialista mantuvo el formato estándar de Fraga. Comenzó su experiencia hablando de la revisión del Estatuto de Autonomía, una referencia clara a la idea antes mencionada de “buenos propósitos” para el año que entra. Durante la primera parte de su legislatura presumió de generar empleo, de aumentar los derechos sociales y apostó por un mayor autogobierno.

Conforme fue asentándose la crisis, el mensaje fue cambiando. Así, en el año 2008, presentó un balance positivo de sus actuaciones frente a una situación cambiante que, según sus palabras “nos vino dada”. Ante todo lo que se avecinaba, sus propósitos se centraron en el deseo de volver a generar empleo y en mostrar su empatía con los más desfavorecidos.

Alberto Núñez Feijóo

Ha innovado cambiando la ubicación en los últimos tiempos; se ha atrevido a hacer este discurso desde lugares tan variopintos como la polémica Ciudad de la Cultura de Santiago, el Parlamento gallego o la Casa-Museo de Rosalía de Castro. También ha apostado por abandonar la mesa y la silla que suelen acompañar estos mensajes institucionales. Estos cambios pueden generar críticas, pero en el ámbito televisivo resultan más naturales y escapan del encorsetamiento clásico.

El ‘popular’ homenajeó a la poetisa en el discurso de este año, comparando su famosa “negra sombra” con los años de crisis que vivimos. Lo que, a priori, pretendía ser un discurso con un claro guiñó cultural, acabó pecando en errores históricos, como confundir en la primera frase del discurso el lugar de nacimiento de Rosalía. La oposición no tardó en comentar este hecho y en recordar que los recortes en el conocimiento pueden generar este tipo de fallos.

De todos los líderes que han pasado en estos años se pueden sacar aprendizajes para realizar el mensaje de Navidad perfecto o acercarse a él. El problema es que, año tras año, parece que la desconexión entre gobernantes y sociedad es mayor y esto se refleja también en las audiencias. Los ciudadanos dan muestras de estar cansados de tanta buena propuesta que no alcanza buen puerto.

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